OPINIÓN

«Resiliencia inquebrantable de las vacas sagradas… sobre todo cuando son de izquierdas» – La opinión de Patxi Lázaro

RESILIENCIA INQUEBRANTABLE DE LAS VACAS SAGRADAS… SOBRE TODO CUANDO SON DE IZQUIERDAS

Hace no muchos años, pero sí al parecer más de los que la memoria colectiva recuerda, un fiscal pedía 28 años de prisión para Imanol Arias y Ana Duato por fraude fiscal y el asunto de las sociedades en Panamá. Ahora Televisión Española nos obsequia con una nueva temporada de Cuéntame. ¿Cuestión de pragmatismo? ¿Hipocresía progresista? ¿Inercia institucional? ¿Falta de inventiva de los guionistas? ¿Enchufismo? O quién sabe, a lo peor estamos todos equivocados y este país funciona de un modo diferente al que habíamos pensado.

De la misma manera que Don Quijote le decía a Sancho que no hay mala palabra si no es a mal tenida, no podemos hablar de casos de corrupción cuando atañen a determinados sectores del espectro político. Y además, el gobierno -ya sea de derechas o de izquierdas- necesita a los actores. No se sabe muy bien para qué, pero es así. ¿Que no estás de acuerdo? Pues te jodes.

Cuéntame es como las Elecciones Generales: se ha institucionalizado. Así como el deber de todo buen español consiste en votar y disfrutar de lo votado, esta condición también le obliga a hacer un devoto seguimiento de la serie de televisión que glorifica los orígenes, el devenir y, al paso que vamos, probablemente también el final del Régimen del 78 y el Estado de Partidos. Quien no vota, no tiene derecho a quejarse. Y si no viste la serie, luego no vengas con la murga de los artistas subvencionados ni lo malo que es el cine español.

Cuéntame es el Día de la Marmota en versión local y políticamente correcta. Con una diferencia: los habitantes de Punxutawney no saben que viven atrapados en el tiempo. Los españoles, por el contrario, sí. Estamos condenados a sufrir a esta pareja de vacas sagradas -Arias y Duato- esta semana, y la que viene, y la otra, después de haber padecido lo mismo la pasada, y la anterior, y la de más atrás. Y así hasta el final de los tiempos. ¡Qué aburrimiento! Si no fuera por lo que le pagan, hasta el mismo Imanol se moriría de asco.

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