POLÍTICA

El padre de un cumpleañero deja a McDonald’s a la altura del betún por su política discriminatoria e ilegal

  • Escrito por Eneko Castresana
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Hoy es el cumple de mi hijo y hemos decidido ir al McDonald’s a comer, antes de tirar para el pantano (lo llamamos así al embalse). De un tiempo a esta parte te tienes que picar tu mismo el pedido en una pantalla. Te hacen perder tu propio tiempo; ellos no pierden ninguno, y eso que se ahorran además en currelas. Además es algo muy modernillo, así que la mayoría de chavales creerán que es algo muy «cool». A mi me ha tocado los huevos desde el primer momento, y no es que sea precisamente ningún «analfabeto tecnológico», ya que aprendí a programar hace 32 años; lo que no he hecho nunca es fliparme con las últimas tecnologías ni caer en el consumismo sin medida. Y sinceramente me molesta muchísimo tener que navegar por su marabunta de menú informatizado para marcarme el pedido, cuando ya lo hacían ellos antes por el mismo precio. No tiene nada que ver saber moverse por el menú con agilidad, con saber algo de tecnología, y la única recompensa que tiene aprendérselo, es picarse el pedido más rápido la próxima vez en el McDonald’s o el Burger King (que también lo ha implementado); algo que para mí carece de auténtico valor práctico. Si al menos currara ahí, pues bueno. Pero no, no nos pagan, ni nos hacen descuento; esperan que lo hagamos gratis. Desde que empezaron con ese sistema, he intentado que me tomen nota varias veces y no dan su brazo a torcer; como mucho se ofrecen a asistirte para que te marques el pedido. Lo que me faltaba: alguien detrás diciéndome dónde picar a lo mosca-cojonera-style, como si no fuera ya bastante frustrante e irritante tener que hacerlo solo.

De todo esto anterior ya ha hablado también el gran Subversivo. Un jefazo donde los haya. ¡Hola jefe! Cuando le oí hablar de este tema en un video, pensé «coño, se me han adelantado». Me siento muy identificado con él. Os recomiendo también el vídeo donde habla sobre la cita de la «vacuna». Los tiene cuadrados.

También de un tiempo a esta parte han implementado las medidas COVID, como el uso de mascarilla, gel hidroalcohólico, distancia de seguridad, etc. con la notable diferencia con otros comercios de que tienen puesto a un currela para vigilar (y llamarte la atención cuando te descuides) que te pongas el gel, que no te levantes de la mesa sin mascarilla o que vayáis a la pantalla de uno en uno; cosa ésta, la última, que puede resultar bastante inconveniente para realizar pedidos conjuntos, sobre todo si hay niños de por medio. Carteles por todas partes recordándote que cumplas las normas. Hasta te exigen que te pongas la mascarilla en el McAuto, o pasarela de pedido desde el coche. Últimamente no hacen más que tocarme los huevos en pos del «bien común» mediante medidas sin fundamento.

Hay varios factores para pedir a un restaurante de comida rápida tipo McDonald’s o Burger King sobre otros: conveniencia, rapidez, precio, factor «cool» y sabor, entre otros. La propaganda consumista embebida sutilmente (a posta o no) en muchas películas hollywoodienses siembra ese factor «cool» en el subconsciente. Sabemos que no es la mejor comida del mundo, pero la queremos porque es algo normal de los americanos (estadounidenses), que han exportado su cultura de manera que se ha convertido en la más influyente durante mucho tiempo. Así que queremos esa comida porque es lo que mola; mucho más si somos jóvenes, por eso de la falta de experiencia para saber escuchar otras voces en nuestra mente que no sean las sembradas por esas películas o series. El sabor… es más subjetivo, pero en general son productos con sabores intensos que enganchan (quién sabe si a propósito), tipo umami, y con texturas sencillas que agradan a la mayoría y los niños aceptan sin problemas. Apreciar otros manjares (y no me refiero a alta cocina), como la oreja o el rabo, requieren de un paladar más entrenado. El precio… solía ser barato; ahora no hay apenas diferencia (si te quieres llenar medianamente) con un menú del día de cualquier restaurante, de esos que no te dan sabores tan umami, ni texturas tan sencillas, pero que te dan productos buenos que no han pasado necesariamente por tanta cadena de procesado ni congelación. La rapidez… en McDonald’s suelen ser rápidos y a veces hasta no se equivocan en algo del pedido: no faltan las servilletas, ni el ketchup, ni esto, ni lo otro, ni está cambiado. Por otro lado, en muchos menús del día te traen el primero al momento después de pedir. Pero probablemte el factor conveniencia sea el de mayor peso: «me pilla de paso, lo pillo, y me lo llevo a casa o al otro lado, o me lo como en el coche o ahí mismo». Para mí lo es, creo que con el sabor en segundo lugar. El factor «cool» quiero pensar que lo tengo superado. El precio ya no me encaja y la rapidez no me importa tanto, sobre todo cuando conlleva descuidos. Así que se podría decir que voy principalmente por conveniencia. Aunque cada cuál es como es, quiero pensar que la mayoría de sus otros consumidores de edad mediana también, comparten, aunque sea de manera inconsciente o instintiva si no han reflexionado al respecto, la importancia preponderante de ese factor sobre el resto. Conveniencia.

¿Ha dejado el McDonald’s de ser conveniente? La respuesta es que sí, y además se ha convertido rápidamente en algo muy inconveniente; al menos, el «servicio» en el restaurante. Desde el coche, aún tienen un pase.

