OPINIÓN POLÍTICA

¿Qué hay detrás de la polémica en torno a los youtubers que trasladan su domicilio fiscal a Andorra?

¿QUÉ HAY DETRÁS DE LA POLÉMICA EN TORNO A LOS YOUTUBERS QUE TRASLADAN SU DOMICILIO FISCAL A ANDORRA?

Sorprende que por tan poca cosa se haya armado un belén mediático a escala nacional. Aunque todo lo que gana ElRubius -estimado por expertos en economía digital entre 4 y 6 millones de euros al año- siguiera tributando en España, el resultado de la recaudación no llegaría ni para mantener la cafetería del Congreso de los Diputados. Los otros Youtubers se mueven en cifras muy inferiores, ingresando en el orden de los 150.000 a 200.000 euros al año. La ofensiva del gobierno español contra estos emprendedores juveniles, azuzada por los medios de comunicación y la habitual turbamulta de internautas afines a la izquierda, resulta absurda y contraproducente por el daño que causa a la imagen pública del país. Por no hablar del dinero que pierden las haciendas públicas asustando a inversores internacionales con mayor poder económico que cuatro niñatos de las redes.

Poner miles de millones de euros en juego por una discusión estéril en torno a la calderilla publicitaria del Youtube (a la que de todas maneras la Ministra de Hacienda no va a poder echar el guante, porque ir a Andorra no es delito) es una más de las muchas sandeces a que nos tiene acostumbrados el gobierno de Pedro Sánchez. Peor aun es el efecto de desánimo que todo esto causa entre los emprendedores españoles. En este país no merece la pena esforzarse por hacer carrera en las Tecnologías de la Información. Los jóvenes españoles deben estudiar Ciencias Políticas y depender de las ayudas sociales.

Está claro que aquí hay algo más que una disputa por el dinero. En caso contrario, ahora serían trend topic los 550 millones del contrato de Messi o las cuentas en Panamá. Si ElRubius, Wall Street Wolverine, Auron Play, Mikecrack y el resto de los nuevos andorranos de adopción hubiesen andado listos, en vez de escenificar una mudanza con luz y taquígrafos al infame microestado pirenaico, habrían pedido consejo a Imanol Arias o al mismo Pablo Iglesias, consumado prestidigitador con los dineros iraníes de La Tuerka.

Da la casualidad de que el colectivo de Youtubers no está en la órbita de un estado que subvenciona a actores, intelectuales de moda, gacetilleros y pianistas friquis. Al gobierno no le gusta lo que no puede controlar. Esta es la principal razón de que los Youtubers se hayan convertido en personas non gratas ante la sociedad española: bandidos, personajes insolidarios, saboteadores del gasto social y la sanidad pública, etc. Pero en el fondo, no se trata más que de una burda escaramuza ideológica, además de un infantil gesto de hostilidad del PSOE y Podemos contra Youtube y su propietario el todopoderoso Google.

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