EuskalNews – La actualidad sin censura

La actualidad sin censura

OPINION

Historia del relato pandémico pseudocientífico – Jon Ander Etxebarria

Historia del relato pandémico pseudocientífico

Las únicas medidas adoptadas han sido la restricción de derechos y libertades, estableciendo un sistema impositivo sancionador que además ha ido dejando por el camino a determinados sectores profesionales de actividad.

El relato de la pandemia en Euskadi iniciada en marzo de 2020 ha seguido unos pasos concretos con supuesta base científica con el fin de enmascarar y eliminar los valores democráticos de la sociedad vasca, siendo la tónica común la reiterada restricción de derechos y libertades mediante la utilización demagógica del bien común y de la solidaridad, que lo único que nos ha demostrado es la falta de interiorización por parte de los partidos políticos de lo que significa verdaderamente la palabra democracia y el respeto a los derechos y libertades.

A continuación voy a exponer las diferentes etapas de lo que ha sido un relato pandémico, pasos que he ido exponiendo paso a paso a lo largo de la pandemia, pandemia llevada a cabo con total falta de criterio científico, con total falta de sentido común, y, sobre todo con lo que en ciencia es algo esencial que es el plantearse la “duda razonable”y el establecer un debate , mientras que el oficialismo lo que ha hecho es apostar por medidas con criterios antidemocráticos que desde tiempos pasados no habíamos conocido y donde la censura ha sido el arma utilizada para rehuir de ese debate.

