OPINIÓN

«Tierras raras: La transición ecológica podría revelarse un callejón sin salida» – La opinión de Patxi Lázaro

TIERRAS RARAS: LA TRANSICIÓN ECOLÓGICA, TAN ALABADA POR GOBIERNO Y ACÓLITOS DE GRETA THUNBERG, PODRÍA REVELARSE UN CALLEJÓN SIN SALIDA

En un libro de reciente publicación, el abogado y periodista de investigación francés Guillaume Pitron predice el fracaso de las energías limpias. En principio, aerogeneradores, paneles solares, redes eléctricas inteligentes, vehículos eléctricos y sensores IoT parecen algo necesario para avanzar más allá de los combustibles fósiles. Sin embargo, en la cadena de valor de la Transición Ecológica hay una parte que desearíamos que no estuviese ahí, pero que resulta imprescindible para la elaboración del producto final. El hardware de alta tecnología necesario para hacer posible un mundo limpio necesita para su fabricación de materias primas denominadas «tierras raras«: escandio, itrio y lantánidos (lantano, cerio, praseodimio, neodimio, prometio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio).

La minería y el refinado de las tierras raras comporta un impacto ecológico considerable. Sus consecuencias para las aguas subterráneas, el paisaje, los ecosistemas y la salud humana son peores incluso que los del fracking. El tema tiene también implicaciones geopolíticas. El principal exportador de tierras raras es la República Popular China. Si el precio que hay que pagar por un mundo limpio y autosostenible es más alto que el de la dependencia de los combustibles fósiles, hay que irse haciendo a la idea de que, por más que los políticos prometan, esto no puede terminar bien. La única alternativa al desastre ecológico de las tierras raras consistiría en implantar un sistema de reciclaje y logística inversa de materiales eficaz al 100%. Y eso puede resultar tan costoso y exigente en materia de control social como la odiada energía nuclear.

En algunas páginas de su disruptivo libro («La guerra de los metales raros», ed. española en Península 2019) Guillaume Pitron menciona subliminalmente, como si quisiera que fuésemos acostumbrándonos a la idea poco a poco, la única solución al dilema: nuevas energías atómicas, basadas en el ciclo del torio y la fusión termonuclear. En círculos iniciados se sabe, por ejemplo, que algunos gobiernos europeos -entre ellos el de España durante el segundo mandato de ZP- decidieron ya hace más de una década el retorno a la energía nuclear.

Esta información no se hace pública por la imposibilidad de vendérsela al electorado. ¿Cómo reconocer en público que la Transición Ecológica, el cambio climático y el gretismo no son más que dogmas de una falsa religión? Obviamente habrá que esperar a un momento adecuado. Por ejemplo, cuando el barril de petróleo se ponga a 300 dólares, los cielos de Africa estén oscurecidos por nubes de polvo procedentes de las minas de coltán o un creciente parque móvil de vehículos eléctricos requiera cantidades de energía que hoy no están a nuestro alcance por medio de las tecnologías verdes, pero podrían ser generadas fácilmente por unos cuantos reactores de fusión.

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