OPINIÓN POLÍTICA

Raquel González, la Ayuso vizcaína

  • La opinión de David de la Cruz Galdácano, lector de euskalnews.com
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Raquel González, la Ayuso vizcaína

Es difícil establecer paralelismos entre biografías, especialmente cuando estas coinciden en el tiempo. En el caso de la presidenta de la Comunidad de Madrid y de la primera espada de los populares vizcaínos, la tentación es inevitable. Dos mujeres, jóvenes, pertenecientes a la misma generación, que ejercen el liderazgo en un partido de centro-derecha, y que -permítaseme la expresión en tiempos de corrección política- tienen un evidente atractivo físico.

Partiendo de esta base, es cierto que la madrileña se ha encaramado a lo más alto del estrellato mediático mientras la portavoz del PP en Bilbao lucha una guerra mucho más difícil por visibilizar su arduo trabajo en el Ayuntamiento.

Inevitablemente, a la hora de destacar, Euskadi siempre ha sido una plaza difícil para los constitucionalistas. Pero, no es menos cierto, que la relevancia que otorga la presidencia de una Comunidad como la suya da para mucho lucimiento y, Ayuso, está jugando bien todas sus cartas.

En realidad Raquel tiene una labor
mucho más ingrata y menos lucida que realizar. Su reto es cohesionar un partido que ha estado demasiado tiempo en manos de personas que velaban más por sus propios intereses que por los de una formación -el PP vasco- que ha sido lo mejor y más valiente de los últimos cuarenta años de democracia. Es una tarea difícil e ingrata, que tendrá que rematar en el próximo congreso, para poder empezar a mirar hacia delante con ilusión y sin zorros que acechen el gallinero.

Se arrepentía Calvo-Sotelo, en un texto autobiográfico titulado “Yo Me Acuso”, de haberse dejado deslumbrar por la inteligencia y no haber valorado suficientemente la lealtad. Eso es justamente lo que necesitan los populares en esta tierra que tantos sinsabores les ha hecho pasar, más cariño y más lealtad, pero de los suyos.

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