OPINIÓN POLÍTICA

Urkullu: El declive de un Lehendakari

URKULLU: EL DECLIVE DE UN LEHENDAKARI

Durante todos los años que Iñigo Urkullu ha estado en Lehendakaritza, tuvo fama, dicen que merecida, y los hechos no parecen aportar evidencia en contrario, de ser un auténtico profesional de la política, de esos de viejo cuño, de los que saben dirigir el negocio principal delegando minucias en trompos adictos a la microgestión y siempre golpea con puño de hierro dentro de un guante de terciopelo. Con ideas claras, palabra de honor y una honestidad y seriedad incuestionables, siempre fue el interlocutor ideal para cualquiera que tuviese que tratar con los asuntos públicos de la Comunidad Autónoma del País Vasco. Ya se tratase de la Jefatura del Estado, el Gobierno central, otros gerifaltes regionales o cualquier oficina comercial extranjera.

Hasta que llegó el aciago año de Nuestro Señor de 2020, con las dos catástrofes que pasarán a la historia como el trágico aval de una tendencia que había comenzado hace tiempo, y que ahora queda plenamente confirmada: el irreversible proceso de decadencia de la Euskadi nacionalista. Primero fue la catástrofe del vertedero de Zaldibar, con su descontrol, su caos y sus operarios sepultados por el alud de desperdicios. A renglón seguido cayó encima la crisis del Coronavirus. El Gobierno Vasco, consciente de su incapacidad para hacer frente a la situación, hizo mutis por el foro, se adhirió borregamente a las directrices surrealistas del ejecutivo Sánchez y terminó cometiendo idioteces dignas de película de Alex de la Iglesia: prohibir que la gente se mueva de unos pueblos a otros, cerrando bares y estableciendo un toque de queda absurdo parecido a los de las zonas de guerra de otros tiempos.

En pocos meses, un gobierno regional al que la opinión pública tenía en gran estima por su eficiencia en la gestión, ha pasado de moverse en conceptos estratégicos de altos vuelos (Industria 4.0, Internacionalización de Empresas y procesos de paz) a regular miserablemente sobre temas de vuelo gallináceo como cuotas de ocupación de cafeterías y otras zarandajas aldeanas por el estilo. ¿Qué es lo que ha salido mal? Muchas cosas. No solo en la política vasca sino en el cuerpo social y económico de la propia Euskadi, que ya no es lo que era. Ya habrá tiempo para hablar de todo eso.

Sin ánimo de criticar más allá de un propósito constructivo, y siempre dentro de la lealtad vasquista que quien esto escribe profesa, sostengo que ha llegado la hora de que Lehendakaritza y el Gobierno Vasco hagan frente a los problemas reales de nuestra sociedad. De lo contrario, a Urkullu y su equipo dirigente le esperan los mismos horizontes de grandeza pueblerina que al Athletic de Bilbao en los largos años de plancha de la Gabarra. El PNV lo tiene crudo. Después de una historia más que centenaria, ha llegado el invierno.

4 COMENTARIOS

  1. Anadiria un pequeño gran detalle que JESUITAS=ILUMINATIS eso da una pista de en qué vagón se han montado estos prolongadores de crímenes ETARRAS, ¿donde están Alberto y Joaquín? Vascongadas está quebrándose, etc etc

    • Pues muy cieguitos habéis andado los de Euskalnews si no habéis visto problemas hasta este año. El PNV lleva la corrupción en su ADN.
      Sumen a esto los acuerdos globalistas que alcanzó nuestro Urkullusolini y habrán completado el cuadro. No es ineptitud, es compromisos adquiridos ante esta farsa. Ni más ni menos. Acuerdos entre masones, se entiende.

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