  1. Se construye una pandemia con un supuesto virus mediante secuencias genómicas de los bancos de datos utilizados en el campo de la biotecnología cuya coincidencia con los coronavirus humanos es de un alto porcentaje, es decir, el virus en sí no se crea para dispersar en la población una enfermedad sino para que sirva de elemento base para diseñar la estrategia de la pandemia con el fin de conseguir un doble objetivo, por una parte a nivel del materialismo económico como es la administración de una supuesta vacuna salvadora, y, por otra, para que a través de ese constructo del virus y con la herramienta de la técnica de PCR y de los asintomáticos se vulneren los derechos y libertades de las personas, es decir, se controle a la población por parte de los poderes del globalismo neoliberal. Es evidente que ni los partidos políticos, ni los profesionales sanitarios que tuviesen algún conflicto de interés han sido capaces de levantar la voz contra esta falta de ciencia, comprando y, sobre todo los partidos de izquierda el discurso del globalismo neoliberal.
  2. Se diseña una técnica de PCR “ad hoc” a las secuencias genómicas de los bancos de datos con grandes coincidencias con los coronavirus humanos, así como con los coronavirus que se tienen con catarros, resfriados y gripe, de forma que según se hagan más análisis de PCR haya más positivos, incluso aunque no exista sintomatología alguna, jugando con los ciclos, de forma que durante esta pandemia más del 70% han sido asintomáticos, creando el recelo y el miedo en la sociedad al estilo de la novela de lo que eran los enfermos imaginarios, no existiendo en ningún caso la verificación absolutamente necesaria mediante cultivo viral en células del epitelio del respiratorio de un resultado de una técnica de “screening” que en ningún momento puede diagnosticar una enfermedad, pudiéndose hacer el mismo comentario que el realizado en el punto 1) sobre la falta de levantar la voz contra esa anticiencia, y siendo esta falta de cultivos corroborada por el propio Ministerio de Sanidad al reconocer que no los había.
  3. La mala praxis médica llevada a cabo con una enfermedad, que se llamó covid (neumonía intersticial inflamatoria y trombocítica) y que realmente incidió en marzo-abril de 2020, donde realmente si hubo fallecidos, pero que no respondía a un virus respiratorio al uso y si más a una inoculación vía sistema circulatorio donde, en ningún momento se quiso estudiar por parte de la medicina, que era realmente esa enfermedad y como se podía tratarla, al negarse a realizar autopsias y a verificar si la vacuna de la gripe de 2019-2020 tuvo algo que ver ya que estadísticamente se dio la circunstancia que a mayor porcentaje de vacunación en > 65 años mayor tasa de fallecimientos por 100.000 habitantes en esas franjas de edad. Por otra parte la medicina nos ha demostrado con este comportamiento inicial que tiene miedo a la enfermedad y a la muerte por lo que tendrán que revisar seriamente que es lo que significa su profesión, llegando incluso a utilizar una reglamentación de fallecidos por radiación, reglamentación que la impusieron los políticos (ya se veía sus verdaderas intenciones). En la muerte por radiación tiene sentido la incineración ya que los tejidos de los fallecidos pueden seguir emitiendo radiación una vez muertos pero un virus necesita la célula para su desarrollo por lo que es imposible que un fallecido con todas sus células muertas y por lo tanto con el virus inactivado pueda contagiar. Nuevamente se ve una total falta de ciencia admitida por los profesionales sanitarios dando por bueno lo que los políticos establecen cuyos fines no se basan en absoluto en la ciencia y si en implantar esquemas propios de sistemas dictatoriales donde no hay un mínimo respeto a la democracia.
  4. El mayor número de fallecidos fueron gente de edad y con un alto porcentaje en residencias, dejándolos abandonados en vez de aislarlos en diferentes centros sanitarios y atenderles con los tratamientos adecuados. En esta pandemia lo que se ha hecho con las personas de las residencias y los familiares no dejándoles visitarlos es propio de países tercermundistas inmersos en métodos dictatoriales, no aceptando investigación alguna para aclarar lo ocurrido.
  5. Como primera medida pandémica se utiliza el recurso de los confinamientos, al estilo de lo que hemos conocido como reclusión domiciliaria, tanto a personas enfermas como a las que están sanas, incurriendo en el despropósito más absoluto como es el recluir a personas no enfermas, el recluir a familias en domicilios de muy pocos metros cuadrados con los problemas que esto supone desde el punto de vista sanitario y mental, no teniendo nada que ver con aquellos que viven en un chalet y con cantidad de metros cuadrados, por lo que esta medida y dirigiéndome sobre todo a las supuestas ideologías defensoras de las libertades lo único que consiguieron es además de empeorar la situación sanitaria el generar una mayor brecha social y económica en nuestra sociedad. La dicotomía por la que apostaron algunos grupos políticos de salud vs economía es una apuesta más por la etiqueta y un cierto hooliganismo político que lo que debe ser un verdadero posicionamiento democrático, ya que sin economía al final se termina sin salud y más en un mundo neoliberal como el que vivimos.
  6. Se apuesta por las restricciones en la vida de los ciudadanos en vez de apostar por la inmunidad natural de la población, centrándose en los cuidados de las franjas de mayor edad principalmente con patologías prestándoles una atención personalizada, de la misma manera que se han llevado a cabo en países del norte de Europa como Suecia que sin prácticamente medidas restrictivas y con recomendaciones han presentado unos datos de la pandemia bastante mejores que los que hemos alcanzado en Euskadi donde la restricción y la coacción ha sido el denominador común.
  7. Diseñar una estrategia de tipo punitivo sancionador más que de tipo asistencial como si el virus se combatiese de forma militarizada con los fuerzas y cuerpos de seguridad en vez de hacerlo con criterios científicos y una buena planificación sanitaria donde si fuese necesario los recursos privados se pudiesen de forma temporal a disposición para utilizarlos como públicos.
  8. Otra de las medidas aplicadas sin criterio científico es el de la utilización de las mascarillas cuando ni la OMS dejó claro el que se debían utilizar ya que los únicos estudios que tenían se habían realizado con el virus de la gripe y no habían resultado efectivas. La razón de la mascarilla es más una medida de distanciamiento social que medida científica, y lo más grave ha sido la obligación de su utilización en escuelas e ikastolas en los menores con los problemas de socialización que ello conlleva y los déficits que ello puede generar en su sistema inmunológico, circunstancia en la que han sido especiales colaboradores tanto la profesión médica como la de enseñantes.
