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Coronavirus: Alemania alimenta las ‘Fake News’ contra Trump que los medios españoles tragan sin parar

El Gobierno alemán ha promovido una noticia falsa afirmando que Estados Unidos está tratando de obtener acceso exclusivo a una vacuna experimental contra el coronavirus que está desarrollando una empresa alemana de biotecnología. La noticia —que ha provocado un furor antiamericano en Alemania y en otras partes de Europa— ha sido rápidamente desmentida por la compañía, que negó que hubiese recibido ofertas económicas del Gobierno de EEUU o cualquier entidad relacionada. Este intento de alimentar el antiamericanismo parece obedecer a un plan del Gobierno alemán para mitigar las críticas públicas a la canciller Angela Merkel y su gabinete por su lánguida respuesta a la epidemia de coronavirus.

El 15 de marzo, el periódico Welt am Sonntag, en un artículo titulado «Donald Trump intenta comprar una empresa de vacunas alemana», informó de que el presidente de EEUU, Donald J. Trump, había ofrecido una «gran cantidad de dinero» para comprar la empresa CureVac, de propiedad privada y con sede en Tubinga, que está trabajando en la producción de una vacuna contra el coronavirus. El periódico informó de que, según fuentes anónimas de los «círculos gubernamentales alemanes» (deutschen Regierungskreisen), Trump quiso «asegurarse el fármaco exclusivamente para su país». El artículo afirmaba:

El presidente de EEUU habría ofrecido supuestamente a la empresa alemana una gran cantidad de dinero para asegurarse su trabajo. En Berlín, se habla de miles de millones de dólares. Lo que es particularmente problemático es que Trump está haciendo todo lo posible por conseguir la vacuna para Estados Unidos. «Pero sólo para EEUU», dice el gobierno federal (…).

Los representantes del Ministerio de Sanidad y del Ministerio de Economía están negociando con CureVac (…). Alemania, se escucha en Berlín, está haciendo ofertas económicas para intentar conservar la compañía [en manos alemanas] (…). CureVac se negó a responder preguntas.

La noticia captó la atención enseguida y se difundió acríticamente en los medios impresos y audiovisuales de toda Europa, y también de Estados Unidos. Casi todos citaron el artículo de Die Welt al pie de la letra, sin confirmar la noticia por su cuenta. «La vacuna, ‘sólo para Estados Unidos'», afirmó el Rheinische Post. «El acto antisocial de Trump», se quejó el Süddeutsche Zeitung. «El insolente ataque a CureVac es una llamada de atención para Alemania», escribió la corresponsal de negocios de Die Welt, Anja Ettel, en una desquiciada diatriba. Der Aktionär, una revista alemana de negocios y finanzas, conjeturó: «Para Trump, la vacuna sería una cura milagrosa que le daría muchos puntos para su campaña electoral».

Los políticos alemanes también reaccionaron, al parecer, sin verificar tampoco la noticia. El ministro de Economía, Peter Altmaier, dijo: «Alemania no está en venta». El ministro de Exteriores, Heiko Maas, tuiteó: «No podemos permitir una situación en la que otros adquieran exclusivamente los resultados de nuestra investigación». El líder del Partido Democrático Libre (FPD), Christian Lindner, dijo: «Esa mentalidad, de dar prioridad a Estados Unidos, está totalmente fuera de lugar». Karl Lauterbach, diputado del Partido Socialdemócrata (SPD), tuiteó:

El Gobierno estadounidense ha cometido un acto sumamente hostil. Se debe evitar la venta de una posible vacuna a EEUU por todos los medios. El capitalismo tiene sus límites.

