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Un científico canadiense afirma que «la proteína de espiga de la vacuna covid» podría causar «infertilidad»

El destacado científico experto en salud en Canadá, Dr. Roger Hodkinson, advierte sobre los riesgos que algunos de los componentes de la vacuna contra el virus chino implican para la integridad reproductiva de hombres y mujeres, según adelanta BLes. Hodkinson emite la alerta sobre el hecho de que las proteínas de espiga (spike, en inglés) contenidas en las vacunas de ARNm se unen a los receptores ACE2 en la placenta y en los testículos, con el peligro de que causen infertilidad tanto en las mujeres como en los hombres, publicó el medio alternativo Report 24 el 6 de junio.  

Más aún, estos receptores se localizan específicamente en la zona donde se produce el esperma. Además se mueven por todo el cuerpo acoplándose a gran número de receptores, dijo Hodkinson citando la literatura médica al respecto: “Y lo que es más importante, en los testículos están las células que realmente producen los espermatozoides, las precursoras, llamadas espermatogonias. Está claro que hay un exceso de proteína de espiga circulando como resultado de un aumento inesperado en algunas personas que se vacunan”, explicó de acuerdo con The Daily Expose. 

Para Hodkinson se requiere de un período de varios años para verificar la pérdida de fertilidad en ambos sexos. Por lo que dijo: “Para probar los embarazos secuenciales y la necesidad de estudios de fertilidad a más largo plazo, no se puede hacer fuera de una ventana de dos a cuatro años, que es el marco de tiempo normal para un nuevo ensayo de vacunas”.

La preocupación de Hodkinson parece confirmarse con los resultados de un estudio que presentó Pfizer: “La proteína de espiga llega a la sangre y circula por ella durante varios días después de la vacunación. Se acumula en varios tejidos, como el bazo, la médula ósea, el hígado, las glándulas suprarrenales y, lo que me preocupa especialmente, se acumula en concentraciones bastante altas en los ovarios”, expresó el informe. 

Asimismo, el especialista en virología e inmunología, Prof. Byram Bridle, admitió que el gran error en el desarrollo de las vacunas a base de ARNm lo constituye la proteína de espiga: “Cometimos un gran error. No nos dimos cuenta hasta ahora. Pensábamos que la proteína de espiga era un gran antígeno objetivo, pero no sabíamos que la propia proteína de espiga era una toxina y que era una proteína patógena. Así que al vacunar a la gente estamos inoculando inadvertidamente una toxina”, declaró Bridle. 

También explicó acerca de la proteína de espiga: “El Sars-CoV-2 tiene una proteína de pico en su superficie. Esa proteína de espiga es la que le permite infectar nuestro cuerpo”. Y agregó: “Por eso hemos estado utilizando la proteína de espiga en nuestras vacunas. Las vacunas hacen que las células de nuestro cuerpo fabriquen esa proteína. Si podemos montar una respuesta inmunitaria contra esa proteína, en teoría podríamos evitar que este virus infecte el cuerpo. Esa es la teoría en la que se basa la vacuna”.

El científico canadiense experto en salud, Dr. Roger Hodkinson, el 28 de diciembre de 2017. (Toma de pantalla: YouTube/MNN Mutant News Network).

Además, mencionó una investigación reciente en la que “lo que ha descubierto la comunidad científica, [es que] la proteína de espiga es casi totalmente responsable del daño del sistema cardiovascular [de los vacunados], si entra en circulación”. Y cuando la proteína de espiga purificada se inyecta en la sangre de los animales de investigación, estos experimentan daños en el sistema cardiovascular y la proteína puede atravesar la barrera hematoencefálica y causar daños en el cerebro, explicó Bridle.

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