OPINIÓN REPORTAJES

Libia, el agujero negro del Magreb – Koldo Salazar

La Primavera Árabe ha sido la experiencia social más nefasta de los últimos años en el mundo árabe. El hundimiento de los estados de la región de Oriente Medio y Norte de África, carentes en algunos casos de más administración que el propio partido o las alianzas que sostenían al líder carismático ha acabado por destruir estas regiones.

Este fue el gran momento por parte del islamismo y de sus redes de echarse a la calle y copar el poder. Décadas de estudio y preparación así como de establecimiento de lazos y redes de poder en estos países crearon un sostén que podía triunfar y que provocó contrarevoluciones como en el caso de Egipto.

El apoyo de Occidente a estos grupos armados rebautizados como “opositores” al poder dictatorial hizo el resto. La vinculación de países como Arabia Saudí, Israel, Qatar, Emiratos Árabes Unidos o Turquía ha llevado a un reajuste del poder regional.

El caso de Libia permitió muchas cosas, en primer lugar abortó la amenaza que Gadafi estaba representando contra el Franco CFA con su proyecto de la creación del dinar de oro libio, la dinamización y el control de un país como Libia con importantes recursos petroleros con un crudo de alta calidad y barato su cercanía a Europa, al mismo tiempo la dinamización que se hizo de la inmigración ilegal a través del país que se acabó convirtiendo en un mercado de esclavos, fraccionado en feudos independientes que dependen del gobierno de Trípoli, Tobruk o las zonas del desierto sin control ninguno.

El saqueo de las riquezas a los líderes libios, la congelación de sus activos financieros y el posterior saqueo de los mismos fue otro gran golpe contra el país. Al mismo tiempo el control del agua y la región geoestratégica que separa tanto étnica como cultural y tradicionalmente el Magreb de Oriente Medio y el control de los acuíferos “Nubian Sandstone Aquifer” (en el centro-este del país), NW Sahara Basin y el Murzak Basin.

El país está roto y dividido, la zona sur está controlada por fuerzas locales libias que son desde milicias étnicas que controlan y protegen a sus comunidades hasta auténticos grupos terroristas, la Cámara de Representantes de Libia en Tobruk gobernada por Aguilah Issa y con el general Khalifa Haftar como comandante supremo está enfrentada con el Gobierno de Acuerdo Nacional en Trípoli cuyo líder es Fayez al Sarraj, que cuenta con el reconocimiento internacional pero que controla las regiones alrededor de Trípoli, un enclave en el sur del país y zonas cercanas a la frontera con Túnez.

Curiosamente el gobierno de Haftar (gadafista en el sentido de la defensa del estado nacionalista laico) y el gobierno del GNA de corte islamista moderada cercano a los Hermanos Musulmanes elevaron el tono y establecieron una guerra de proxis en la cual países como Qatar y Turquía se vincularon, apoyan y sostienen el gobierno de Al-Sarraj mientras que Egipto, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Rusia o Francia apoyan a Haftar.

La confluencia en este escenario de estados nacionalistas como Egipto como salafista-wahabista como Emiratos y Arabia y países externos como Rusia o Francia se debe a que estos países no desean un auge de los Hermanos Musulmanes en la región. Egipto fue el país más cambiante ya que durante el gobierno de los Hermanos Musulmanes de Egipto a través de Mohamed Mursi apoyaron a Trípoli pero la salida y la llegada de Al Sisi al poder hizo que el apoyo fuera a Tobruk.

Turquía, para recalcular su poder en el mediterráneo tras el fiasco de Siria y las derrotas sucesivas de los islamistas apoyados por Turquía así como de las milicias turcomanas necesita involucrarse en Libia en base a sus principios geopolíticos externos neotomanistas y panislamistas. La República Turca del Norte de Chipre es el principal pivote mediterráneo y, en Oriente Medio, aparte de Qatar y su alianza con Irán no existe un pivote serio en la región y menos en el Magreb.

Libia es la gran oportunidad de Turquía para resarcirse de su derrota en Siria y ampliar su poder en el mediterráneo aunque eso implique una gran tensión con Egipto que ve en el gobierno de Erdogan una gran amenaza sobre todo con el envío masivo de terroristas a la región, especialmente la División Sultán Murad que tantos estragos causó en Siria y que amenazan con complicar la situación en las regiones fronterizas con Túnez así como apuntalar, de forma legal, la presencia yihadista en el Magreb que, con los grupos en las regiones del Sáhara, Nilo, Lago Chad-Níger-Congo puedan desestabilizar la zona.

El interés turco en ampliar su presencia militar en Libia va parejo a la necesidad de establecer lazos comerciales y geopolíticos en la región para apuntalar su presencia como potencia en el Mediterráneo Oriental. Ser el hegemón en la zona le enfrenta a Siria, Israel y Egipto. Este acuerdo se basaba en el EEZ (la creación de una zona económica exclusiva).

Este acuerdo fue atacado duramente por Malta, Grecia, El gobierno de Chipre e Israel. Estos tres últimos países habían llegado a un acuerdo para la explotación y distribución de petróleo detectado en las costas de Israel y Chipre, lo cual levantó la oposición de Líbano y de Palestina. Grecia y Malta, preocupadas por el establecimiento de esta zona exclusiva alegaron que tanto Libia como Turquía no podía realizar este acuerdo al no tener aguas compartidas (ya que entre ambos países están las aguas territoriales griegas) y que dicho acuerdo aparte de ser nulo de pleno derecho e ir contra las leyes del mar hacía daño a los intereses de estos países en sus propias aguas.

Turquía y Libia declararon que el acuerdo era legítimo debido a que el acuerdo se basaba en la plataforma continental y no en las aguas territoriales. Mientras tanto la estructura de estado libio ha desaparecido y se sostiene por el poder del ejército y sus comandantes que, de forma real están gobernando el país frente a los líderes políticos cuya función es prácticamente nominal.

El apoyo de Turquia al GNA ha permitido a estos tomar Tarhuna, saquear la ciudad, quemar el cementerio y matar a todos los animales del zoo tras torturarlos (algunos animales en peligro de extinción) y ahora van a por Sirte, si esto es así el islamismo más radical y salvaje rodeará Europa.(Foto: Wikipedia)

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