OPINIÓN

¿Qué es la depresión? o ¿Para qué meditar?

  • La opinión de José Miguel Ruiz Valls, escritor y colaborador habitual de euskalnews.com
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¿QUÉ ES LA DEPRESIÓN? O ¿PARA QUÉ MEDITAR?

Todos hemos aprendido a ver la vida como una experiencia que puede ser más o menos prolongada, más o menos extensa; aunque no todos tenemos presente que también puede ser más o menos intensa. Dicho de otro modo: Solemos dar mucha importancia a la cantidad, a los «años que vivimos» pero ¿Cómo medimos la calidad?

La calidad de vida es una cuestión de energía (A más energía, más intensidad, es así de simple). A esa energía la llamamos fuerza vital (O vitalidad) No es raro que una persona, cuando se enamora, se sienta «más viva que nunca» y que, al contrario, el desamor la lleve a experimentar una condición que en psicología se llama «depresión», que no es más que una falta de energía vital.

¿Por qué se produce la depresión? La actividad de pensar consume energía, como cualquier actividad, y a mayor actividad, lógicamente, hay mayor consumo. Un pensamiento recurrente, que puede tener su origen, por ejemplo, en un problema al que no se le encuentra solución (Como el hecho de que nos deje la persona de la que decidimos enamoramos), tiende a convertirse, automáticamente, en un bucle mental (Es la experiencia de «calentarse la cabeza», que nada tiene que ver con pensar en profundidad, o indagar). No es raro que, el que se encuentra en tal situación, ni siquiera pueda conciliar el sueño, lo cual no hace sino aumentar su agotamiento.

Es cuando uno llega a ese estado de agotamiento energético cuando entendemos que «está deprimido». Se ha quedado sin energía, sin vitalidad, por lo que no es raro que manifieste que «Carece de fuerzas para continuar» o que «Tiene ganas de no seguir viviendo». Vemos que la falta de calidad, por tanto, hace surgir el deseo de acabar con el deseo de prolongar la vida, y eso nos puede dar una idea de lo importante que es la calidad.

Un ser consciente no da ninguna importancia a la muerte como «no-existencia, como no-prolongación de vida» pues es imposible experimentar tal estado y ¿Por qué preocuparse por algo que nunca se va a vivenciar? Es el ego el que siempre anda preocupado por cuestiones de cantidad. Para el ego, la vida es algo así como un crédito, un tiempo prestado. ¿Por quién?

Cuando se comprende que experimentar y vivenciar es lo mismo, se comprende que la no-existencia sería una no-experiencia, algo imposible de experimentar. Se comprende que la vida (Como sinónimo de existencia) y la muerte (Como sinónimo de no-existencia) no pueden entrar en contacto. ¿Cómo podríamos vivir una ausencia de vivencias? Es esa comprensión la que permite cambiar el foco de atención, de la cantidad a la calidad; y es al comprender esto cuando nos abrimos a la posibilidad de considerar la meditación como una manera de superar el estado depresivo por cuanto, al ser ausencia de pensamiento, acaba con el bucle de pensamientos recurrentes que causan el despilfarro energético. Meditar tiene así el efecto de «cargar las pilas» pero también puedes llamarlo «resucitar». ¿Acaso el depresivo no definió su experiencia depresiva como «muerte en vida»?

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