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La actualidad sin censura

POLITICA

Estamos en guerra

Escrito por Valentín (crea2vida)

Cuando yo tenía 9 años, tuve un profesor de aquellos que recuerdas a pesar del paso del tiempo. El primer día de clase separó a los alumnos en 2 grupos: romanos y cartagineses. Al final de cada lección nos dijo que habría un día de «desafíos». Cada uno de nosotros tenía que preparar 5 preguntas del tema recién estudiado y escribir en un papelito hacia quién iba dirigido su desafío. Había 2 opciones: desafiar a un compañero de tu mismo bando para «subir puesto» o bien desafiar a alguien del bando contrario de tu mismo «rango» para ganar puntos. Al final del curso, el bando que más puntos tuviese ganaría la contienda.

El profesor recogía los papelitos al inicio de la clase y elegía aquellos desafíos que él creía más interesantes. Nunca sabías si te iba a tocar salir o no, ya que no daba tiempo a hacer más de 6 o 7 en la hora que duraba la clase. Además, lo divertido era que podía salir tu desafío o bien podía salir el desafío que alguien te había hecho a ti.

De todas las veces que me tocó salir, solo recuerdo una de ellas. El día antes, en casa, estaba perezoso. Fui a lo fácil y me preparé 5 preguntas sacadas del resumen del tema que facilitaba el mismo libro de texto. Con un poco de suerte, no me tocaría salir. 

Pero no fue así. Es más, el profesor eligió el desafío que yo había hecho a mi oponente del grupo de cartagineses (yo era romano). Me tocó iniciar la tanda de preguntas y él, un tipo muy listo e inteligente, acertó todas las respuestas con suma facilidad. Cuando me tocó a mí responder, me di cuenta que él se había preparado a conciencia las preguntas y había rebuscado a lo largo de todo el tema aquellas que eran más complicadas. No acerté ni una. Me endosó un doloroso y vergonzante 10 a 0 que recordaré toda mi vida.

Es curioso que, últimamente, esté recordando aquella situación más a menudo de lo que sería lógico, pero no puedo dejar de establecer cierto paralelismo con la situación que estamos viviendo desde hace un par de años a nivel mundial. Antes de desarrollar mi argumento quiero señalar que nada más lejos de mi voluntad que crear alarmismo ni desasosiego entre aquellos que tomen la decisión de leerlo. Bien al contrario, desearía compartir las razones que me llevan a pensar que, efectivamente, nos hallamos inmersos en medio de una guerra a nivel mundial. Una guerra en la que no se usan armas como las veníamos conociendo hasta ahora, pero son igual o más efectivas que nunca.

DOS BANDOS EN LITIGIO

Hace ya mucho tiempo que las guerras no las gana el bando más numeroso, sino el que tiene las armas más destructivas. Y, de momento, la actual guerra también está siendo igual, aunque quizás no se haya dicho aún la última palabra.

A diferencia de otras guerras del pasado, esta presenta características que nunca antes se habían visto, lo cual la hace especialmente novedosa y destructiva. A mi modo de ver, son las siguientes:

  • Hay mucha diferencia en el tamaño de ambos bandos. Uno de ellos, es muy reducido, se trata únicamente de un pequeñísimo porcentaje de la población, no más de un 1%. El otro, inmensamente numeroso, lo componemos la gran mayoría de las personas, el restante 99%.
  • El bando dominante no hace ningún ruido. La mayoría de gente nunca ha oído hablar de ellos ni conocen sus nombres.
  • El bando dominado permanece totalmente desunido. No es consciente de que está en guerra, no es consciente de que la está perdiendo, no es consciente de quién es su enemigo.
  • El bando dominado tampoco se da cuenta de las armas que el enemigo está utilizando contra él. Es más, lejos de verlas como armas, las ve como instrumentos a su servicio que le proporcionan una satisfacción.
  • La guerra se inició hace mucho tiempo, posiblemente hace siglos. Solo que hace un par de años se ha hecho más cruenta, más evidente, aunque como he dicho no para todo el mundo.
  • El bando dominante no se mancha las manos. Utiliza miembros del bando dominado que se venden por dinero, prebendas o poder a cambio de ponerse al servicios de los dominantes.
  • Los integrantes del bando dominante son muy poderosos, pero también tienen mucho miedo. Son perfectamente conscientes de que pueden perder la batalla en cuanto que una parte del bando dominado se «despierte» y se dé cuenta de la realidad que está viviendo. A esa parte se la denomina la «masa crítica» y no es necesario que sea una inmensa mayoría, solo con que sea significativa, será suficiente.