Pues como decía hoy hemos ido por el cumpleaños del niño. Se me ocurre por el camino, que para evitar el toqueteo de huevos, haremos el pedido en el McAuto, aparcaremos y lo comeremos en las mesas de afuera. Pero a la mujer le daba apuro así que al final hemos aparcado y hemos entrado. Por supuesto tienen puesto el cartelito de «espere a ser atendido» como si fueran un restaurante… normal, quiero decir. He hecho notar la gracieta, y cuando ha llegado el tipo a hacernos pasar, por supuesto he fingido echarme gel hidroalcoholico como Dios manda; faltaría más, ya que prefiero evitar problemas con gente que no entiende más que de obedecer normas ciegamente.

PERO CUÁL HA SIDO MI SORPRESA cuando el tipo nos dice que apuntemos un nombre y número de teléfono.

-¿Esto para qué?

-Para el control del COVID.

Casi le arranco la cabeza. He empezado a despotricar sin saber muy bien qué puñetas he dicho, ya que cuando me siento atacado me pongo en plan Klingon y me resulta difícil pensar con claridad, mucho más hablar. Creo que he dicho algo así como «A tomar por culo. Vámonos. Lo que faltaba ya con estos colaboracionistas». Y por supuesto que nos hemos ido.

¿Se les ha ido la puta cabeza del todo? ¿Qué mierda de medida fascista es ésta? ¿Que me van a exigir mis datos personales para comer ahí? ¿Se les ha ido completamente la olla? ¿Están flipados o qué hostias? ¿Estamos en la segunda guerra mundial en algún campo de internamiento o algo así? ¿Por qué veo policía debajo de mi casa todas las putas noches y muchos días desde que empezó el circovid? Coño, que ya cansa, agobia, marea y da náuseas.

A ver, para mí, con esto McDonald’s ya ha cruzado una línea roja, y personalmente no pienso consumir ni una patata más de ellos. Sé que no importa porque siempre tendrán clientes poco juiciosos que les consuman. O como mi mujer, que me dice luego «pero qué más te da. Les das un nombre y número falso y ya está». Que no es cuestión de eso, es que se empieza por algo así y no se sabe dónde terminamos, le he dicho. Hay líneas que no se pueden cruzar y punto. Que cada cuál juzgue si quiere seguir dándole su pasta a quien los tiene por esclavos.

A todos los implicados: Me da igual con que supuesta justificación imponéis esas normas. Que dejéis de tocarme los huevos ya todos. Que no trago más. Que estoy harto de vivir en vuestra fantasía distópica. Que os lo traguen los justitos de mente si queréis, pero que dejéis de tocarnos los huevos a todos los demás ya que no debéis. Que los daños se pagan, y los irreparables se pagan con otros irreparables.

Al recoger en el pantano, después de una tarde, a pesar de todo, más o menos guay, pensaba en que me gusta que casi nadie allí vaya con el bozal puesto, y me estaba imaginando la gracia que me haría si alguien pusiera en el cartel de la entrada «prohibida la entrada a los nuevos subnormales» (que nadie lo haga, que seguro que sólo me hace gracia a mí; a los demás no), y lo que son las cosas, al levantar la mirada veo una pareja de «superdotados» caminando cerca nuestro, y el tío mirando atentamente, no sé muy bien si con descaro y suficiencia, porque las mascarillas complican la lectura de expresión facial. He bufado automáticamente, porque ha sido como la guinda al pastel del día. No hay manera de que me dejen los huevos reposar… vaya revuelto. Les preguntaría si han salido al pantano a tomar el aire, pero es una crueldad meterse con los impedidos.

En fin, ya verás que «risa» cuando se despierten. A ver si todos los que tienen que mover las cosas las van moviendo…

McDonald’s cree, como no podía ser de otra forma, que todas estas nuevas políticas van a salir adelante. Y lo que pasa en realidad es que cuanto más tiran, más se embarran, McDonald’s, Burger King, Decathlon, Carrefour y otros, junto con los políticos y sus voceros. Al tiempo.

7 COMENTARIOS

  1. Tu gesto de irte (yo lo he hecho ayer en Cantabria, en un bar ‘normal’) no es poco
    Y muchos gestos harán un mucho. Gracias x compartir tu experiencia experiencia

  2. Felicidades, gente como tu nos permitirá salir de la mierda que nos rodea. Total apoyo. Hay que resistir hasta el final, no sabes cuanta gente como yo te lo agradece…..

  3. Eso es lo que hay que hacer! No pasar por el aro. Ya está bien de “buenismo”

    Os recomiendo empezar a poner noticias reales sobre la vacuna, prueba PCR, vídeos sobre la pandemia, etc… En vuestro estado de Whatsapp. Veréis que tenéis muchos contactos que piensan igual y no se atreven a decirlo. Y tb hay muchos q no sabían nada de la verdad, porque solo ven los
    Medios de comunicacion de masas.

    Ayudemos a la gente a ver claro, y que luego decida cada uno lo que crea conveniente.

    Mejor que te llamen “negacionista”, “conspiranoico”, etc… a que un día te digan “y si lo sabías, por que no me lo dijiste?”. Porque si llega ese día, ya será tarde…

  4. Me parece totalmente normal , no aceptar ciertas cochinadas , como que te pidan los datos por querer comer su masa de algo picado que llaman hamburguesa.
    Si la gente les mandara a la mierda, por tratarles como a idiotas , Ya veríamos como iba el negocio.

  5. Que memez, si no te gusta McDonals no vayas. Menuda sorpresa descubrir que mierdiprecios son mierdicosas. La proxima vez pondras la lista de bodas en el chino y te quejaras de la calidad.

  6. Nunca he ido a un McDonals. En la zona en la que vivo logramos que uno cerrara por falta de clientes. No entiendo como las mismas personas que se preocupan por ponerle el mejor combustible a su coche, se comen la peor comida chatarra.

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