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Moderna comenzará a experimentar su vacuna en embarazadas a pesar de los riesgos advertidos por los expertos

El laboratorio Moderna comenzará a aplicar su vacuna experimental del Covid-19 o virus chino en embarazadas para estudiar los resultados del embarazo a su exposición, según informa el ClinicalTrials.gov.  El ensayo tiene como objetivo reclutar a unas 1.000 mujeres mayores de 18 años que serán estudiadas durante un período de 21 meses, de las que se recopilarán datos primarios tras inocular la vacuna.

Serán calificadas las mujeres que hayan estado expuestas a la vacuna Moderna COVID-19 durante los 28 días anteriores a su último período menstrual, o en cualquier momento durante el embarazo, acorde a la información. El estudio en las mujeres participantes medirá:

  • El número de embarazadas que tengan bebés con sospecha de malformaciones congénitas mayores y menores, estudiados hasta el año de edad del niño, citando algunas graves, que tienen consecuencias médicas, y sociales significativas, que requieran intervención quirúrgica o que pongan en peligro su vida, como labio leporino, espina bífida, etc.
  • El número de mujeres con complicaciones del embarazo. Se medirá desde el final del primer trimestre (aproximadamente 14 semanas) hasta la mitad del tercer trimestre (aproximadamente 34 semanas). Las complicaciones podrían incluir preeclampsia, eclampsia, hipertensión inducida por el embarazo, hemorragia prenatal, parto prematuro, diabetes gestacional, parto disfuncional, rotura prematura de membranas, placenta previa, hemorragia posparto, feto pequeño para la edad gestacional (PEG) y restricción del crecimiento intrauterino (RCIU), y estado fetal no certero.
  • El número de mujeres con cualquier tipo de efectos en el embarazo, entre los que pueden incluirse abortos espontáneos, muerte fetal, interrupciones del embarazo electivas o terapéuticas, partos prematuros, embarazos ectópicos, muerte materna y diagnóstico de COVID-19.
  • El número de mujeres participantes con resultados adversos en los bebés, que pueden incluir malformaciones congénitas, tamaño de la edad gestacional, bajo peso al nacer, retraso en el desarrollo, hospitalización de los bebés, muerte neonatal, encefalopatía, dificultad respiratoria, infección neonatal/infantil, muerte del bebé.

El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC), afirma que las mujeres embarazadas pueden recibir la vacuna del virus chino, pero que no se realizaron ensayos que estudiaran específicamente esta población cuando la FDA otorgó en diciembre de 2020, la autorización de uso de emergencia de cualquiera de las vacunas, según informó Fox Business.

Sin ir más lejos el propio CDC reconoce en su sitio web que no hay suficientes datos que evalúen la seguridad: “No existe evidencia de riesgo para el feto por vacunar a las embarazadas con vacunas que no se replican en general. Sin embargo, se desconocen los riesgos potenciales de las vacunas COVID-19 para la persona embarazada y el feto, porque estas vacunas no se han estudiado ampliamente en personas embarazadas”, dice el CDC.

Acorde a lo que informó Childrens Health Defense, en enero la Organización Mundial de la Salud dijo que las mujeres embarazadas no deberían recibir una vacuna COVID, pero una semana después, cambió radicalmente su posición y recomendó a todos que se inyectaran, incluidas las mujeres embarazadas.

Una mujer embarazada (pxfuel).

El monitoreo posterior a la autorización y la investigación, son las principales formas en que los CDC obtienen datos sobre la seguridad de vacuna durante el embarazo, según especificaciones del 1 de marzo realizada por el panel de seguridad de vacunas de los CDC. El sitio web de los CDC indica además que 133.466 mujeres embarazadas ya han recibido una vacuna COVID al 12 de julio, por lo tanto todo esto revela que la vacuna se está administrando a mujeres embarazadas antes de que los estudios determinen si es segura para esa población.

No son los monitoreos, que según especificó el panel de seguridad de vacunas, son los necesarios para establecer la seguridad de la misma, los que llevaron al CDC a recomendar en abril que las embarazadas se inoculen contra el COVID, sino que se basó en un estudio retrospectivo publicado en el New England Journal of Medicine, dijo Childrens Health Defense. Y según los autores del estudio, en los datos recopilados en el transcurso de dos meses, no encontraron mayores riesgos durante el embarazo, complicaciones en el parto o riesgos identificables para el feto entre quienes recibieron la vacuna.

Pero el Dr. Brian Hooker, director científico de Children’s Health Defense y profesor de biología en la Universidad de Simpson, dijo que los resultados fueron muy sesgados.

 “La mayoría del denominador recibió su vacuna en el tercer trimestre donde la pérdida del embarazo sería mucho menor,” y que “no hay datos sobre los resultados de las otras mujeres que recibieron su vacuna en el primer trimestre (es decir, si llegaron a término)”.

Agregando también que, debido a la duración muy limitada del estudio, “tampoco hay datos con respecto a la incidencia de trastornos de la coagulación informados o cualquier tipo de enfermedad de la sangre (por ejemplo, manchado o sangrado durante el embarazo)”, asegurando que, “para evaluar adecuadamente estos resultados, es necesario realizar un seguimiento de los embarazos hasta el término”.

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