MUNDO VÍDEOS

¿Quiénes son los temidos ‘charmiles’ de Barcelona?

Grupos de jóvenes migrantes emulan la ostentación y la estética de las pandillas nacidas en Marruecos y siembran el terror en la ciudad

El término charmil alude a un picadillo que preparan los carniceros marroquíes con largos cuchillos. El verano de 2014, grupos de jóvenes violentos armados con machetes similares desataron el pánico en Casablanca y otras ciudades del país vecino cuando atacaron diferentes locales. El uso de esas armas blancas dio paso a que diferentes medios de comunicación bautizaran a estas bandas juveniles con la etiqueta charmil. En Barcelona, la delincuencia de pequeños grupos de chicos de origen extranjero, la mayoría de Marruecos, parece emular, aunque con menor intensidad, la violencia de estas bandas.

A principio del estado de alarma, una banda de jóvenes del barrio barcelonés del Besòs i el Maresme alardeaba en las redes sociales de sus fechorías y supuestos actos delictivos. Un vídeo que recogía diversas acciones de este grupo mostraba como empotraban una motocicleta en un cajero automático, un arma parecida a una pistola y la quema de pequeñas hogueras en la calzada. Insultaban a la policía y golpeaban a vehículos policiales. Hacían pequeñas carreras subidos en sus motocicletas circulando de manera temeraria y quemando el asfalto con sus ruedas.

MARGINACIÓN

Tras el nacimiento del charmil en Marruecos, los sociólogos Abderrahim El Atri y Fatema Mernisi hacían referencia a la ostentación en el mundo virtual de las fechorías de estos jóvenes. Señalaban a la marginación de barrios populares como el caldo de cultivo para este fenómeno delincuencial.

«Exhibiéndose así, estos jóvenes de los barrios populares puede que estén mostrando su deseo de eliminar la diferencia de clases sociales.  Por lo cual, es evidente que el único medio que tienen para expresarse es el virtual. Por otro lado, escogen el mundo virtual para afirmar su existencia, para probar que ellos existen hacia y contra todos», escribía El Atri hace unos años.

REDES SOCIALES

Fuentes vecinales señalaban el pasado mayo que el grupo del Besòs i Maresme está formado por una decena de jóvenes entre los que hay chicos de origen marroquí, y también otros de nacionalidad española. La ostentación de presuntos robos, motocicletas y coches en el vídeo publicado en Instagram podría inspirarse en estas bandas juveniles del país africano. 

ladrones de santa coloma
Un grupo de jóvenes en Santa Coloma de Gramenet relacionados con robos y hurtos en el municipio

Los hurtos de estos grupos de jóvenes se reproducen en los municipios del área metropolitana y se han intensificado en ciudades como Sant Coloma de Gramenet, en particular en el Fondo. El barrio más poblado del municipio es uno de los últimos focos de robos con múltiples agresiones y tirones a personas mayores para conseguir su botín. 

MENORES EXTRANJEROS NO ACOMPAÑADOS

La llegada de miles de menores extranjeros no acompañados entre 2017 y 2018, principalmente de Marruecos, tensionó enormemente la capacidad y los recursos que la Generalitat dispone para su acogida e integración. En algunos barrios que registran inseguridad, los vecinos denuncian la presencia de chicos que son o han sido tutelados por el Govern hasta que cumplen los 18 años. La relación de este colectivo con algunos delitos genera siempre controversia y acusaciones de racismo desde algunos sectores, que entienden que se criminaliza a estos menores inmigrantes. Un ejemplo de este conflicto se vivió en Trinitat Vella donde los residentes acusaban a un grupo de adolescentes que okupan una casa de múltiples robos.

Los datos demuestran que la mayoría de estos chicos nunca ha delinquido y sigue los caminos que la administración catalana les brinda para reorientar un futuro educativo y laboral en nuestro país. En mayo de 2019 El País informaba de que el 18% de los menores migrantes que llegaron solos a Cataluña cometieron algún delito. La cifra se extrajo de la base de datos de los Mossos d’Esquadra de un análisis de 5.622 menores. Aún y así, resalta que hasta un 12% de ellos protagonizaron delitos graves como hurtos y robos con violencia y un 6% delitos menores como daños o robos de menos de 400 euros.

‘MOVIMIENTO CHARMIL’

Resulta difícil demostrar que algunos de estos chicos han estado bajo el paraguas de la Generalitat, pues se acostumbra a proteger su identidad por su condición de menores. Pero la proliferación de jóvenes de entre 14 y 20 años en algunas plazas de Barcelona y alrededores genera tensión entre los vecinos que los acusan de cometer agresiones y robos.

