OPINIÓN POLÍTICA

«Iván Redondo encuentra en Isabel Díaz Ayuso la horma de su zapato» – La opinión de Patxi Lázaro

IVÁN REDONDO ENCUENTRA EN ISABEL DÍAZ AYUSO LA HORMA DE SU ZAPATO

El próximo miércoles sale a la venta el libro del periodista Graciano Palomo sobre Iván Redondo, genio de la publicidad política, fontanero de Moncloa y director de estrategia electoral de Pedro Sánchez. Teniendo en cuenta la aureola en torno al personaje, cabe augurar a esta obra un sonoro éxito de ventas. Vista en retrospectiva, la carrera de Iván Redondo parece un remedo exacto de lo que sucede en algunas series de televisión como «House of Cards» o «El Ala Oeste de la Casa Blanca». Resulta fácil entender por qué: la razón por la cual este oscuro consultor político pasó de ser un don nadie a orquestar campañas de alcance nacional y maniobras capaces de alterar el equilibrio de poder reside en su propia obsesión por replicar, hasta el último detalle, la carrera meteórica de sus modelos de ficción en Hollywood. Su fórmula del éxito fue la misma: fantasía y locuacidad desbordantes, audacia ilimitada, férreo gobierno de los aparatos de propaganda, despotismo en el trato con los medios de comunicación y una absoluta falta de escrúpulos morales y de visión ética de la vida.

Resulta increíble que algo calcado con tanta fidelidad de un guión televisivo haya podido funcionar en la realidad, ¿no es así? Gran parte del éxito se debió a la suerte. A tres años vista de la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez al poder -cuyo aniversario se cumple precisamente esta semana-, se echa de ver que el genio de un consultor tuvo muy poco que ver con el cambio en la cúpula. Todo estaba cocinado de antemano en más altas instancias. El único talento que se puede apreciar, en este caso, es el del propio Iván Redondo para atribuirse los méritos, alimentando su propia leyenda personal.

¿Llegó Iván Redondo a creerse su propio mito? No lo sabemos, pero la audacia con la que acometió sus siguientes aventuras parece atestiguarlo: nada menos que el diseño estratégico de toda la cadena de operaciones que había de dar a Pedro Sánchez y al PSOE el control de la Comunidad Autónoma de Madrid. La derrota en el intento por apoderarse de este crucial resorte de poder dentro del Estado determinó el declive del gobierno de Sánchez. Iván Redondo intentó revertir este proceso orquestando las mociones de censura contra Ayuso en Murcia y Madrid. El fracaso de estas maniobras sella el destino del ejecutivo socialista, que a medio plazo habrá de ser reemplazado por un gobierno de centro derecha. También supone el final de la carrera meteórica del propio Iván Redondo.

Los acontecimientos producidos en Madrid durante los últimos meses ponen de manifiesto el principal defecto de los métodos utilizados por Iván Redondo: solamente funcionan contra adversarios débiles y desorganizados, que viven al día y se mueven impulsados por las emociones primarias de la codicia y el miedo. Pero fracasan estrepitosamente contra un rival poderoso provisto de la necesaria motivación, con dotes de liderazgo y un concepto estratégico sólido. Antes de Ayuso, nunca había sido ese el caso. De ahí que el nihilismo y la habilidad manipuladora de Ivan Redondo le hubiesen permitido cosechar la serie de pequeños logros con las que alimentó una reputación desproporcionada de genio de la consultoría electoral. Hasta que llegó la némesis. La marea ha bajado, y ahora se puede ver claramente quién se baña con traje y quién no.

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