ECONOMÍA OPINIÓN

Los cierres en la hostelería son tan costosos para la economía como inútiles para combatir la pandemia

LOS CIERRES EN LA HOSTELERÍA SON TAN COSTOSOS PARA LA ECONOMÍA COMO INÚTILES PARA COMBATIR LA PANDEMIA

Una vez más tenemos en marcha la operación Cerrojazo, con bares y cafeterías convertidos en obradores de pinchos y ventanillas de pagar y llevar. No hacen falta argumentos, sino tan solo mostrar las estadísticas del propio Ministerio de Sanidad, para darse cuenta de hasta qué punto las administraciones públicas toman medidas no solo incompetentes, sino del todo contradictorias con los datos que ellas mismas recopilan. El número de brotes vinculados a reuniones de familiares y amigos asciende a 2.141, mientras que los encuentros informales en domicilios ajenos (visitas de cortesía, quedadas para el fútbol, asistencia a personas mayores y, probablemente, también cuernos) se llevan 1.907 brotes.

Tras estas plusmarcas vienen los centros escolares (con 733 brotes) y las residencias de la Tercera Edad (634). En oficinas y empresas ha habido 288 brotes, y en hospitales, 164. En este ranking de focos contagiosos del Covid-19, ¿Saben ustedes cuántos corresponden a la hostelería? Solo 143, el puesto MÁS BAJO de la clasificación. Y pese a ello se sigue decretando el cierre de bares y restaurantes, con un perjuicio incalculable para la economía nacional que pone en peligro la supervivencia de cientos de miles de pequeños empresarios y sus familias.

No me lo invento yo, es información del mismo Ministerio, que obra en poder del cínico inspirador y glosista de todos estos disparates gubernativos, el Director del Centro de Empidemiología Nacional Exmo. Sr. D. Fernando Simón. Aparte de la arbitrariedad de las medidas, tenemos la agravante de unos resultados comprobados que las contradicen. Desde hace meses la Comunidad de Madrid es la que menos restricciones impone a la hostelería, y allí la evolución de la pandemia es similar a las de otras regiones.

Tratándose de medidas estúpidas, injustas y económicamente inasumibles, ¿cuál es la causa de que se siga recurriendo a ellas? En primer lugar, la facilidad del trámite. Basta poner una firma sobre un papel y entregarlo al BOE para que caigan las persianas en toda España. Los hosteleros carecen de lobbies y no pueden defenderse. Y por si fuera poco, en el País Vasco tampoco votan al PNV. Más grave aun, en otro post defendí la teoría de que bares y cafeterías molestan porque actúan como relés de opiniones desfavorables al gobierno y la clase política, y que por ello la administración es tan propensa a cerrarlos. A día de hoy sigo estando totalmente convencido de ello.

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