  9. La utilización de los cribados e incluso la delación de personas que han estado en contacto al más puro estilo de un estado militarizado recordando tiempos oscuros en los que se premiaba a los “chivatos”.
  10. La utilización sin criterio epidemiológico de los test de PCR realizados a la población, en primer lugar, y, al igual que con los fallecimientos realizando una contabilidad en el tiempo de más de un año, lo cual no tiene sentido en epidemiología ya que todas las dolencias y enfermedades se contabilizan anualmente e incluso la gripe estacionalmente con el fin de realizar una comparativa estadística, y, en segundo lugar, una contabilización errónea de las pruebas de PCR, que en Euskadi alcanzan a fecha del 21/02/2022 una cifra de 5.766.588 lo cual representa que toda la población vasca se habría realizado al menos 2,6 test por persona, no siendo así la realidad ya que algunas personas no se han realizado prueba alguna y otras se han hecho bastante más que esos 2,6 test , siendo la contabilización que se ha llevado a cabo con una falta total criterio científico ya que se supone que los casos positivos que se deberían de contabilizar serían de personas individuales, por lo que la IA calculada está aumentada al contabilizar los positivos sin tener en cuenta si son de una misma persona o de varias, pero lo que si está claro es que la IA se utiliza para restringir derechos teniendo en cuenta que cada persona positiva es la que puede socializar por lo que una misma persona a la que le han realizado más de una prueba no se le puede considerar que representen sus positivos a varias personas, es decir la contabilización debería ser la de una única persona.
  11. La utilización de una prueba de PCR en la que se da una correlación altamente significativa entre número de test realizados y número de positivos, estando con ello al albur de una utilización interesada de esta técnica analítica con el fin de justificar la toma de decisiones, de manera que más que una pandemia de un virus ha sido una pandemia de test de PCR.
  12. La perversa utilización de la herramienta estadística de la incidencia acumulada, con la suma de los positivos en valor absoluto durante 14 días, estableciendo el valor de 500 como valor umbral e incluso bajándolo a 150 en determinados momentos sin el menor criterio científico llegándose al despropósito de que municipios con una población menor de 5.000 habitantes con un solo positivo, que podía ser incluso asintomático, se podía restringir la movilidad del mismo. El mismo despropósito se daba cuando un municipio tenía una residencia en el mismo y se contabilizaban los positivos dados cuando esas personas en ningún momento socializan con el resto de la población del municipio. Igualmente establecer esas restricciones de movilidad cuando resulta que en muchos municipios dormitorio muchas personas pasan la mayor parte del día en otro municipio. La razón vuelve a ser la misma, la medida no va de ciencia va de no querer que la gente socialice para que no se crease opinión.
  13. La utilización de esta incidencia acumulada a 14 días (IA) sin criterio de estadística epidemiológica ya que si, por lo menos se hubiese normalizado con la media del total de test de PCR realizados a lo largo del tiempo, o bien se hubiese utilizado el % de positivos, la IA a 14 días solamente en esta sexta ola hubiese superado el valor de 500, sexta ola que como hemos visto ni tan siquiera el oficialismo ha seguido sus criterios por haberse quitado el estado de emergencia sin haber bajado de 500 y mucho menos de 150 como se hizo en la quinta ola, demostrando nuevamente que el propósito de los gobernantes era más político que científico.
  14. La falta de criterio científico al ir cambiando los ratios a su interés bien la IA, bien el porcentaje de positivos, bien la Ro con la única intención de justificar sus medidas restrictivas.
  15. El haber tenido en cuenta para el cálculo de la IA a los asintomáticos cuando lo que han logrado con ello es crear enfermos imaginarios, pero que si aplicamos que en base a los ciclos realizados los asintomáticos representan el 70%, la IA prácticamente en ningún momento hubiese superado el valor de 500, volviéndonos a demostrar la administración vasca que su único interés era restringir selectivamente a la sociedad y a diferentes sectores de actividad.
  16. La creación de las olas al libre albedrío de la administración sanitaria con el fin de justificar sus medidas restrictivas, realizando bastantes más test en las fases de subida cuando se toman esas decisiones propias de países antidemocráticos y bajando el número de test en las fases de descenso para justificar las mismas, siendo del orden de un 25% a 30% menor en esa fase de descenso, cuando la realidad es que esas olas se crean para encubrir las epidemias estacionales de gripe, y durante este 2021, para los casos positivos producidos por la inoculación de las vacunas. Esta ha sido una de las mayores manipulaciones de esta pandemia, donde la realidad es que la pandemia no ha sido una pandemia de un virus respiratorio, ha sido una pandemia de test de PCR, totalmente intencionada para colocar a la población vasca en un sistema de corte antidemocrático donde los políticos tienen total impunidad a restringirnos derechos y libertades.
  17. En la última sexta ola que se les ha ido de las manos al realizar un número exagerado de test se llega hasta cerca de 40.000 pruebas diarias con casi un 50% menos de test en la fase de descenso que en la de ascenso, llegando a realizar en este momento para bajar la IA del orden de menos de 3.000 pruebas, ya que si no, sería imposible bajarla, dando a entender con esta sexta ola que sus criterios no tenían base científica alguna como hemos comprobado al quitar el estado de emergencia con valores superiores a 2.000 de IA.
  18. Se demuestra que las olas son creadas y las medidas no han sido útiles en ningún momento si tenemos en cuenta hospitalizaciones y ucis donde tanto en la fase ascendente como en la descendente son parecidas, bajando solo cuando se va acercando al mes de marzo, al igual que el año pasado, coincidiendo con el final de la epidemia estacional de gripe. Probablemente si tuviésemos datos de años anteriores el nivel de hospitalizaciones y ucis será parecido, según la virulencia de la gripe, lo cual se puede confirmar por los colapsos hospitalarios de años anteriores cuando esta epidemia estacional ha sido de una mayor virulencia.