EL BANDO DOMINANTE

Si no has oído hablar nunca del bando dominante, te va a sonar a teoría de la conspiración. A mí también me sonó la primera vez que me hablaron de todo este tema, pero a lo largo de los años he ido viendo que todo tenía una coherencia, que todo tenía sentido. Es como cuando alguien te habla de «energías» y «universo» por primera vez, te parece que va «fumao». Pero cuando lo empiezas a ver por ti mismo, la visión que tienes del mundo cambia, las piezas del puzzle empiezan a encajar.

En este post no puedo hablar extensamente de quiénes son el bando dominante. Hay cientos de libros y artículos sobre el tema escritos por personas mucho más cualificadas que yo para hacerlo. Si te interesa profundizar en ello, busca información sobre Daniel Stulin, Cristina Martín Jiménez o David Icke, mi preferido entre todos ellos. Pero te haré un pequeño resumen…

El bando dominante, como yo lo he denominado en este post, o la «élite» o la «hermandad» o como le queramos llamar, es un grupo de personas muy poderosas que desde hace siglos vienen controlando el mundo. Está claro que no son las mismas personas, pero sí son una misma estirpe que generación tras generación van extendiendo sus tentáculos hasta mover los hilos de todo lo que nos rodea.

Se trata de unas pocas familias, algunas muy conocidas como los Rockefeller o los Rothschild. En el siglo pasado se empezó a hablar de ellos bajo el nombre del Club Bilderberg, en honor al hotel holandés donde se reunieron por primera vez en 1954 como grupo. Desde entonces, lo han venido haciendo anualmente en lugares celosamente mantenidos en secreto. En este club no solo están ellos, sino que hay un selecto grupo de políticos, banqueros y ejecutivos de medios de comunicación afines a sus objetivos.

Si lees a David Icke (te recomiendo su libro «El mayor secreto», entre otros), él afirma que este bando dominante tiene incluso una genética común que se mantiene desde hace muchos siglos atrás y que procuran guardar la pureza de su raza a toda costa. Aunque ellos se mantienen detrás de bambalinas, son los propietarios de los mayores bancos del mundo (incluyendo la Reserva Federal de Estados Unidos), de las mayores corporaciones empresariales, de los medios de comunicación y, como consecuencia de todo ello, los que eligen directa o indirectamente a los dirigentes políticos del mundo entero. No se trata de afirmaciones gratuitas, hay muchas pruebas de todo de ello en los libros, artículos y conferencias de personas como las que te he mencionado antes (Stulin, Martín, Icke, entre otros).

LAS NUEVAS ARMAS

Ya no son necesarias las mismas armas del pasado. Ya no es necesario que corra la sangre para ganar una guerra. Ahora, el objetivo es el control mental. Si controlas la mente de las personas, estas harán lo que tú quieras. Y lo mejor aún, no se darán cuenta de ello, pensarán que lo que hacen es decisión propia.

¿Y cómo se consigue controlar la mente de las personas? Es muy sencillo: a través de la desconexión de la fuente.

Los seres humanos somos energía en vibración, como todo lo que hay en el Universo. Cuando esta vibración es alta, estamos conectados con todo a través de una especie de «red wifi». Cuando vibramos alto, somos capaces de hacer las cosas más increíbles que podamos imaginar. En realidad, como el nombre de mi blog sugiere, somos capaces de crear todo aquello que queramos en nuestra vida. En realidad, podemos ser (somos) dioses en acción, aunque te suene a ciencia ficción.

