OPINIÓN

«Hacia el Imperio Globalista» – La opinión de David Pasarin-Gegunde

Todas las naciones que han conseguido, o han pretendido, unificar bajo un mismo mando el poder universal siempre lo han hecho utilizando la esclavitud y la tiranía. Es imposible generar una única potestad planetaria sin que la inmensa mayoría de los súbditos que lo habitan sean dóciles, incultos y sumisos.

El proceso que sufrimos actualmente de concentración de riqueza en grandes corporaciones y de traspaso de soberanía a organizaciones supranacionales es un claro ejemplo de intento de concentración de poder por parte de las grandes elites que controlan nuestro mundo.

El problema para este plan es que la clase media occidental, critica con la autoridad, amante de las libertades y de altos niveles de vida, imposibilita la consecución del objetivo de la actual aristocracia financiera de gobernar a nivel planetario. Por eso los globalistas quieren acabar con las condiciones de vida y la cultura de las naciones europeas y de la clase media occidental. Porque un Imperio solo se puede crear por una elite muy reducida que oprime a millones de siervos incultos y sumisos al poder. Para el Nuevo Orden Mundial los ciudadanos de países desarrollados somos un obstáculo para sus planes de dominio de la población a escala universal. Por eso tratan de acabar con nosotros llevándose las fábricas a China, atontándonos con la televisión y las redes sociales o fomentando la sustitución de población europea por inmigración subsahariana.

Por eso magnates como Soros o la banca Rothschild fomentan con el dinero de sus fundaciones políticas en favor del aborto, la eutanasia o el colectivo gay. Porque el resultado de la aplicación de estas políticas es, claramente, la reducción de la población blanca occidental que es la que ha incorporado estas prácticas en sus códigos legales.

Mientras tanto los países en vías de desarrollo multiplican su población de manera exponencial perpetuando la miseria en sus descendientes sin que las organizaciones internacionales hagan nada. O lo que es peor, algo sí que hacen. Esos multimillonarios financian los barcos que posibilitan la llegada masiva de inmigración incontrolada a nuestras costas mientras que la Unión Europea apoya descaradamente el asentamiento de esas poblaciones dentro de sus fronteras. Se trata, en definitiva, de sustitución de población autóctona, formada y crítica, por nuevos súbditos dóciles y numerosos sobre los que construir su nuevo mundo. Así funciona el imperio globalista.

David Pasarin-Gegunde, empresario y presidente de Liga Foralista – Foruzaleak

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