TUBINGEN, GERMANY – MARCH 15: The label of the German biotech firm CureVacThe seen of a car in front of the headquarters housed in the ‘Biotechnologiezentrum Paul-Ehrlich-Strasse’ on March 15, 2020 in Tubingen, Germany. According to German media outlet Welt am Sonntag U.S. President Donald Trump is seeking exclusive access for the United States to a potential coronavirus vaccine under development by CureVac. The issue is causing diplomatic ripples with the German government, which wants a potential vaccine to be available for Europe and other countries as well, not just for the United States. (Photo by Matthias Hangst/Getty Images)

CureVac ha negado repetidas veces las acusaciones. En un comunicado de prensa del 15 de marzo, la empresa dijo que «rechaza las acusaciones sobre ofertas de adquisición de la empresa o su tecnología». En un tuit del 16 de marzo, la compañía escribió:

Para volver a dejarlo claro respecto al coronavirus: CureVac no ha recibido del Gobierno de EEUU o entidades relacionadas ninguna oferta antes, durante o desde la reunión del grupo de trabajo en la Casa Blanca el 2 de marzo. CureVac rechaza todas las acusaciones de la prensa.

El tuit se estaba refiriendo al entonces consejero delegado de CureVac, Daniel Menichella, que fue invitado a la Casa Blanca el 2 de marzo para hablar sobre estrategias para el rápido desarrollo y producción de una vacuna contra el coronavirus. Se reunió con el presidente Trump, el vicepresidente Mike Pence, miembros del equipo de trabajo para el coronavirus de la Casa Blanca y altos representantes de otras compañías farmacéuticas y biotecnológicas.

El embajador estadounidense en Alemania, Richard Grenell, negó las acusaciones. «No es cierto», tuiteó. «El reportaje del Welt es incorrecto. Pero Business Insider, Reuters y otros siguieron adelante, a pesar de no contar con fuentes propias. Ahora todo el mundo está dando marcha atrás».

Un funcionario estadounidense le dijo a Reuters: «Se ha exagerado muchísimo esta historia. Seguiremos hablando con cualquier empresa que afirme ser capaz de ayudar. Y cualquier solución que se encuentre sería compartida con el mundo».

El periódico Frankfurter Allgemeine, en un artículo titulado «CureVac no ha recibido una oferta del Gobierno de EEUU», calificó el artículo del Welt de fake news, inventado por CureVac para asegurarse la financiación gubernamental. El periódico dijo que el Gobierno alemán ayudó a promover la mentira:

¿Está el presidente Donald Trump mostrando su verdadera cara al seguir el lema «América primero» en la pandemia del coronavirus? El Welt am Sonntag informó que quería asegurarse el acceso, con mucho dinero, a la empresa biotecnológica alemana CureVac. Las acusaciones causaron mucho revuelo y duras protestas.

Altos cargos políticos de Berlín confirmaron el intento de Trump a varios medios. Indirectamente, la irritación se vio reforzada por la canciller Angela Merkel (…).

Mientras tanto, la Comisión Europea se ha comprometido a financiar a CureVac con 80 millones de euros.

Los lectores del artículo de Die Welt se mostraron sumamente escépticos respecto a su veracidad. Una persona escribió en un comentario:

Un ministro alemán, que le oyó decir a otro ministro alemán, que un periodista alemán, que no estaba allí, informó de que el presidente de EEUU ofreció mil millones de dólares por una empresa que aún no ha desarrollado una vacuna contra el COVID-19 (…). A mí me da que esto son muchos rumores, el esfuerzo de Die Welt para conseguir clics, el avivamiento del rencor contra Trump y tal vez marketing inteligente de la empresa para obtener financiación pública en tiempos de crisis por el coronavirus.

En un ensayo para el blog Die Achse des Guten, Dirk Maxeiner explicó:

Si quieres desviar la atención de tus propios errores, siempre es aconsejable gritar: «¡Detengan al ladrón, ahí va!». Esta estrategia se pudo ver claramente en los últimos días. Los medios y políticos alemanes, que frente a la crisis del coronavirus tendrían suficientes motivos para analizarse a sí mismos con mayor atención, están derribando a su ladrón favorito: Donald Trump, ¿quién, si no?

