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Muere una menor de edad en Italia tan sólo 16 horas después de vacunarse

Una adolescente de 16 años, Giulia Lucenti, murió el jueves de la semana pasada en Bastilla, Italia, 16 horas después de recibir la segunda dosis de la vacuna de Pfizer, según adelanta mpr21 citando como fuente a un rotativo italiano.

“Giulia soñaba con poder trabajar en el extranjero en el campo de la robótica”. Los recuerdos de la madre Oxana y el padre Lorenzo se disuelven en el dolor atroz de haber perdido a su única hija. Los padres no culpan a las vacunas, pero quieren esclarecer la muerte prematura de su hija. Ayer por la mañana su abogado presentó una denuncia ante el fiscal solicitando una autopsia.

Poco antes de las 15:00 horas del jueves, cuando volvía del trabajo, la madre encontró a su hija inconsciente en el sofá de su casa. Cuando llegó la ambulancia para atender a la adolescente, no había nada que hacer. Los médicos diagnosticaron un “prolapso de la válvula mitral”. Paro cardiaco.

Giulia, que contaba los días para volver a la escuela, en el Instituto Galilei de Mirandola, donde habría cursado el tercer grado de dirección de automatización robótica. Quería diseñar prótesis inteligentes y tarjetas inteligentes para aplicarlas en diversos sectores.

Era una joven tranquila y buena. No fumaba ni bebía alcohol. Su muerte ha causado una profunda conmoción entre los vecinos del pueblo. La alcaldesa, Francesca Silvestri, que se había ido de vacaciones, regresó y declaró la ciudad de luto. Los actos previstos han sido cancelados. El dolor es grande, no hay palabras, dice la alcaldesa.

Giulia tenía una insuficiencia cardiaca de nacimiento, pero la vacunaron a pesar de ello. “En la primera inyección no hubo ninguna molestia y, en todo caso, el miércoles me encargué de informar al vacunador de la patología de Giulia. Después de la segunda inyección, mi hija tenía un ligero dolor en el brazo, y cuando la escuché, a eso de las 13.30 horas, me dijo que estaba descansando en el sofá. Luego fui al médico de cabecera para atender mis necesidades y, cuando Oxana volvió del trabajo, estaba disgustada. El médico y yo corrimos inmediatamente a casa”, ha relatado el padre.

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