Cuando estamos en una baja vibración, estamos desconectados de esa red wifi. Entonces somos meras marionetas inconscientes de que si nos movemos es porque alguien mueve los hilos por nosotros. Somos tan solo seres vivos pasando por la vida, ajenos a la misión que hemos venido a realizar y al motivo por el que hemos nacido. Somos esclavos al servicio de unos amos sin escrúpulos. Somos alimento energético para seres que se alimentan de esta baja vibración.

El tener una vibración alta o baja depende de nosotros. El control de nuestra mente nos hace bajar la vibración. El miedo nos hace bajar la vibración. El enfrentamiento nos hace bajar la vibración. El ceder el poder a otros nos hace estar también en baja vibración. Al contrario, estar en alta vibración es, en realidad, mucho más sencillo. Solo es necesario estar en la vibración del amor, la más alta que existe. No me refiero, obviamente, al amor romántico, sino al amor por todo lo que existe, al amor puro. A la consciencia de que todos somos uno y que cada uno de nosotros somos todo.

El bando dominante sabe todo esto perfectamente. De hecho, se encargan de dar relevancia a todo lo que implica baja vibración y se ocupan de ridiculizar lo que haría que vibrases alto. Si nuestra vibración es baja, el control está asegurado.

¿Y cómo lo hacen?

  • A través del control de los medios de comunicación y la propagación de malas noticias.
  • A través de programas basura de entretenimiento para tener las mentes adormecidas.
  • A través del miedo: a ataques terroristas, a desastres naturales, a impactos de meteoritos, a pandemias mortales, a cambios climáticos,…
  • A través del enfrentamiento: izquierda contra derecha, independentistas contra unionistas, blancos contra negros, inmigrantes contra receptores, vacunados contra no vacunados,…
  • A través de fomentar las adicciones: a las drogas, al alcohol, al tabaco, al juego, al sexo,…
  • A través del entretenimiento: las redes sociales, los videojuegos, las series, los reality shows,…
  • A través de los deportes de élite (no los que podemos practicar nosotros, sino los que presenciamos como espectadores).
  • A través de las religiones, diciéndonos lo que está bien y lo que está mal, lo que tenemos que hacer y lo que no.

¡Y lo hacen muy bien! De hecho, estamos todo el día muy entretenidos con la mente puesta en banalidades para que no nos ocupemos ni un instante de pensar. Si pensamos es probable que nos demos cuenta del engaño. Cuanto más quietecitos, mejor. Y con eso no quiero decir que no podamos ver una serie, jugar un rato, estar en las redes sociales o identificarnos con alguna religión. Me refiero al hecho de ceder nuestro poder a una o varias de estas herramientas de control sin ser conscientes de ello. Ahí radica el verdadero problema.

Con el tiempo, el sistema se ha ido perfeccionando. En la actualidad, todo este control se concentra en 4 mega fondos de inversión que controlan la práctica totalidad del mundo: Black-Rock, Vanguard, State Street y Fidelity. Es posible que ni siquiera hayas oído hablar de ellos. Son propiedad de las familias del bando dominante y son propietarias de la mayoría de medios de comunicación, corporaciones multinacionales y bancos del planeta. A través de todo esto consiguen poner y quitar gobiernos a su antojo, aunque en nuestra percepción creamos que vivimos en «democracia». Ellos no son de izquierdas ni de derechas, les da igual. Eso es un entretenimiento para nosotros, para mantenernos enfrentados y para que creamos que cada cierto tiempo gobiernan «los nuestros». Con esto no quiero decir que no haya políticos honestos. Creo que, aunque pocos, los hay, especialmente, en el ámbito local, donde el deseo de ayudar a los conciudadanos genera un vínculo directo con ellos. Al resto, solo les preocupa mantener su estatus, su poder y sus prebendas. Hacen lo que haya que hacer para tener un futuro acomodado económicamente, aun a riesgo de hipotecar de por vida a los ciudadanos que les han votado y a los que se supone que sirven.