  19. Las medidas restrictivas que nos han establecido restringiendo nuestros derechos y libertades nuevamente hay que decir, además de los comentado para la movilidad de los municipios, que ha carecido de base científica alguna llegando a considerar el que el virus era totalmente caprichoso ya que parecía que era “gautxori”, porque debía atacar al ocio nocturno a partir de ciertas horas, o que si había más de un número determinado de personas reunidas el virus atacaba, o que si se consumía en los centros de hostelería en barra pero sentado el virus no atacaba, pero de pie si lo hacía., o que curiosamente no atacaba en los medios de transporte, empresas y otros sectores de actividad debido a que el virus era un virus caprichoso y solo estaba presente en el sector del ocio. Esto que parece esperpéntico es la realidad de las medidas que cualquier persona que piense un poco se dará cuenta que esas medidas no se atienen a criterio científico alguno pero si a criterios de evitar la socialización de los vascos por si ello pudiese generar opinión y sentido crítico a lo que se estaba haciendo.
  20. La administración de una vacuna que no ha tenido suficiente tiempo de estudio para comprobar su efectividad y los posibles efectos adversos que pueda ocasionar, reconocida como medicamento experimental, en la que además de eximir de responsabilidades a las farmacéuticas, gobiernos y profesionales sanitarios, se ha llevado a cabo mediante la coacción más absoluta, llegando incluso a ser amenaza de despido en algunos centros de trabajo, con la callada por respuesta de partidos políticos y sindicatos.
  21. Una vacuna que según se ha podido comprobar según se avanzaba en su administración a las diferentes franjas de edad se daba un aumento de casos positivos, hospitalizaciones y ucis en esas franjas de edad a las que se les estaba administrando las dosis.
  22. El diseño de una estrategia clara para presionar a vacunar a las diferentes franjas de edad, sobre todo a las de los menores de 50 años, realizando muchos más test en esas franjas de edad a las que se pretendía vacunar y utilizando el chantaje y la coacción propias de sistemas donde no se sabe bien que es vivir en democracia.
  23. De la comparación de datos de casos positivos, hospitalizaciones, ucis e incluso fallecidos entre finales de 2020 e inicios de 2021 sin vacuna con finales del 2021 y principios de 2022 con vacuna se observa que estos datos son mayores cuando se ha ido administrando la vacuna que cuando no se había puesto en marcha el programa de vacunación, desmontando la falacia esgrimida por el oficialismo de que sin la vacuna los datos hubiesen sido peores cuando del análisis de los mismos se deduce lo contrario.
  24. No existir un seguimiento estricto de los efectos adversos de trombos, ictus, pericarditis, miocarditis, arritmias, aceleraciones metastásicas, etc, ocasionados por la vacuna realizando comparativas de estadística epidemiológica con años anteriores donde no existía esta vacuna, y no ocultando la eficacia real de la vacuna y los riesgos y efectos adversos que ésta estaba generando.
  25. En estos últimos meses se ha cruzado la línea roja de querer vacunar a los menores con un argumento de total pseudo ciencia como era el que los pequeños, aunque si enfermasen los síntomas iban a ser leves, deberían vacunarse para proteger a los mayores que ya habían recibido la pauta completa e incluso la tercera inoculación, sin la mínima intención de analizar que ese argumento lo que realmente esconde es la falta de eficacia de esa vacuna, y que, por lo tanto lo que habría que parar es el programa de vacunación.
  26. Otra línea roja cruzada en los últimos meses es la de la implantación del pasaporte covid al más puro estilo de lo que fue el sistema nazi estigmatizando a parte de la sociedad vasca, con un pasaporte que no tenía base científica alguna ya que tanto vacunado como no vacunado podían contagiarse y contagiar, por lo que este pasaporte, al igual que las presiones realizadas en determinadas franjas de menores restringiendo su ocio hasta que no se vacunasen, ha puesto a la administración vasca en una situación de hipocresía y de falta de talante democrático al más alto nivel, ya que una vacuna que según ellos mismos no es obligatoria, “ de facto” mediante el chantaje más ruin la hacen prácticamente obligatoria trasgrediendo la esencia de lo que son los derechos democráticos, y, todo ello con la aquiescencia de todo el arco parlamentario vasco, siendo de especial gravedad la actuación de los supuestos partidos defensores de los derechos y libertades de los ciudadan@s, fomentando de manera irracional el enfrentamiento entre vacunados y no vacunados al cual han contribuido de forma determinante parte, no todos, del elenco de la profesión sanitaria.
  27. Con el diseño de las medidas y de la información trasmitida a la sociedad vasca por parte de la administración sanitaria se ha conseguido distorsionar y desestructurar la sociedad vasca hasta el punto que un gobierno supuestamente democrático ha fomentado un estado anímico en la población, donde se hacían colas para hacer las pruebas de PCR, como si estuviésemos en una posguerra, de manera que se logró el que se instalara en la sociedad vasca el total recelo, división y desmembración familiar al llegar a tener que acreditar entre familiares para la celebración de las fiestas navideñas, bien estar vacunado o bien tener una prueba negativa del virus, todo ello en un contexto de total falta de ciencia y si, en cambio, de control poblacional a través del virus neuronal inoculado.
  28. Apostar por conseguir una inmunidad mediante la vacunación con los problemas de salud que ello ha supuesto frente a la inmunidad natural de la población donde no se hubiesen dado esos efectos adversos provocados por la vacuna.
  29. La utilización demagógica de la vacuna como elemento de solidaridad cuando esa solidaridad se resquebraja absolutamente cuando los defensores de la misma son incapaces de prescindir de una segunda y tercera dosis cuando, si como nos dice la OMS, estamos ante una pandemia a nivel mundial y existen países que no tienen vacunas, por lo que la solidaridad verdadera no la demagógica sería renunciar a esas dosis para que se utilizasen en dichos países, creando con esa falsa demagogia el caldo de cultivo del enfrentamiento solidaridad vs negacionismo.
  30. El impacto de las medidas ha ocasionado graves consecuencias tanto a nivel educativo, social, económico, laboral, ecológico, y sobre todo a nivel de salud con el aumento de enfermedades mentales, depresiones, suicidios, incremento de mortalidad por otras causas por falta de atención sanitaria.

