OPINIÓN

Plata o pluma: El patrón del mal

  • La opinión de Andrés Pérez Carvajal
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Plata o pluma: El patrón del mal.

Están saliendo a la luz cada vez más testimonios de médicos y sanitarios del mundo, bien en su propio nombre o, haciendo uso de otras personas. Testimonios verdaderamente aterradores que, personalmente les doy credibilidad. Sobre todo, porque es la única manera que encontré, para comprender ciertas cosas que han estado sucediendo y están sucediendo.

Si tomamos en cuenta que, esta historia nos pilló a todos con un nivel de información muy precaria y, hubo un momento en sus inicios que todo fue muy muy rápido y, que nos la creímos la inmensa mayoría, con más o menos recelo. El personal sanitario y de más miembros de la estructura del estado, no fueron menos. Incluso con aún más inquietud y nerviosismo, para quienes veían con sus propios ojos personas enfermas morir cada día y, les decían o imaginaban que, estaban muriendo de un nuevo virus letal. Se imaginan? Eran héroes. Salía toda españa a rendirles homenaje cada noche puntualmente. Los que no escaparon de aquel aplastamiento de realidades encontradas, definitivamente, es un sicopata. Porque la mente es muy poderosa. La mente crea realidades. Desde la más bonita, hasta las más horrenda. y en el ostracismo a quedado, la realidad De Dios.

Pero cuál de esas realidades es la que más atemoriza a las personas? La de perder la vida. Sin duda es la más invasiva y determinante. Pero, también lo es, hasta cierta medida, la realidad en la que se nos otorga poder y admiración. Lo conocemos como éxito. En cualquier ámbito, a cualquier nivel.

Resulta que el ser humano cree en la buena fe del ser humano. Y cuando se trata de poner en riesgo la vida, duda poco. Al menos no lo hace automáticamente. Porque, aunque la vida sea un juego. Con la vida no se juega. La cuestión es que, muchos aceptaron y aplicaron los protocolos de la OMS. Protocolos, hace ya un tiempo, reconocidos por muchos como, “protocolos asesinos”. Pero, era la OMS quien los dictaba. La institución encargada de velar por la salud de sociedades enteras. Y entiendo hoy que, cuestionar esa autoridad en medio de una declarada “pandemia”, no es nada sencillo. Menos, cuando careces de información. Porque al igual que empiezo a escuchar testimonios de personal aterrados y arrepentidos por lo que han presenciado e incluso colaborado, también escuché muchísimos recién comenzada toda esta locura de, científicos, médicos y enfermeros, denunciando entre lágrimas de desesperación, que algo no iba bien. Que se estaban matando a personas. Que la atención que se les estaba ofreciendo a los enfermos de cualquier cosa, no era la adecuada. Cuestiones básicas no creen? De simple sentido común. Por mera intuición tal vez. Quien les escucho? Y uno se pregunta, porque a unos sí se les escucharon, y a otros no?

No debemos olvidar o, tener presente que, existe una gran mafia, muy poderosa detrás de todo esto. Mafia que actúa piramidalmente. Como todas las mafias. Y opera en todas las áreas gubernamentales de muchos países. Pero es difícil creer, como puede existir una mafia farmacéutica verdad? Personas que intercambian la Salud de otros por dinero. Personas que son capaces de recibir sobornos por recetar y aplicar tratamientos aun siendo conscientes de que no son correctos. O creen que si lo son. Porque así funciona el adoctrinamiento. Los que despiertan a ese lavado de cerebro, al que se nos somete desde la escuela, pasando por todos los niveles educativos y, dan continuidad a esa perversidad, esos tienen delito. Pero pienso que es, como iniciarse en una banda callejera que a priori, hace el bien. O como modo de ganarse la vida sin “hacer daño” a nadie, como mínimo. Una vez iniciado en ella, escapar, cuando te das cuenta que no es lo correcto, resulta extremadamente difícil. Y más cuando ya has recibido dinero. Cuando te has convertido en dependiente, de la liquidez económica que te proporciona. Y más cuando esa liquidez te ofrece una vida cómodo e incluso lujosa. Y más cuando se te amenazan con expedientarte, denunciarte, calumniarte, perder tu trabajo, incluso la vida.