LA “PANDEMIA” DEL COVID-19

Es posible que no estés de acuerdo con todo lo que vaya a decir en este apartado. De hecho, me alegraré de que así sea, eso querrá decir que has pensado por tu cuenta y que no aceptas todo lo que te explican los demás, incluyéndome a mí. Aún así, me alegraré si decides leerlo todo hasta el final. De hecho, todo lo que he explicado antes no ha sido otra cosa que una laaaaarga introducción a este apartado. Si por el contrario, decides dejarlo en cualquier momento, te doy las gracias por haber llegado hasta donde lo hayas hecho.

Vaya por delante que lo que voy a decir se trata de mi reflexión personal. No quiero convencer a nadie y ni siquiera estoy convencido de tener la razón en todo. Pero tengo la necesidad de poner por escrito todo lo que me ronda en la cabeza, quizás pueda ayudar a alguien a aclarar sus ideas o quizás alguien con más luz pueda alumbrarme a mí las mías. ¡Ahí voy!

  • En marzo y abril de 2020 yo también me asusté. Nunca habíamos vivido de manera tan cercana una «pandemia» y que pudiese tocarnos a todos. Aunque no tengo hijos, tengo familia y amigos a los que no quería que les pasara nada malo. Y en mis planes tampoco estaba irme ya de esta vida, creía (y creo) que aún me quedaba mucho por hacer.
  • En esa época me dediqué a hacer lo que nos decían que teníamos que hacer. Me quedé en casa, evité el contacto con el máximo número de personas posible, salí a hacer las compras imprescindibles de primera necesidad. Intenté ayudar al máximo a mis clientes, pequeñas empresas que si bien ya luchaban por sobrevivir en un mundo hostil para ellas, ahora se veían desbordadas por una situación que podía traer la ruina total a muchas de ellas.
  • Dejé de ver las noticias en televisión y de escucharlas en la radio. De ambas cosas era adicto desde hace muchos años. No he vuelto a hacerlo. He seguido leyendo algo de prensa por Internet, pero lo justo para andar por casa.
  • Lo que no hice nunca fue aplaudir a las 20 h. ni desinfectar los productos del supermercado nada más traerlos a casa. No tengo nada en contra de quien lo hizo, solo digo que no fue mi caso.
  • Como casi todo el mundo, he tenido personas cercanas hospitalizadas con diagnóstico de Covid, otras que han fallecido por el mismo motivo (en mi caso, no de mi entorno familiar y todas ellas con edad avanzada o patologías previas) y otras que han pasado la mencionada enfermedad, la mayoría de ellas de forma leve y en su domicilio.
  • Las personas cercanas a mí que trabajan en hospitales o funerarias me hicieron saber el caos y la situación extraordinariamente difícil que estaban viviendo en esos momentos. Me solidarizo con ellas y en su momento les envié luz y energía para poder sobrellevarlo de la mejor manera posible, deseo que les llegara.
  • Agradecí a la vida no estar en la piel de las personas del ámbito político que debían tomar decisiones en aquellos momentos. No puedo imaginar un marrón peor (perdón por la expresión).
  • Las cosas empezaron a tranquilizarse un poco. Pude volver a contactar en persona con mis familiares y amigos, al principio con mucha prudencia, después con mayor normalidad.
  • Deseaba que por fin llegase la ansiada vacuna, que pondría fin a la pesadilla que estábamos viviendo.
  • Empecé a sentir que algo no iba bien, que algunas decisiones que se tomaban no eran coherentes. Empecé a buscar información en medios alternativos. Me costó conseguirlo, ya que o bien la información era la misma en todos sitios, o bien se censuraba impúdicamente cualquier cosa que no reflejase la versión oficial de lo que estaba pasando. Por fin, encontré algunos canales a través de Telegram que daban información alternativa no censurada. Aún así, el filtro hay que ponerlo siempre, también ahí hay mucha basura.
  • Supe que había personas del ámbito científico con una muy buena reputación hasta entonces que estaban dando informaciones que poco o nada tenían que ver con lo que se decía en todos los medios de comunicación, tanto públicos como privados.
