ECONOMÍA EUSKADI

El «clan de Neguri» quiere a Goirigolzarri para recuperar el trono del BBVA: el PNV está de acuerdo

Tal como publica Lorenzo Ramírez en el digital Merca2 y que recogemos literalmente en euskalnews.com, quién le iba a decir a José Ignacio Goirigolzarri que una década después de salir por la puerta de atrás de BBVA estaría en las quinielas para presidir el banco. Este bilbaino afable y cordial, seguidor acérrimo del Athletic y amante de la filosofía y la historia se marchó sin estridencias de la entidad tras una llamada amenazante del hosco Francisco González, que quería poner a su fiel Ángel Cano, hoy imputado por el caso de los escuchas ilegales.

Sus profundas creencias religiosas y su carácter conciliador –poco dado a estridencias– permitieron a FG borrar de un plumazo una de las carreras más prometedoras de la banca española. Fue entonces cuando Goiri –como se le conoce en el mundo financiero– se convirtió en un jubilado de oro, con tres millones de euros de pensión anuales, que escribía un blog en el que plasmaba sus pensamientos y que potenciaba el emprendimiento en Latinoamérica a través de una fundación.

Llegó entonces 2012, el año del apocalipsis de la economía española, cuando aterrizó en Bankia con el encargo de salvar la entidad de los desmanes de sus predecesores –Blesa y Rato– y consiguió su objetivo con creces. Ahora es una de las entidades con mayores niveles de eficiencia y rentabilidad y aunque sus críticos le afeen haber recibido más de 22.000 millones de euros de dinero público, lo cierto es que su gestión ha sido modélica.

Metódico, ordenado, cuidadoso, con una personalidad cercana y buen conversador, el banquero que se formó en Deusto y en la Universidad de Leeds llega todos los días temprano a su despacho y no se marcha hasta bien entrada la noche. Su despacho está ubicado en la planta 23 de una de las torres gemelas de la madrileña plaza de Castilla –las famosas KIO– con un diseño arquitectónico que provoca que, cuando se mira por la ventana, parezca que no hay suelo bajo los pies. La decoración de la estancia es sobria y elegante, como el directivo que la ocupa.

Goirigolzarri es un especialista en crear equipos e insuflarles la moral necesaria para que se sientan parte del proyecto y, por lo tanto, se dejen la piel en el trabajo. Cuando llegó a Bankia varios empleados le dijeron que cuando cogían un taxi para ir a la sede de la entidad ocultaban el destino porque les daba vergüenza decir que trabajaban en un banco que, por aquel entonces, era la diana de la escopeta nacional. No pocas veces el propio Goirigolzarri ha aguantado estoicamente los insultos e improperios cuando acudía a actos públicos. Su señora esposa le ha dicho más de una vez: “contigo no se puede ir a ningún sitio”.

El economista bilbaino es un enamorado del mundo financiero y desde muy joven tuvo claro que se quería dedicar al sector bancario. Creció en las ubres del clan de Neguri aunque no pertenecía al selecto grupo capitaneado por Emilio Ybarra que laminó el ínclito FG tras el escándalo de las cuentas secretas que los directivos del Banco Bilbao Vizcaya escondían en paraísos fiscales para garantizarse pensiones libres de impuestos. Hijo de un ama de casa y un pequeño empresario oriundos de Bizkaia, Goiries una persona sencilla a pesar de su elevado patrimonio, un hombre que no duda en disfrutar de un sencillo pescado con ensalada o de una tortilla de patatas, calorías que luego pierde con una de sus largas caminatas por las montañas.

VASCO, ESPAÑOL Y AMANTE DE LATINOAMÉRICA

Vasco y español por los cuatro costados, el presidente de Bankia se siente muy cercano a los países de Latinoamérica, donde pasó tanto tiempo cuando diseñó y dirigió la expansión internacional de BBVA al sur del Río Grande. Se había incorporado al Banco Bilbao en 1978 como analista de planificación estratégica y, tras la fusión con el Vizcaya y la integración posterior de Argentaria, se recorrió el continente americano llegando incluso a destinar tiempo de sus vacaciones a conocer mejor los países de habla hispana donde posteriormente la entidad financiera desarrollaría su modelo de negocio, aprovechando la baja bancarización de la región.