Hace un par de meses, BCN Helpers, una plataforma ciudadana que informa en Twitter a diario sobre robos, agresiones y situaciones conflictivas en la ciudad condal, empezó a relacionar los robos violentos cometidos por chicos supuestamente de origen marroquí con lo que denomina movimiento charmil. En conversación con Metrópoli Abierta, esta plataforma ciudadana formada por vecinos, criminólogos, periodistas y agentes de policía, argumenta el uso de este término tras consensuarlo con personas de la comunidad de ese país en Barcelona.

VINCULACIÓN SOCIAL CON MARRUECOS

«Decidimos usar esta palabra de manera regular porque consideramos que describe bien los grupos delictivos que sufrimos en Barcelona. Por un lado responden a la estética del movimiento charmil (peinados, indumentaria, cuchillos, uso de redes sociales, etc.), y a las características sociales del movimiento originario en Marruecos (materialismo, pobreza, abandono, frustración…)», señalan. 

En 2014, algunos expertos marroquíes relacionaban la violencia de estos jóvenes con el ramadán; el malestar y la rabia que genera en algunas personas no poder comer ni fumar durante un largo tiempo. Los duelos con cuchillos y sables grabados en calles de Marruecos, que se pueden observar fácilmente en Youtube, se han reproducido en alguna ocasión en Barcelona.

Según apunta BCN Helpers, el fenómeno catalán emerge en el contexto de las tribus urbanas. Sin embargo, en un texto escrito el pasado 20 de junio, avisan de que esta «subcultura delictiva», mezclado con «otros muchos factores» está detrás del aumento de la inseguridad en Barcelona y Cataluña y representa una «amenaza de presente y futuro» para la seguridad y el orden púbico.

CONFLICTO EN SANTS

Uno de los últimos focos de delincuencia que coinciden con la descripción de estas bandas se encuentra en el barrio de Hostafrancs, en el distrito de Sants-Montjuïc, con robos y peleas en los alrededores de la plaza Joan Pelegrí. El presidente de la Asociación de Comerciantes Creu Coberta, Lluís Llanas, explica que los chicos okuparon hace meses los bajos de un edificio abandonado de la plaza. Ahora, dice, el grupo se relaciona con unos individuos que el 13 de mayo reventaron a hachazos un local en la calle Miquel Àngel.

piso okupado sants
Un grupo de jóvenes viven en un piso okupado de la plaza Joan Pelegrí / M.A

El pasado miércoles protagonizaron una pelea con cuchillos y la policía intervino numerosas armas blancas, según cuenta a este medio Andrea, trabajadora de un bar de la zona, que recuerda como uno de los chicos, cuchillo en mano, se refugió en su local protegiéndose del ataque.

El grupo, que en ocasiones integra a una quincena de personas, tiene a los vecinos atemorizados y el conflicto ha llegado al Ayuntamiento de Barcelona, con reuniones con responsables de Mossos d’Esquadra y el regidor del distrito Marc Serra. Más de 70 vecinos quisieron participar en la reunión para tratar el problema entre vecinos y comerciantes. Muchos se quedaron fuera ante la imposibilidad de respetar las distancias de seguridad contra el contagio del coronavirus.

SUBCULTURA JUVENIL

BCN Helpers diferencia entre el fenómeno original marroquí y el movimiento de Barcelona y alrededores. «En Cataluña la charmil no constituye una banda delictiva organizada. Se enmarca en una subcultura juvenil, donde sus miembros, que en muchas ocasiones provienen de entornos desestructuradas y marginales, exhiben una estética ostentosa».

Desde esta plataforma creen que el término es un buen instrumento para señalar la delincuencia de estos jóvenes «sin caer en la criminilaización de todo el colectivo (menores extranjeros no acompañados, marroquíes…)».

COMPETENCIA EN MANOS DE ERC

Recientemente, fenómenos de delincuencia aislados en algunos municipios de Cataluña como Premià de Mar o Llançà este mismo lunes han provocado reacciones de grupos de vecinos que acusan a jóvenes de origen marroquí de causar robos y agresiones sexuales. El mismo día, en Santa Coloma de Gramenet un grupo de personas golpeaban a un chico después de que, presuntamente, robara un reloj a un anciano. 

Mientras la paciencia de los vecinos llega a su límite, las administraciones competentes –sobre todo la conselleria de Treball, Afers Socials i Famílies,en manos de Chakir el Homrani, de ERC– se muestran incapaces para poner fin a la violencia de los charmiles.

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