OPINIÓN

«Terroristas por la verdad» – Andrés Pérez Carvajal

  • La opinión de Andrés Pérez Carvajal, colaborador habitual de #EuskalNews
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Terroristas por la verdad

Extraños, díscolos y cuando la situación lo permite, amables personajes que eligieron no vivir en un perpetuo engaño, apoyado en argumentos perfecta y lógicamente elaborados, pero carentes de fundamentos éticos, científicos y legales. Que no pueden ser de momento masivamente descubiertos, porque en los grandes medios audiovisuales ni escritos se abren espacios para el debate. Por lo que, no se crean otras matrices de opinión de la ya asumidas por el grueso de una sociedad que, realiza sus análisis y funda sus teorías, contrastando datos emanados de una única fuente. O de lo que escucha en perencejo FM. Cuestión que, aprovechan unos pocos mercenarios con tribunas mediáticas, para materializar con el uso meticuloso de un lenguaje técnico/táctico, esa realidad que muchos quieren asumir como única. Quizás porque les resulta incómodo, estúpido e ilusorio pensar que el mundo no funciona como ellos están convencidos de que funciona. Conozco muy bien esas sensaciones.

Condenar categóricamente un sistema, adulterado por personas, por llamarles de alguna manera. Mal intencionadas pero muy inteligentes que, sus funciones prácticas son ejecutadas por elegidos formados concienzudamente, desalmados, resentidos, acomplejados y aprovechados que, en muchos casos no han hecho otra cosa que engañar, engañarse y engañar en todo el planeta durante los dos últimos años prácticamente. (Por no irme tan lejos) Incluso ellos lo reconocen hoy abiertamente. Aún así e inexplicablemente, hay quienes continúan dando credibilidad a sus exposiciones cuando les encajan adecuadamente en sus estructuras mentales. Poder perdonar pero no olvidar, es un recurso que no se elige. Es un don. Simplemente se aprovecha para evitar volver ser engañado por los mismos. Seguramente nos engañen otros, pero no los mismos. Porque no nos avergüenza reconocer que en su momento fuimos manipulados y hemos constatado que lo continúan haciendo. No estando dispuesto a padecer una amarga recaída. Pero sobre todo, estamos dispuestos a continuar aprendiendo y creciendo como ser humano y como persona. (No, no es lo mismo) Cosa que, no es algo a lo que motive ninguna jodida sociedad actual. Porque simplemente, la realidad que propone el sistema con la absoluta complicidad de una parte sustancial de sus respectivas sociedades, solo se sustenta en el miedo. O en el amor a las cosas por encima de todo. Sinónimo de ignorancia o infinita necedad.

Vivir buscando la verdad y en la verdad todo lo máximo posible, no es tarea sencilla. No es un lamento, es la verdad. Porque cuando encuentras una porción de verdad, inmediatamente te quedas impregnada de ella cuando estás preparado. No todos estamos preparados para aceptarla. Y no siempre es posible probarla en los tiempos que exigen veladamente los incrédulos. Hay verdades que simplemente no pueden ser demostradas. Tampoco estamos todos dispuestos a hurgar más allá de lo que hemos aprendido hasta hoy, o nos ofrecen las autoridades, enfrentándonos a lo desconocido. Eso procuro respetarlo. Lo que no se puede consentir por mucho tiempo es, que a pesar de haber ya las suficientes pruebas de que se han fraguado números, gigantescos y crueles engaños, no solo no se reconozca, sino que se descalifiquen notables hechos y por consiguiente a sus divulgadores, acogiéndose a la libertad de pensamiento. Creo en la tolerancia. Con lo que no comulgare nunca más personalmente es, con que me tenga que pasar por minusválido mental, despojándome de mi dignidad, para sobrevivir socialmente. O para mantener conversaciones que, a los 15 minutos, has percibido que no hay ningún interés por entender tú punto de vista. Compartido en muchos casos sin que nadie me lo pida, con o sin acierto, sin ninguna intención más que la de exponerlo. Con suerte, alguien te propone una genuina óptica desconocida, suprimiendo los erre que erre de los trillados principios de los tiempos. No solo dedicándose a refutar argumentos sin argumentos y sin sanas convicciones. Son muchos también, los que misteriosamente aplauden cuando la verdad es de su gusto. Siempre me han incomodado los halagos, hoy es que llego casi que al desparecio. Quizás es enfermizo o que entiendo son solo ecos de un temporal rechazo. En cualquier caso, ambos me importan un carajo.

La cuestión es que, muchos siguen orgullosamente exiliados en ese país prefabricado sin fronteras, cuyo prominente gentilicio es, REALISTA. Sin detenerse ni un instante a comprobar honestamente, si realmente alguien merece vivir allí. Como prueba, de que en el mío no merecía nadie vivir, ni siquiera yo, guardo en mi memoria variedad de experiencias maravillosas y escabrosas, cicatrices en mi alma de profundas heridas sufridas intentando sin fortuna re exiliarme en territorios menos hostiles. Y más recientemente en un cajón, varias multas que, paradójicamente, los mismos que con tanto empeño me dedicaron en su momento, hoy me jadean para que no las cancele, como si debiera. (O como si yo me hubiese planteado hacerlo en algún momento). O más retorcido aún, como si pensaran, si las llegara a pagar, correrían el riesgo de acentuarse su palpable mal estar. Como prueba también guardo, testimonios de valientes y responsables profesionales del mundo, protagonistas en todos los campos para mal y para bien que, han reconocido han sido utilizados, engañados, amenazados, etc. Como lo estuve yo libremente y puede que hoy también lo esté. Pero no me preocupa. Para mi no se trata de tener razón, porque mi razón registra generalmente eventos desagradables. Aunque reconozco experimentar un fugaz placer cuando la tengo. Para mi, hoy solo se trata única y exclusivamente de la búsqueda, descubrimiento y reconocimiento de la verdad. La verdad es lo único que aquí y dónde estemos parados importa. Nada más. Quien no crea que exista una verdad absoluta que merece ser buscada sin recesos. Quien se conforme con una realidad proyectada mentalmente por las mayorías, les recuerdo que las mayorías se comerían apestosos y tibios trozos de mierda con tal de conservar a su dicharachero líder que les apunta que pensar, que sentir y que hacer todo el tiempo. Lo se, porque yo me zampé algunos.

Pero esos aún expatriados con patria, están de enhorabuena. Tendrán la oportunidad de vivir así, como quien usa una escalera mecánica, pero solo para bajar. El “Nuevo Orden Mundial” es su reino y está cerca. Les sugiero no pierdan ese sofisticado tren de inagotables inoculaciones experimentales y pasaporte extra comunitario con el que controlen sus excesos. Lo pueden tocar y lo pueden ver. Pueden hacer todo lo que se hace con la materia. Pero ciertamente, la verdad es una realidad que muta al ritmo que pestañeamos. Por eso genera tanta controversia. Por que hay quien confunde su seudo seguridad orquestada por una realidad inventada, con la plena Libertad. Por lo que, seguir sin descanso el rastro de la verdad, nos convierte en una fanática y, tal vez, innecesaria amenaza.

Jesús es mi pastor. Mi redentor. La furia del presente. La furia del amor. Dios nos bendiga.

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