Pero, tiene el arrepentimiento fecha de caducidad? Hay algún límite, para que podamos arrepentirnos de nuestras erróneas acciones y corregir?

Estoy hoy seguro que, de esta manera ha funcionado el mundo durante muchas pero muchas décadas. Hemos estado todos o muchos, intuyendo que las cosas no están bien. No funcionan bien. Pero al adaptarnos al dolor propinado por esa espinas. Al repetirlas tantas veces, le hemos dado una apariencia de normalidad. Normalidad que quien se niega aceptarla, se sacude o, lucha contra ella consciente o inconscientemente, es señalado. Es discriminado. Es apartado. Es un anormal. Es un loco.

Normalidad que hoy, pretende imponerse y está en pugna con la VERDAD. Pero la vieja y nueva falsa normalidad, fue y es apadrinada por esa oscura autoridad. A LA VERDAD, LE APADRINA DIOS. Y el amor vence siempre. Dios siempre vence.

15 COMENTARIOS

  1. Hola:

    Comparto profundamente el contenido del artículo pero, por favor, hay que cuidar la forma del mismo en un medio de comunicación. Posee faltas de ortografía, errores de puntuación, signos de interrogación al final pero no al principio, algún error de concordancia y falta de espacio detrás de comas y puntos.

    No pretendo otra cosa que hacer una crítica constructiva para que mejore el medio y que tenga la apariencia de una mayor rigurosidad . Creo que los textos deben ser corregidos antes de publicarse.

    Muchas gracias

    Saludos

  2. Muy real!! Espero que alguien que lea esto y esté en el miedo de dar el paso y salir de oficialismos, este escrito le acompañe y le invite a hacerlo…

    Animo!! Detrás del miedo está la VIDA!

  3. Muchas gracias a euskalnews.com por amplificar mi voz. Muchas gracias. Y a los lectores, mis disculpas por los errores ortográficos. Intentaré cometer menos. Es lo que procuro siempre, dicho sea de paso.

    • No sabía que el artículo era de alguien externo al periódico.

      Yo no soy perfecta, ni mucho menos, pero por mi trabajo me tengo que fijar mucho en la forma del texto. No era mi intención ofender a nadie y, si quieres y humildemente, te ofrezco echarle un vistazo a algo que vuelvas a escribir (por supuesto que de forma gratuita y voluntaria, yo no me dedico a ello). Mi correo es alopesia@gmail.com

      Repito que el artículo en sí, el mensaje, me ha encantado.

      Saludos y disculpa, otra vez, porque no pensaba que mi crítica fuera a parar a una persona en concreto

  4. Gran artículo.

    Yo orgulloso de no haberles aplaudido ni un solo día. Es más, acabé bajando las persianas 5 minutos antes de las 8 para no tener que oír a los subnormalitos subnormaleando. Desde el momento que el traidor vendido hdp de Sánchez invitó por la tele a aplaudirles, pensé que era una artimaña para tapar su chapuza de gestión e imbuir un falso sentimiento de hermanamiento, pertenencia o participación a la gente (lerda). En retrospectiva ahora veo que también era para dar alas a los médicos para que se atrevieran a hacer el cabrón. Lo que si hice fue tocar la cazuela como un zote emperrado y único de mi calle y alrededores que yo sepa, cuando aún creía que Vox era algo auténtico y no el redil de disidencia controlada para apaciguar y conformar a los disidentes que es en realidad (como Q).

    Me va a costar muchísimo volver a confiar mínimamente en los médicos. Seguro que no es fácil salir de encontrarse entre dineritos y amenazas, pero hablamos de gente que está haciendo la vista gorda ante asesinatos (o participando) escudándose en que siguen cadena de mando. Por lo que a mí respecta tendrán que responder por ello, igual que los voceros del gobierno, los políticos y los magnates «filántropos». Estos últimos han montado un chiringuito invirtiendo en controlar la OMS y los gobiernos, para vender mejunjes inyectables con cuyos beneficios poder reinvertir en lo mismo hasta conseguir paulatinamente sus objetivos de la agenda 2030. Tontos no son.

    • Pero tampoco son tan listos. Yo les tengo preparada una sorpresilla desagradable, jijiji.

      Por otro lado con lo grande que es el mundo y la de gente que hay… vaya pena la falta de inteligencia y cojones.

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