Goiri siempre le ha encantado viajar y con su mujer y sus dos hijos ha visitado Australia y África en varias ocasiones, aunque su lugar de veraneo preferido es la casa que posee en la localidad costera bizkaitarra de Plentzia. El resto del año vive de alquiler en Madrid y cuando tiene unos días libres y el tiempo acompaña se escapa a Marbella. También dispone de una vivienda de 400 metros cuadrados en Bilbao, muy cerca de su querido San Mamés.

En lo político Goirigolzarri se declara “razonablemente liberal”, como el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, en cuyas manos puede estar su futuro si las relaciones de la cúpula de BBVA con el ex–comisario Villarejo obligan a Carlos Torres a apartarse por lo civil o por lo criminal. Aunque el mayor apoyo para retornar al banco que le vio partir está en el Partido Nacionalista Vasco (PNV) que ya ha prometido a Pedro Sánchez fidelidad incondicional si le ayuda a recuperar el control de la entidad. Quizás los chicos de Urkullu deberían pensárselo mejor antes de promocionar a Goiri, que se opone frontalmente a mezclar política y finanzas, a pesar de que Bankia es un banco controlado por el Estado. La carambola implicaría una fusión BBVA-Bankia, con la que el mercado ya ha especulado, en la que mandaría el financiero vasco y que tendría que tener el visto bueno del Gobierno de turno.

La lealtad es otra de las características que definen la personalidad de nuestro protagonista y como muestra sirva un botón: tras ocho años como CEO le largaron de BBVA por no reírle las gracias a un presidente al que previamente había defendido de la operación de su asalto impulsada por Sacyr. Luis del Rivero ofreció a Goirigolzarri la vicepresidencia de la entidad y éste la rechazó aunque era consciente del techo de cristal que tenía mientras FG fuera el amo y señor. Lo que no sabía es que sus conversaciones se grababan y las transcripciones acababan –presuntamente– en manos del que hasta hace poco era el último negrito de la banca española.

PRESIDENTE VIRTUAL DEL SABADELL Y DEL POPULAR

La entidad que preside Goiri ha estado en todas las quinielas de fusiones desde que fue rehabilitada con la inestimable colaboración de las autoridades europeas. La operación que más posibilidades tuvo de llegar a buen puerto fue la integración con el Sabadell.

El banco catalán y Bankia llegaron a diseñar la estructura de gobierno corporativo de la entidad resultante de su fusión, una integración que estuvo impulsada por el PP y que era del agrado de Luis de Guindos, pero que se frustró a raíz de la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez al Palacio de la Moncloa en junio de 2018. Goiri sería presidente, Guardiola CEO, Oliú presidente de honor y Sevilla sería el gran damnificado. Huelga decir que todos los implicados niegan la existencia de estas negociaciones ya que, de admitir que se produjeron, deberían haber informado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), organismo regulador cuyo control ha ofrecido el PSOE a Podemos para que le apoyen en la investidura de Sánchez.

Presidir el Sabadell no es la única propuesta que ha tenido Goiri sobre la mesa. Cuando Banco Popular inició su vía crucis, con Ángel Ron cuestionado por todos los frentes y acosado por las filtraciones interesadas de miembros de su consejo de administración, el presidente de Bankia fue una vez más el protagonista involuntario del culebrón. Fuentes financieras aseguran que la presidenta de la Comisión de Nombramientos del Popular, Reyes Calderón, se reunió con el para ofrecerle presidir la entidad, aunque desde el banco siempre se defendió que la propuesta se realizó a través de la firma de head hunters SpencerStuart. Sea como fuere, lo cierto es que el economista vasco se negó e informó inmediatamente a Guindos, que entonces era ministro de Economía.

Como gran conocedor de primera mano de lo difícil que es superar una crisis de credibilidad en una gran entidad financiera, a Goirigolzarri le preocupan los problemas reputacionales que afectan al sector bancario a pesar de que ya han pasado más de diez años desde que la quiebra de Lehman Brothers en Estados Unidos pusiera de manifiesto que la fiesta se había terminado. Su oposición a la mala praxis bancaria y su sentido de la responsabilidad han hecho que Goiri sea el ejecutivo mejor posicionado para liderar la renovación del sector financiero español aunque haya cumplido los 65 años, una edad que, por otra parte, nadie diría que aparenta. Ganas, desde luego, no le faltan.

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