  • Supe que en mayo 2009 la OMS cambió la definición de pandemia. Antes dependía del número de muertes que hubiera en el mundo, ahora solo con que hubiera incidencia en varios países, con lo cual es mucho más fácil declarar una pandemia.
  • Supe que el inventor de la técnica PCR, el estadounidense Kary Mullis, premio Nobel de química, había dicho que su técnica no podía utilizarse en ningún caso para diagnosticar una enfermedad. Aún así, en un tiempo récord, el alemán Christian Drosten desarrolló un test basado en esa técnica que ha sido la base sobre la cual se ha gestionado toda la «pandemia» a nivel mundial, determinando así los aumentos y disminuciones de contagios.
  • Supe que los «ciclos» de un test PCR son el número de ampliaciones del ARN viral que se utilizan. Por encima de 35 ciclos, el número de falsos positivos crece de manera exponencial y da positivo con cualquier cosa. Muchos laboratorios estuvieron aplicando un número de ciclos superior a 40 en el momento de máxima expansión de la enfermedad, mientras que se redujo considerablemente cuando empezó la fase de vacunación. De esta manera, es posible generar «oleadas» a voluntad, simplemente haciendo cribados masivos de tests y amplificando el número de ciclos por encima de 35.
  • Supe que el 18/octubre/2019, justo un mes antes de que se declarara el primer caso de Covid-19, se celebró un evento llamado Evento 201, que planteó un ejercicio ficticio de una pandemia por un virus surgido de los cerdos, donde se buscaba la colaboración de entidades públicas y privadas ante este eventual peligro, con un paralelismo escalofriante con la situación vivida justo después.
  • Supe que en 2020 solo se diagnosticaron 4 casos de gripe en toda España, lo cual es totalmente inverosímil y hace pensar que la mayoría de los casos que haya habido se han etiquetado como Covid.
  • Supe que los hospitales en España han facturado 2.500 € por cada ingreso de Covid inferior a 72 h. y 5.000 € si la estancia era superior a 72 h. o en caso de muerte del paciente.
  • Supe que el abogado alemán Reiner Fuellmich está preparando un procedimiento judicial en Alemania y Estados Unidos con el apoyo de más de 1.000 abogados para denunciar al creador de test PCR, a la OMS y al Dr. Fauci, el encargado de gestionar la pandemia en Estados Unidos, por fraude a gran escala. El abogado Fuellmich se hizo famoso por ganar juicios al Deustche Bank y a Volkswagen, por lo que parece estar libre de sospecha de estar al servicio del poder.
  • Supe que el 99,92% de la población no está infectada de coronavirus, con lo que no tiene ningún sentido pretender una vacunación masiva de todo el mundo.
  • Supe que ha habido países como Suecia o Bielorusia que no han hecho una gestión específica de esta pandemia y que cuentan con cifras muy bajas de fallecidos. Por cierto, hay vídeos del presidente de Bielorusia rechazando una sustanciosa aportación de fondos del FMI con la condición de realizar determinadas medidas (confinamientos, etc.). Desde entonces no he parado de ver noticias en la poca prensa que leo donde vilipendian a este presidente por ser un dictador. Seguramente lo será, no digo que no, pero resalto la «casualidad» de la correlación de ambas noticias.
  • Supe que Vanguard y Black Rock son 2 de los 3 principales accionistas de Pfizer, una de las farmacéuticas que ha desarrollado la vacuna contra el Covid.
  • Supe que ningún país ni la propia OMS ha afirmado haber aislado el virus SARS Cov 2, el causante de la Covid.
  • Supe que las vacunas que hay contra el Covid no son lo que hemos conocido como vacunas toda la vida. Son terapias génicas experimentales, que pueden modificar el genoma de quien las reciba.
  • Supe que la autorización que tienen las farmacéuticas para comercializar las vacunas contra la Covid es solo con carácter de «emergencia» y que los contratos que han firmado los estados con ellas les eximen de toda responsabilidad.

