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Un anciano da negativo en PCR, aún así le encierran dos semanas en un Hospital y acaba muriendo cuando intentaba escapar: ¿Cuándo vamos a parar esta locura?

Según informa El DIGITAL de Castilla La Mancha (noticia reproducida en euskalnews.com), el pasado viernes un hombre de avanzada edad se precipitaba mortalmente desde la segunda planta del hospital geriátrico del Valle de Toledo capital, tal y como informó EL DIGITAL. Ahora, su familia se ha puesto en contacto con este periódico para explicar lo ocurrido y denunciar las «negligencias» que han rodeado el caso y el «trato inhumano» que, a su juicio, han recibido por parte del centro sanitario. 

Rubén de la Llave, único nieto de la víctima, de 90 años de edad y natural de Mascaraque (Toledo), ha relatado que tras varios errores por parte del hospital, que provocaron el aislamiento durante dos semanas de su abuelo pese a ser negativo por coronavirus, lo que le dejó sin posibilidad de recibir visitas, el anciano «decidió descolgarse por el balcón de su habitación tras atar las sábanas de su cama a la parte baja de la barandilla ante la idea de no saber qué estaba pasando con él y la posibilidad de no volver a ver a su familia».

«La mala fortuna quiso que la sábana se rompiera, precipitándose su cuerpo contra el suelo y muriendo en ese mismo momento», ha explicado De la Llave, que califica como «otra terrible negligencia» que el centro sanitario no «tomase las medidas oportunas», como la imposibilidad de abrir balcones y ventanas, después de que otro paciente falleciese en el mismo hospital y en parecidas circunstancias el pasado mes de marzo, cuando se vivían los momentos más duros de la pandemia de coronavirus. 

Además, los familiares de la víctima critican que, pese a sus llamadas a recepción ante la imposibilidad de contactar con el paciente, ningún responsable del centro les comunicase el pasado viernes lo que había sucedido con su abuelo, sino que tuvo que ser la Policía Judicial la que les informase del trágico suceso. «Todos los indicios apuntan a un caso de suicidio por su parte, superado por la situación, por el trato inhumano de hospital hacia una persona de 90 años, y por la incertidumbre generada en su cabeza tras el cúmulo imperdonable de errores. Posteriormente se aclara que nada más lejos de la realidad. En lugar de querer quitarse la vida, lo único que quería era escapar de esa cárcel en la que se había convertido su estancia en ese hospital», asegura el nieto del fallecido.

Un error fatal: le mezclaron con positivos sin serlo

Todo empezó el pasado 11 de noviembre, cuando José María Esteban Manzano acudió a Urgencias del Hospital Virgen de la Salud «con malestar general, debilidad y algunas décimas de fiebre», días después de haberse sometido a una colonoscopia en la que le fueron detectados varios pólipos y masa cancerígena. «Tras paso por Urgencias se detecta que mi abuelo sufría de una infección de orina, para la cual se determina que el mejor tratamiento consiste en ingreso hospitalario y antibiótico intravenoso. Por tanto, tras realización de PCR pertinente, y obtener resultado negativo, es trasladado al Hospital Virgen del Valle de Toledo, de carácter geriátrico. La previsión es un ingreso de dos o tres días para solucionar el problema de la infección de orina», explica el nieto.

Sin embargo, todo se complicó cuando al día siguiente, 12 de noviembre, el Hospital del Valle comunicó a la familia que, por un «terrible error», habían ingresado al paciente en una habitación compartida en la cuarta planta del centro, destinada a enfermos contagiados por coronavirus, pese a que su PCR era negativa. Esa equivocación provocó que el anciano tuviese que guardar una cuarentena de diez días en una habitación en la que permaneció aislado y sin poder recibir las visitas de sus familiares. «Los días fueron pasando, el estado de mi abuelo se mantenía o mejoraba en lo físico, pero se iba deteriorando tremendamente en lo mental. Su estancia allí cada vez se iba haciendo más dura. La soledad le estaba matando por dentro y en su mente empezaban a aflorar pensamientos negativos. No era capaz de comprender (mi abuelo tenía las facultades mentales intactas) cómo era posible que tuviera que pasar tanto tiempo en el hospital por una simple infección de orina. El trato en el hospital era inhumano, la calidad de la comida nefasta y ni siquiera se tenía la decencia de, tras múltiples peticiones de mi abuelo, convertirle la comida en puré de manera que pudiera ingerir alimento en mejores condiciones», asegura Rubén.

Pero la mala suerte no acabó allí. Pasados los diez días pertinentes de aislamiento, el anciano fue trasladado a la segunda planta del hospital (libre de COVID) a fin de realizarle «una segunda colonoscopia para tener una foto más reciente por parte del cirujano digestivo de cara a evaluar la futura operación», prueba que se le realizó el día 23 de noviembre porque, aunque estaba prevista para tres días antes, «la maquina se encontraba averiada». Después de todas las complicaciones, las cosas comenzaba a ir bien y José María lo tenía todo listo el pasado 25 de noviembre para marcharse a casa… pero surgió otro gran inconveniente cuando el paciente iba a recibir el alta. «Recibimos una llamada del personal sanitario para comunicarnos que, sintiéndolo mucho, mi abuelo tenía que volver a guardar cuarentena ya que su compañero de habitación había dado positivo», cuenta el nieto de la víctima, que asegura que «durante los días anteriores dicho compañero de habitación había sufrido fiebres altas y aun así el hospital no tomó ninguna medida al respecto». 

«Le tuvieron que comunicar a mi abuelo la nueva situación y hacerle saber que, de nuevo, y por más negligencias médicas, se veía obligado a permanecer aislado y guardar cuarentena durante otros 10 días. Llegó un momento en el que mi abuelo no creía absolutamente nada, no podía comprender cómo si había sido ingresado por una simple infección de orina se veía abocado a, en el mejor de los casos, permanecer aislado en una habitación sin ningún tipo de contacto con su familia (salvo el telefónico) y casi nulo por parte del personal del hospital, durante al menos un total de 25 días. Mi abuelo dejó de comer, el trato por parte del hospital era nefasto, la calidad de la comida terrible y ni siquiera pusieron nada de su parte para que pudiera ingerirla en condiciones aceptables. Todo se limitaba a darle unos batidos sustitutivos de comida», añade Rubén de la Llave.

Dicha situación provocó, a juicio de la familia, que el anciano tomase la decisión de tratar de escapar del hospital descolgándose desde el balcón de su habitación en la segunda planta utilizando las sábanas de su cama. «En lugar de querer quitarse la vida, lo único que quería era escapar de esa cárcel en la que se había convertido su estancia en ese hospital», sentencia el nieto del fallecido, que ha comunicado que este domingo interpusieron una denuncia puesto que están decididos a tomar «todas las medidas legales». Su único objetivo es que un suceso tan terrible como el que le ha costado la vida a José María y a otro mayor el pasado mes de marzo «no se vuelva a producir en el futuro» por tercera vez.

4 COMENTARIOS

  1. Me causa mucha pena y frustración esta terrible noticia. Tanto que hay que cuidar a nuestros mayores y luego pasan estas cosas.. Mi pésame a la familia.
    La dirección del hospital debe hacer cargo pero claro, por mucho que paguen no devolverán al pobre abuelo a su vida.
    La que estáis liando con el maldito virus!

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