ECONOMÍA EUSKADI

El sector del vino de Euskadi busca reinventarse tras la crisis del coronavirus

Para salir de la crisis, la hostelería y la producción de bebidas deben aumentar su complementariedad.

La pandemia ha hecho que se interiorice el mundo digital y ha dado el empujón para pensar en nuevas formas de negocio.

Esta mañana se ha celebrado en el Espacio Gastronómico Villa Lucia, en la localidad alavesa de Laguardia, el curso “¿Y ahora qué? Compartir y definir la estrategia del sector de las bebidas de Euskadi tras la crisis”. Enmarcada en XXXIX edición de los Cursos de Verano de la UPV/EHU y organizado por HAZI, esta jornada ha servido para reflexionar sobre el comportamiento que ha tenido el consumo de las bebidas locales durante el cierre del canal HORECA por la crisis de la COVID-19 y sacar conclusiones de cara a futuro.

En principio, se espera que este año se produzca una caída de alrededor de un 50% en la facturación de las bodegas vascas, lo que demuestra la dependencia del canal HORECA para comercializar sus productos. Para paliar esta situación, desde el Gobierno Vasco se ha puesto en marcha una serie de ayudas financieras gestionadas a través de ARDOA Basque Wine Office, oficina creada por el Departamento de Desarrollo Económico e Infraestructura para proteger e impulsar la competitividad de la industria de las bebidas de Euskadi. Además, y como se ha visto en el curso celebrado esta mañana en Laguardia, es necesario fomentar otros canales de comercialización en los que hay mucho camino de mejora, como la venta online.

Vicente Pinilla, catedrático de economía en la Universidad de Zaragoza y miembro de EUAWE (Asociación Europea de Economistas del Vino) ha realizado una radiografía sobre cómo se ha comportado el consumo del vino durante la pandemia de la COVID-19. Según el especialista, esta bebida, a pesar de haber sufrido grandes pérdidas por el cierre del canal HORECA, ha superado mejor la situación porque “está menos asociada que otras a la relación social y más al maridaje con las comidas”. Su opinión es que este es un mercado a tener en cuenta y a trabajar ante la posibilidad de que en un futuro se produzcan situaciones semejantes: “En esos momentos, además, las personas consumidoras están más dispuestas a apoyar el producto local”.

En referencia a estas personas consumidoras, Iosu Gallego, de Ikerfel, ha mostrado los resultados de un estudio que sitúa a las personas de más edad como las que más valoran el producto vinícola y el problema que esto supone de cara a la pérdida de mercado. Por ello ha mencionado la necesidad de acercar el mundo del vino a las personas jóvenes que eligen otro tipo de bebidas. Además, estos jóvenes están más acostumbrados a comprar a través de Internet, un canal que significa futuro.

Maite Corsín, de la consultora Moving Wines, ha hablado de la simbiosis entre las empresas productoras de bebidas y la hostelería. “En estos momentos, ambos están sufriendo las consecuencias de la crisis y tienen en sus manos las opciones de ayuda mutua. La hostelería es el mejor escaparate publicitario para los productos y las bebidas son las que mayor margen de beneficio dejan a la hostelería”.

En cuanto a las nuevas formas de comercialización, Julio Palomino, consultor de marketing digital, ha comentado que la COVID-19 ha hecho que interioricemos el mundo digital, las videoconferencias y las relaciones tecnológicas y nos ha dado el empujón para dar un paso a una nueva forma de negocio. “Hay que pensar en quién nos compra, más que en el producto. Saber quién es y fidelizarlo. Nuestro fichero de clientes y clientas es el que contiene nuestro negocio”.

Con todo ello, el curso ha servido para ver el futuro del mundo de las bebidas desde distintos prismas y ámbitos y sentar bases de cara a solucionar la situación actual de pérdida de facturación y a buscar nuevas formas de comercialización en momento de crisis.

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