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OPINION

“La transcendencia de la inconsciencia” – Juan Antonio Jiménez-Velasco

  • Escrito por Juan Antonio Jiménez-Velasco
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La transcendencia de la inconsciencia

Han quemado las naves. Con el edicto de vacunación obligatoria en Austria, esta peligrosa decisión de corte neofascista-socialdemócrata parece estar exportándose lenta pero inexorablemente, tanto a Alemania como a otros países de la infecta Unión Europea y del resto del globo. Esperemos que esa marioneta despótica con delirios de grandeza que tenemos por presidente, no se llene de inspiración con todo esto. Ya que aunque una medida así sería del todo ilegal, pues atenta tanto contra nuestros derechos constitucionales como contra tratados internacionales, por ejemplo, los de los Derechos Humanos o el Código de Nuremberg, hemos podido constatar sobradamente lo que a este malhechor vil y retorcido le importan los derechos de sus conciudadanos y los valores democráticos (veánse los confinamientos declarados ilegales por el Tribunal Constitucional o cualquier otro ejemplo de su inagotable repertorio de traiciones).

A su vez, toda esta sinrazón despreciable viene fomentada por unos medios prostituidos de manipulación de masas, de los cuales a estas alturas, cualquier persona medio despierta ya se habrá dado cuenta de que su razón de ser no es informar de una realidad objetiva. Como ya estamos acostumbrados, disfrazan su propaganda pseudocientífica con “expertos”, que no son otra cosa, que agentes de marketing de la industria farmacéutica con un título en medicina. Mientras invisibilizan a premios Nobel, como Luc Montagnier o al Dr. Malone, el padre de la tecnología ARNm, usada en las letales terapias génicas en formato inyectable, y a muchos otros igualmente relevantes que tienen una opinión diametralmente opuesta a la inmundicia mediática que se vierte sobre toda la sociedad. Será que todas estas víctimas de la censura, ni son expertos, ni clérigos de “La Ciencia”. No la ciencia auténtica, la de toda la vida, la del empirismo, sino “La Ciencia”, esa nueva deidad omnipotente, cuyos designios son invocados por sus acólitos de la política y de la televisión para imponer la voluntad incuestionable de su señor, apisonando a todos los herejes que somos señalados porque nos negamos a seguir su credo. Para allanar el camino de la inoculación forzada, estamos viendo como últimamente se han redoblado los ataques contra nosotros, en forma de estigmatización de herejes, culpabilizándonos de matar gente, de ser productores de nuevas variantes del virus que nadie jamás aisló, hasta el punto de bautizar a esta nueva ola de fraudulentos PCRs como “Pandemia de no vacunados”, a pesar de que la ciencia, la de verdad, ha publicado estudios rigurosos, como los de la prestigiosa publicación The Lancet, que afirman que los inoculados son igual de infecciosos que los no inoculados. Incluso un tribunal de EEUU ha bloqueado el mandato de vacunación obligatoria de Biden, y entre los motivos que han dado, está el de que no hay ninguna evidencia demostrada de que los inyectables tengan la más mínima repercusión sobre la transmisión de la enfermedad. Recordemos, que los propios oficialistas, este mismo año decían que las “vacunas” no servían para detener la transmisión, sino para evitar el riesgo de ser hospitalizado y de muerte. Pero la voluntad de su dios “La Ciencia” es caprichosa y voluble, y ha cambiado de parecer. Y como su dios no es la ciencia verdadera, y esto va desde el principio de hacer tragar a las masas de telecreyentes toda una sarta de falsedades contradictorias para enmascarar la instauración de su distopía totalitaria, la sede del infierno en la tierra, pues nunca se han tenido que esforzar por parecer coherentes.