Y además de eso:

  • He visto que a pesar de que la mayoría de la población está vacunada con varias dosis los casos de Covid se siguen produciendo.
  • He visto que aunque hasta la propia OMS ha dicho que las mascarillas no son efectivas y pueden ocasionar graves perjuicios para la salud, se sigue obligando a su uso en muchos sitios y muchas personas la han adoptado como un complemento más de su vestuario.
  • He visto que muchos políticos, especialmente los de Catalunya que es donde vivo, siguen aplicando medidas estériles en cuanto a la pandemia se refiere, pero muy perjudiciales para la economía de los ciudadanos a los que se supone que representan.
  • He visto que se hace caso omiso a tratamientos que se han demostrado muy eficaces contra lo que sea que es la Covid, como la ivermectina, la hidroxicloroquina o el dióxido de cloro. En países como Japón, nada tercermundista por cierto, el número de hospitalizados ha descendido hasta prácticamente cero. Por el contrario, a las personas que proponen estos tratamientos, les llamamos «bebelejías».
  • He visto que lejos de solucionar el problema que tenemos y que está causando tanto daño físico y, sobre todo, psicológico, las autoridades sanitarias y los políticos de los que dependen siguen negando el debate público, evitando encontrar una explicación a todo lo que ha pasado en los últimos dos años y más preocupados por salvar su cuello y sus votos que por la vida de quienes les votan.

Podría seguir con muchos otros datos e información que he ido recopilando, pero creo que es suficiente para conseguir lo que me proponía, que no es otra cosa que hacerte esta pregunta:

¿NO VES ALGO RARO EN TODO ESTO?

Sí, es posible que el paranoico y el negacionista sea yo, pero te aseguro que no estoy solo. Somos muchos más además de mí y no vamos a parar hasta que sepamos qué es exactamente lo que se esconde detrás de todo esto. No te pido que cambies de opinión, sé que cuando se está convencido de algo es muy difícil hacerlo. Pero solo con que pongas un filtro más potente a toda la información que te llegue y te cuestiones muchas de las irracionalidades a las que estamos expuestos a diario, estoy seguro que algo cambiará en ti.

Y quien sabe si a base de cambios individuales podemos generar el cambio global que merecemos.

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Mvgcia
5 meses

Excelente trabajo, coherente y fàcil de comprender, según iba leyendo me identificaba palabra por palabra y punto por punto,suscribo hasta la última coma, me he preguntado muchas veces, porquè….. y cada vez me va quedando mas claro, aún asi sigo sin entender a esas mentes que como el ojo del gran hermano,se frotan las manos con nuestros enfrentamientos,creo que para ellos somos las típicas ratas de laboratorio, y yo les digo: aquí estoy

Jon
Jon
5 meses

Buena explicación de una realidad oculta para mucha gente que vive en la inconsciencia. Hay miedo a la libertad porque la libertad les obliga a ser autorresponsables y ellos se han acostumbrado a tener a papá estado y a mamá iglesia como referencias, seguramente las dos instituciones más falsarias. La verdad les aterroriza porque tendrían que enfrentarse contra ellos mismos. La metáfora es la siguiente, los borregos nunca se enfrentan al lobo porque precisamente el lobo es lo que les mantiene unidos en su miseria.

Marta
Marta
5 meses

Totalmente de acuerdo, texto muy recomendable en los tiempos que vivimos, tenemos que ser más críticos y buscar más información . No dejemos que nos manipulen, es nuestra responsabilidad.

José Julio Ojeda Suárez
José Julio Ojeda Suárez
5 meses

Excelente exposición

Elver Gato Chatiesa
Elver Gato Chatiesa
5 meses

Cada vez está más claro que lo de las dosis de refuerzo va para largo. Sea lo que sea que pretenden conseguir, el plan fue diseñado vía chute semestral.
La pregunta es si serán capaces de mantener la presión y el engaño necesarias para lograrlo, o si por el contrario, cada vez menos personas estarán dispuestas a seguir poniendo el brazo indefinidamente, so pena de ser condenados al ostracismo y visto que se siguen produciendo olas de contagios como al principio. Que no de muertes.