Todos estos puntos recogidos anteriormente son un compendio de mis aportaciones a lo largo del relato de esta pandemia, relato que poco a poco se ha ido cumpliendo y, que no se tenía que haber alargado más del mes de mayo de 2020, pero que debido a la promesa de la llegada del “santo grial” de la vacuna y a que había que enmascarar las epidemias estacionales de la gripe, aunque el oficialismo nos dijera que gracias a la mascarilla la gripe había desaparecido, lo cual no es cierto de ninguna de las maneras, se ha alargado hasta nuestros días con el fin de volver a enmascarar la epidemia estacional de la gripe y las consecuencias de una vacuna realmente fallida e incluso perjudicial como hemos podido ver por los efectos adversos habidos y la cantidad de personas entre 50 y 70 años que han fallecido, así como la cantidad de deportistas con problemas para ejercer su profesión. Por ello desde el principio de esta sexta ola pronostiqué que la pandemia se acabaría en el mes de marzo coincidiendo con el fin de la epidemia estacional de la gripe, y ese es el camino que llevamos en este momento.

El Gobierno Vasco junto con la aquiescencia de los partidos políticos del arco parlamentario vasco y de los sindicatos, junto con la colaboración de sectores profesionales como el Sanitario ( medicina, biología, farmacia, enfermería), el de los profesionales de la Enseñanza, el de las fuerzas de seguridad (Ertzaintza, Policía Municipal) y medios de comunicación como verdadera herramienta militar, han sido copartícipes de este relato pandémico, si bien unos con mayor culpabilidad que otros, en primer lugar, por no haber alzado la voz ante muchas de las medidas que se estaban imponiendo desde el ejecutivo vasco sin el mínimo aval científico que apoyasen las mismas, las cuales en muchos casos rozaban más lo esperpéntico que lo verdaderamente serio.

