OPINIÓN POLÍTICA

«Hipocondría moralista típicamente vasca de Javier Vizcaíno» – La opinión de Patxi Lázaro

HIPOCONDRIA MORALISTA TIPICAMENTE VASCA DE JAVIER VIZCAINO – LEIDO HOY EN DEIA… CON GRAN REGOCIJO DE QUIEN ESTO ESCRIBE

Se acabaron las Fiestas y no pocos vascos comienzan a sentir ese tipo de resacón que es tan de nuestras tierras, criadas en la ética jansenista de los jesuitas y los antiguos sistemas de educación del Nacional Catolicismo. Dolor de cabeza y culpabilidad. Pero no circunstanciales, como sería el caso de un andaluz tras el Rosario de la Aurora. Las enfermedades vascas del espíritu son telúricas, abisales, resilientes. Se incrustan en el ser vasco con tanta hondura como los cimientos de la catedral de Colonia en los margosos substratos de las orillas del Rhin, hasta los 25 metros de profundidad o más.

Pues bien parece que hay una tercera oleada del Covid-19 y el pueblo tiene la culpa, nik uste dut, o sea… No la clase política, ni la administración, ni los organismos de Sanidad por su incompetencia burocrática, sino la puñetera gente de la calle, toda esa bola de ganorabacos que solo sirve para votar y llevar txapela en Santoto. ¿Quién coño les mandaba estar en la puta calle cuando el Lehendakari y la Ertzaintza les habían dicho que eso no era de recibo?. Terrazas de bares «llenas a reventar», «rebaños de runners espolvoreando aerosoles al por mayor», centros comerciales llenos hasta las cartolas, comidas familiares y chuflas con banda sonora de Alaska…

Con esta prosa, contenidamente hiperbólica y trufada de lugares comunes de la cultura de fin de siglo, nos describe el moralista vasco Javier Vizcaino los factores que alimentan el recrudecimiento de la pandemia. Una vez más, la típica dinámica de transferencia de la culpa desde la autoridad al pueblo. «Algo estamos haciendo mal…» ¿Recuerdan este mantra, de los tiempos en que el botellón y los surfistas, según parecía, eran los principales vectores de propagación del patógeno? Y los responsables somos nosotros, porque el Gobierno Vasco… ¡Imposible! ¡Si ni siquiera se le ha visto el pelo a lo largo de la crisis!

Léanlo porque no tiene pérdida. Y entérense de una vez de quienes son los desaprensivos a quienes debemos el retorno de las bolitas verdes con salientes en forma de trompetilla: hablamos del tipo aquel que se entregó a la policía por haberse saltado el toque de queda a las dos de la madrugada. Y también de los hosteleros, atletas urbanos, de las familias irresponsables haciendo el gamba en Nochevieja, incluso de Alaska y Mario Vaquerizo por ser fatxas. Menuda colección de criminales. ¡Ai amá! ¡Propuestas de sanción para todo Dios, mesedez! Aquí les dejo el enlace a una pieza que entrará a formar parte de los anales publicísticos de la cultura del Bai Horixe:

https://www.deia.eus/opinion/columnistas/mas-que-palabras/2021/01/12/pandemia-pandemia/1091436.html

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