Trump bloqueó la entrada para los no ciudadanos de China a Estados Unidos hace más de seis semanas, mientras en Alemania los pasajeros desde allí seguían aterrizando y entrando alegremente sin controles. Esto no impide que el Süddeutsche Zeitung, por ejemplo, acuse a Trump de «fracaso» en la crisis del coronavirus. Titular: «El virus se une a la incompetencia». O, aún mejor, Die Welt: «El ataque de Trump a Alemania oculta el temor al caos de Estados Unidos».

Por supuesto, se puede ver al revés: «El ataque de Alemania a Trump oculta el temor al caos de Alemania». Esta versión es mucho más plausible. La mezcla de estupidez, arrogancia y exceso de autoestima provinciana se puede describir como ejemplo en el siguiente pequeño episodio.

«El insolente ataque a CureVac es una llamada de atención para Alemania», escribe Die Welt. «Donald Trump está intentando comprar una empresa de vacunas alemana», informó (…). El Gobierno alemán está intentando impedirlo (…).

Si se observa la información actualizada, sólo se puede determinar que es una tormenta en un vaso, donde el método de «¡Detengan al ladrón!» se unió al antiamericanismo latente, y el eslogan «Detengan a Trump» se extendió como un incendio forestal. Entretanto, el relato se ha convertido en una anécdota fija de los detractores de Trump y Estados Unidos (…).

Todo esto muestra lo indignante y provinciano que es querer construir una confrontación económica entre Alemania y Estados Unidos por el interés de estos últimos en el trabajo de los investigadores. También muestra con mucha claridad que los políticos alemanes sólo parecen interesarse en la investigación puntera de su país cuando los estadounidenses lo descubren por su cuenta. O, si no, hacen todo en asociación con la Nomenclatura de Bruselas para hacerles la vida difícil a los mejores investigadores del ámbito médico.

El 16 de marzo, la Comisión Europea, el brazo administrativo de la Unión Europea, anunció que había ofrecido a CureVac hasta 80 millones de euros en apoyo financiero para ampliar el desarrollo y producción de una vacuna contra el coronavirus.

El jefe de gabinete de Merkel, Helge Braun, dijo que CureVac seguirá en manos alemanas:

Hemos estado en estrecho contacto con la empresa en las dos últimas semanas, cuando hubo pensamientos de atraerlos a Estados Unidos. También lo dejamos claro: si se desarrolla una vacuna en Alemania, es para Alemania y para el mundo. Eso también convenció a la empresa de quedarse.

Finalmente, la polémica puede verse superada por los acontecimientos. El 16 de marzo, Estados Unidos se convirtió en el primer país en llevar a cabo una prueba con humanos de una vacuna para el nuevo coronavirus. En total, se han presentado voluntarios 45 adultos sanos con edades comprendidas entre los 18 y los 55 años, que recibirán la vacuna de prueba en un plazo de aproximadamente seis semanas.

La vacuna se llama mRNA-1273 y fue desarrollada por los científicos de los Institutos Nacionales de Salud de EEUU con la colaboración de la empresa de biotecnología Moderna, con sede en Massachusetts. Podría pasar entre un año y 18 meses antes de que esté disponible, una vez que haya pasado más fases de prueba y se compruebe que funciona y es segura.

Mientras, después de semanas de equivocaciones, la canciller Merkel reconoció al fin la amenaza que representa el coronavirus. En un discurso a la nación el 18 de marzo, dijo:

La situación es grave. Tómensela en serio. Desde la unificación alemana, no, desde la Segunda Guerra Mundial, no ha habido un desafío para nuestra nación que haya exigido tal grado de acción común y unida.

Unos días antes, Merkel había advertido por fin de que más de dos tercios de la población alemana —58 millones de personas— podrían infectarse del coronavirus:

El virus ha llegado a Europa, está aquí, y todos debemos entenderlo. Mientras no haya inmunidad en la población, ni vacunas ni terapia, un alto porcentaje de la población —los expertos hablan del 60 al 70%— se infectará.

Soeren Kern es miembro principal del Gatestone Institute, con sede en Nueva York.

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