Y ese apoyo de las masas les es vital. Si echamos la vista atrás, dirigiéndola hacia todas las atrocidades de la historia común de la humanidad, veremos que los más infames ejecutores de maldades, tenían a muchos otros como sostén. Resulta curioso, pero si a los integrantes de esas masas covidianas les preguntamos que opinión les merece el nazismo, mostrarán un rechazo absoluto. Pero no se trata de un rechazo concienzudo, se trata de un rechazo desde la inconsciencia, pues han sido programados para dar esa respuesta, porque es lo socialmente correcto, lo que dice la mayoría, lo que hay que decir, simplemente. No se dan cuenta, porque si fueran conscientes, no estarían apoyando esta versión moderna de totalitarismo “científico”, una versión new age de eso mismo que se supone que repudian. Adolf Eichmann fue un burócrata que gestionó, por decirlo resumidamente, el papeleo del genocidio judío, siendo juzgado por ello tras su captura a principios de la década de los 60. Tras ser testigo presencial del juicio, Hannah Arendt, una escritora, reportera y pensadora judía alemana, víctima de la persecución contra los judíos, publicó su obra subtitulada “La banalidad del mal”, en la que en base a las declaraciones de Eichmann en el juicio, expuso que aunque sus acciones eran imperdonables, ese hombre no era un monstruo sádico y cruel como le pintaban, sino un hombre mediocre, común, cuya voluntad había sido anulada al ser seducido por una ideología horrenda, y puesto al servicio de esta, convertido en un mero instrumento inconsciente de la industria de la muerte, ideada por una pequeña camarilla de hombres que si se aproximarían más a nuestro concepto relativo de maldad. Por supuesto, Arendt no fue entendida por sus contemporáneos y le llovieron piedras por no ceñirse a la verdad oficial. Ya habréis adivinado por donde voy, no vivimos en mundo de gente perversa. Como mucho, ese será el caso de los cuatro psicópatas de Blackrock, o llámalos Bilderbergs o como prefieras, que gobiernan el mundo. Pero si que vivimos en un mundo repleto de inconscientes, de réplicas potenciales de Eichmann, de gente dormida, que cuando es seducida y manipulada, puede ponerse al servicio de eso que llamamos Mal.

Y una vez más en la historia, se está arrastrando al sector más adormecido de la población por las vicisitudes de la coacción y el chantaje, para desde el miedo y la mentira, volverlos contra nosotros, sus hermanos, que nos estamos dejando la piel en el intento de despertarlos, pues nos va la vida en ello a todos nosotros, y también a ellos, pues jamás en la historia hubo una tiranía tan abiertamente homicida de forma sistemática contra sus propios partidarios. Soy todo lo realista que puedo, pero tengo esperanza. ¿Cuánta gente rechazará ponerse la 3º dosis, y cuántos llegarán a la 4º? ¿Cuánto falta para que todo el mundo tenga a un amigo, familiar o conocido muerto o con graves secuelas, después de vacunarse? Creo que han sobreestimado su poder de influencia, han tomado a la especie humana por absolutamente lerda y eso mismo va a ser su perdición. Yo mismo, y seguro que vosotros también, me he visto rodeado en mi entorno por telecreyentes de la nueva normalidad. Y tratar de abrirles los ojos, me dejó la frente con más chichones que si le hubiera dado cabezazos a un muro de un centro de inoculaciones. Pero me he dado cuenta, de que cada vez dudan más del relato que les han contado. Es cuestión de tiempo, sólo tenemos que resistir un poco y seguir con lo que estamos haciendo.

Imagen facilitada por el autor del artículo.

Y si al final salimos de esta, es de vital importancia que nos reeduquemos y hagamos cambios en nuestras sociedades, pues su configuración actual es la que está posibilitando toda esta locura. Pero el cambio que es verdaderamente relevante tiene que venir de dentro, puesto que la realidad externa es una proyección de nuestro interior. Si la mayoría vivimos despiertos, en armonía, con interés y amor hacia nuestros semejantes, el escenario apocalíptico que estamos viviendo se tornaría imposible. Y aun si vencemos y apartamos a todos esos criminales del poder, si no hacemos estos cambios y el ser humano sigue viviendo en un sueño, dentro de unas décadas volveremos a ver al horror resurgiendo, la historia se volverá a repetir, de la misma manera que hoy estamos viendo revivir al nazismo de sus propias cenizas.

Juan Antonio Jiménez-Velasco

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Silvia
Silvia
5 meses

Buen artículo,pero esto pinta distinto. Están cambiando el código genético de las personas , nacen niños extraños y muere gente como moscas, lo hacen de forma invisible ,así que no se si habrá oportunidad de cambiar algo

Uzturre
Uzturre
5 meses

Pako Agirre siempre al quite , defendiendo lo indefendible , el pequeño psicópata todavía no se ha percatado del destino que le reservan sus amos.

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