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OPINION

El terror COVID no genera resiliencia sino gente anestesiada con psicofármacos

  • La opinión de Ramón Maceiras
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Que la RESILIENCIA sólo fue un palabro que intentaron poner de moda los planificadoes de la campaña de terror Covid, lo demuestra el hecho del creciente número de “diagnósticos” de ansiedad y depresión que se realizan en Atención Primaria (AT) entre ola y ola de plandemia.

Lo que hay es una pandemia de diagnósticos de ansiedad y depresión que sólo son tratados con psicofármacos y que se realizan con instrumentos de cribado financiados por Pfizer.

Se va cumpliendo la profecía anunciada por los profetas de la Organización Mundial de la la Salud (OMS) que anunciaban a principios del milenio (2001) “enfermos mentales” a granel para esta década, y pronosticaban que la depresión será en el 2030 una de las tres primeras causas de discapacidad de entre todas las enfermedades catalogadas en el CIE-11, y según los relajados patrones del Manual de Diagnóstico de Enfermedades Mentales (DSM-5) de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA).

Había estudios que afirmaban que el 38% de los europeos ya padecía un trastorno del estado del ánimo o de ansiedad, ya sea de carácter leve, moderado o grave (Wittchen et al., 2011). De entre estos, los Desórdenes Emocionales (DE) tales como trastornos de ansiedad, del estado de ánimo y somatizaciones, eran ya los más prevalentes en la Atención Primaria (AP) española, colapsando la consultas de medicina de primaria en 2011 (Cano-Vindel, 2011a).

Dispongo de los datos hasta la cuarta ola de 2021…Los de final de 2021 deben ser aterradores.

La cuantificación y etiquetado de los casos de depresión y ansiedad de la encuesta de Salud Mental (CIS, febrero de 2021) se realizó mediante el PHQ-4. Y se encontraron casi los mismos resultados en un estudio realizado con el PHQ-9 y el GAD-7 realizado en la Universidad Complutense de Madrid en 2020. En este último estudio, el 22,1% de los encuestados dio “positivo” en la prueba de cribado de depresión y el 19,6% en la de Trastorno de Ansiedad Generalizada. 

El Patient of Health Questionnaire (PHQ) es uno de los instrumentos de medida que se utilizan para detectar los llamados “Desórdenes Emocionales” (DE) en Atención Primaria (AP). El PHQ (creado por Spitzer et al.,1999) es una prueba de cribado derivada a partir de la prueba de autoinforme del sistema Primary Care Evaluation for Mental Disorders (PRIME-MD) (Spitzer et al., 1994), un sistema de evaluación de trastornos mentales en Atención Primaria que se desarrolla en dos etapas: Cuestionario del Paciente (Patient Questionnaire, PQ) y Guía de Evaluación Clínica (Clinician Evaluation Guide, CEG) del médico. 

Es importante decir que el PHQ-9, el GAD -7 y otros test por el estilo fueron elaborados por los doctores Robert L. Spitzer, Janet B.W. Williams, Kurt Kroenke y colegas, mediante una “subvención educativa” otorgada por Pfizer Inc. 

El punto débil de todos estos instrumentos de facturación y prescripción es que parten de autoinformes subjetivos (y con frecuencia interesados o exagerados) sobre determinados “síntomas”, realizados por los presuntos pacientes y no están basados en evidencias, pruebas o demostraciones. Además, los médicos de Atención Primaria disponen de 6-8 minutos para validarlos sin apenas tiempo para calibrar  a conciencia al presunto enfermo y siguiendo un protocolo estandarizado. Y por si fuera poco, durante el cierre de centros de salud a lo largo de la plandemia de Covid muchos de esos “diagnósticos” se hicieron mediante consultas telefónicas. 

En España menos de 1% de los diagnosticados con trastorno de ansiedad activo en el último año ha recibido tratamiento sin fármacos. En el caso de los diagnosticados con depresión la cifra sube al 5%, pero sigue siendo irrisoria. España es el segundo país de la OCDE en consumo de benzodiacepinas y en 2018 la tasa de consumo de tranquilizantes, antidepresivos y somníferos alcanzó las 169,7 dosis diarias por 1000 habitantes (OECD, 2021). 

Cuatro de cada diez pastillas ansiolíticas tomadas en España en 2020 eran lo-ra-ze-pam, uno de los fármacos más conocidos junto con el alprazolam y el diazepam (OECD, 2021).

Un informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes señala a España como el país del mundo con mayor consumo legal de benzodiacepinas. (JIFE,ONU,2021)

El caso es que se ha creado una ola de diagnósticos de ansiedad y depresión generados por la campaña de terror que acompañó al Covid. 

También con la crisis económica de 2008 aumentaron los casos de depresión en Atención Primaria en España en un 19% entre 2006 y 2010 (Gili et al., 2014). Con la plandemia de terror del Covid ya se han duplicado los trastornos de ansiedad, la depresión, las somatizaciones y los trastornos de sueño. Y es probable que la crisis económica que trae la plandemia del Covid incremente aún más el problema a lo largo del tiempo, ya que un tercio de la población española vive ya bajo el umbral de pobreza. 

Según nuestros estándares, las personas están en riesgo de pobreza al vivir con unos ingresos inferiores al 60% de renta mediana. En España, supone tener una renta inferior a los 739 euros al mes en un hogar formado por una sola persona o 1.552 euros mensuales en un hogar formado por dos adultos y dos niños. 

Antes de la plandemia de terror del Covid, los costos de la Atención Primaria se destinaban en un 50%a los llamados “trastornos mentales comunes”, es decir, a los trastornos emocionales…

¿Habrá que diagnosticar como ansiosos y depresivos y prescribirles psicofármacos mediante una entrevista telefónica a todos los que manifiesten malestares diversos de tipo de emocional por estar en situación estadística de pobreza?

La psiquiatrización de la vida cotidiana sólo beneficia a la industria farmacéutica, a ciertas universidades y centros de investigación, a un buen número de psiquiatras, psicólogos y maestros, a ciertas editoriales especializadas y a los políticos interesados en estigmatizar y anestesiar emocionalmente a cada vez más ciudadanos descontentos, enojados y pauperizados.

Los psicofármacos no sólo no ayudan a resolver el problema, sino que lo cronifican, generan una legión de discapacitados y causan sobrecoste en gasto farmacéutico. Como recoge la cuantiosa literatura clínica existente, el tratamiento con psicofármacos, tiende a la cronicidad, la comorbilidad y la discapacidad, disminuyendo la calidad de vida (Layard & Clark, 2015).

Es simplemente absurdo y criminal seguir por ese camino.

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julio suarez
julio suarez
4 meses

Ese es el precio que paga el sumiso, el tragacionista y se lo tiene bien merecido.
Que siga enchufado al la massmierda y comiemdo pizzas.
El futuro no es para los miedosos.
Ejemplo que veo todos los días desde hace casi dos años en la vara tapada de esos borregos analfabetos, vacuneros e hipócritas.

El ogro cabreado

En 2020, para gente creo era de menos de 40 años, han muerto mas personas por suicidios, que por covid.
Nada de eso parece importa para los medios tragacionistas. Tremendo

Carlos Velasco Ramírez
Respuesta a  El ogro cabreado

En las plantas psiquiátricas hospitalarias si ingresas forzosamente: te atan a la cama( sujeción mecánica) y te inyectan xeplion a veces con 2 tranxilium 50. Por lo que te dejan anulado y a merced del ambiente.Vas forzosamente para que te curen y te maltratan y abusan de los fármacos olvidando el derecho a la salud.
Gracias.

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