OPINIÓN

«Un viaje al alcance de cualquiera» – José Miguel Ruiz Valls

  • La opinión de José Miguel Ruiz Valls, colaborador habitual de euskalnews.com
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UN VIAJE AL ALCANCE DE CUALQUIERA

No es extraño ver, en el despacho de cualquier cargo público, un retrato con «el líder de su manada». Con ello no está sino emitiendo el mensaje «el líder me aprueba, me avala». Con ello está exteriorizando su necesidad de aprobación, su dependencia, su no-independencia, su falta de libertad.

Tampoco es extraño ver, en el despacho de muchos maestros espirituales, un selfi con algún gurú de la India. Eso les da pedigrí, linaje, demuestra que se han formado para formar. Todos ellos regresan de la India deslumbrados por su magia. Pocos hablan de su miseria… ¡Cómo la van a ver si están deslumbrados!.. Gracias a su formación, pueden volar alto y ocuparse de cosas de brahmanes, no de parias. Ellos saben que, para que funcione bien el negocio, no deben meterse en política… ¿Gandhi no lo sabía?

La magia de Oriente, el aroma del sándalo, los cuentos de las mil y una noches, eclipsaron la no-dualidad occidental. El Nada-Más-Té sustituyó al A-Dios. La forma volvió a imponerse al fondo. En Europa también tuvimos y tenemos nuestros sabios pero, como bien saben esos maestros formados en la India, los nombres occidentales no son muy «comerciales», por eso suelen cambiar el suyo y adoptar un nombre en sánscrito, aunque no sepan sánscrito.

Sócrates no viajó a la India, fue un «autodidacta» que practicó la «auto-indagación», la vía directa, tan censurada por aquellos que se dedican a formar. Observando el «contenido» de su mente pudo darse cuenta de la inconsistencia de la mente. Cuestionando llegó, hasta donde se puede llegar por el camino de la sabiduría y comprendió que la sabiduría no es más que un medio para alcanzar la humildad. Al decir «solo sé que no sé», reconoció que, a su mente, le era imposible saber, comprender, aprehender ―con h― el efecto último de cualquier suceso que estableciera como causa… ¿Cómo puede saber la mente el efecto último si no puede ver «lo último»?.. ¿Cómo saber el desenlace de una película sin verla hasta el final?.. ¿Y quién puede ver el fin de esta película que llamamos vida?.. ¿Cómo saber pues hacia dónde caminar?.. ¿Cómo trazar la ruta correcta?.. ¿No es ese incognoscible efecto último, la suma de todas las causas y efectos anteriores?.. ¿Hay alguna diferencia entre ese efecto último y eso que muchos llaman DIOS?.. ¿Y no depende ese efecto último de lo que estamos causando ahora?.. ¿No es un sinsentido pretender trazar un camino que lleve al ahora?

Sócrates intentó alcanzar a Dios utilizando la mente, hasta que se dio cuenta de que la mente no puede abarcar a Dios. La mente maneja conceptos-estáticos, imágenes-formadas, mientras Dios juega a cambiar las formas, continuamente… ¿En qué momento puede estar segura la mente de saber qué es la vida y cómo servirla mejor?.. ¿En qué momento puede atraparla en un concepto, en una fotografía, si la vida está siempre «evolucionando»?.. Comprender que la mente no es un guía «eficiente» llevó a Sócrates a rendirla y a optar por el amor… ¿Qué otra cosa podía hacer?.. ¿Puede tener algún mal efecto el amor?.. Esa fue la iluminación de Sócrates. No rendir su mente hubiera significado resignarse a permanecer oscurecido, a continuar confundido, a no poder reconocerse, a no poder conocer a Dios.

La rendición de la mente, del ego, el reconocimiento de que la mente es incapaz de obtener certeza, de salir de dudas, es el máximo logro de la práctica no-dual, es la máxima expresión de humildad, el máximo desapego, la máxima liberación pues ¿Cómo podría sentirse culpable el que admite ignorar las implicaciones de lo que hizo?.. Eso es lo que se consigue con el sacrificio del ego, con la cruz; pero ¿Quién se atreve a crucificar al ego?.. ¿Quién sabe decir «no sé»? Nuestros científicos no, a pesar de que ellos mismos dicen que el universo visible es el 5% del universo real y a pesar de que los ojos y oídos humanos no pueden ver, ni oír, colores y sonidos que sí perciben otros animales… ¿Cómo acertar en cualquier decisión manejando tan poca información?

Sócrates supo decir «no sé» y por eso sabemos que fue sabio… ¿Qué puede ser más destructivo para el ego, que reconocer que, ni sabe, ni puede saber?.. ¡Ese es el fin de la dualidad, pues al destruir el ego, ya no hay dos!.. Pero, para llegar hasta ahí, hay que practicar no-dualidad, y la no dualidad es una práctica siempre destructiva: Destruye creencias, prejuicios, destruye autoridades ―y por tanto castas― y eso no suele gustar a las autoridades, a «la casta». Así va vaciando la mente de ilusiones, de fantasías, de temores, hasta dejarla vacía; hasta alcanzar el vacío-ilimitado del que puede surgir toda causa, toda posibilidad, todo poder, toda libertad pues, si para algo vale la libertad, es para librarse de todo límite, de toda censura, provenga de éste o de cualquier otro mundo que la mente haya imaginado… Así conoció el sabio Sócrates a Dios, viajando hacia el interior… ¡Un viaje, sin duda, al alcance de cualquiera!

José Miguel Ruiz Valls

3 COMENTARIOS

  1. Muy bueno.
    La mente nunca alcanzará a comprender la vida. La vida solo puede ser comprendida desde un profundo «no sé»
    Y todo lo que nos han hecho creer desde que nacimos es la oda a la mente, con la consiguiente ineptitud de vivir.
    Los tiempos que vienen van a reventar a «los intelectuales», vamos, que los están reventando ya. Estamos viviendo el cul de sac, la calle sin salida de este sistema potroso basado en la lógica y el cálculo de ganancia/pérdida
    Por cierto, euskalnews: os amo.
    Gracias por este artículo y todos los demás

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