Aunque si se piensa un poco, ahí estaría la gracia del diseño: en poder seguir poniendo las vacunas indefinidamente ya que, aunque no frenen los contagios (¿vacunas?) sí parecen disminuir la mortalidad. Al menos por ahora, claro… porque igual dentro de 10 años, nos sorprenden los números de cánceres y enfermedades neurodegenerativas fruto de años de inoculaciones. Porque para mí la razón de todo esto está clara: ellos piensan que sobramos muchas personas y han empezado a aplicar políticas internacionales de control demográfico encubierto, es decir: veneno diferido. Y una conclusión más inquietante: si les sobra gente, más aun les sobramos los que nos cuestionamos sus dogmas y pensamos un poquito las cosas. No son buenas noticias.

Maite
Maite
5 meses

Gracias Valentin por este gran resumen.
Yo empecé poco a poco a buscar mi información, porque nunca he creído en la magia, en este caso en algo tan bueno tan bueno, que nos iba a salvar de todo el peligro de un virus. Ten por seguro que toda persona que busca encuentra, la “energía ” te lleva.

Uno que piensa
Uno que piensa
5 meses

Bravo. No se puede resumir la mejor la guerra actual que estamos padeciendo. Una mente clara con ideas bien argumentadas. No le doy la razón porque no está buscando tenerla. Le doy mi luz y mi energía para que esta exposición llegue al mayoe número de personas posibles. Gracias, hermano. No sé quien eres pero eres mi hermano.

Ana M.
Ana M.
5 meses

Bravo por tu exposición del tema. A veces te digo que parecía que era yo quien escribía porque de verdad que he hablado así muchas veces con varios amigos.

Misael Cortizas
Misael Cortizas
5 meses

Gran artículo. Para hurgar más en las diversas capas de cebolla que tiene el globalismo, para intentar encajar todas las piezas del puzzle, muchas de ellas aparentemente inconexas e incluso contradictorias, lo más profundo que he encontrado está en estos enlaces. Son artículos largos, pero merece la pena leerlos detenidamente:

https://paginatransversal.wordpress.com/2016/12/19/entrevista-con-lucien-cerise-la-eliminacion-de-las-diferencias-fundadoras-esta-borrando-los-limites-todos-los-limites-i/
https://paginatransversal.wordpress.com/2016/12/21/entrevista-con-lucien-cerise-la-eliminacion-de-las-diferencias-fundadoras-esta-borrando-los-limites-todos-los-limites-y-ii/

https://paginatransversal.wordpress.com/2017/01/23/neuro-piratas-reflexiones-sobre-la-ingenieria-social-de-lucien-cerise/

Quien los lea, los comprenda y los estudie, encajará todas las piezas del rompecabezas. Estamos ante un proceso de destrucción consciente de la sociedad (y en particular, la occidental) por parte de las elites degeneradas. Llevan décadas (si no siglos) en ello, si bien ahora se nota más porque han acelerado el proceso dramáticamente, probablemente porque ven que la disidencia empieza a surgir y tienen prisa.

Gobernanza a través del caos. Destrucción de identidades naturales: sentimiento de pertenencia (Patria vs. inmigracionismo, multiculturalismo), de familia y descendencia (feminismo supremacista de naturaleza marxista, ideología de género o teoría queer), sentimiento de trascendencia (Dios, Religión, Valores tradicionales vs. religión climática ecocéntrica, teoría Gaia, el ser humano como virus para la Tierra, malthusianismo).

Mari Carmen Pastor
Mari Carmen Pastor
5 meses

Felicidades por tu artículo amigo, ojala mad voces que tengan incidencia pública puedan llegar para despertar a más personas de esta mentira. Gracias de verdad

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