El Gobierno Vasco y los partidos que lo conforman PNV y PSE han ejercido una política pandémica de corte absolutamente dictatorial, pero para ello han contado con la colaboración de partidos supuestamente defensores de los derechos y libertades aceptando un relato pandémico pseudo científico pero que si llevaba verdaderas cargas de profundidad de la vulneración más absoluta de los derechos y libertades de las personas utilizando la falsa demagogia del bien común. Esta postura de los partidos mayoritarios de Euskadi han llevado, por una parte, a que la sociedad vasca que en su momento no aprobó la Constitución, en este momento vea en ella un elemento donde apoyarse para defenderse de la trasgresión de sus derechos y libertades, es decir, han conseguido que en estos momentos los ciudadan@s vascos vean con mejores ojos ese texto legislativo, y, por otra, a que siendo el pueblo vasco creyente del ejercicio de la soberanía de nuestro pueblo de forma pacífica y democrática, se aleje de esta soberanía a la baja ejercida por nuestros gobernantes y políticos, donde se han establecido las restricciones más duras y se han tenido los peores datos de la pandemia en comparación con el resto del estado. Los partidos soberanistas vascos han desaprovechado una ocasión única para ejercerla haciendo más políticas de planificación sanitaria, dotando de recursos humanos y materiales, que de salud pública donde las únicas medidas adoptadas han sido la restricción de derechos y libertades de la población, es decir, haciendo dejación de gestionar bien nuestros impuestos para solucionar problemas y, en cambio, establecer un sistema impositivo sancionador que además ha ido dejando por el camino a determinados sectores profesionales de actividad, como si por el mero hecho de sancionar sirva para combatir un virus.

Ante esto, el fracaso del Gobierno Vasco, de los partidos políticos vascos y de los sindicatos ha sido mayúsculo ya que no han sido capaces de analizar y racionalizar una situación pandémica alejándose de la sociedad vasca al dejarla indefensa ante los atropellos de los derechos fundamentales de las personas, siendo el Gobierno Vasco el mayor responsable con el Sr. Lehendakari a la cabeza, aunque nos asegure que el no ha querido en ningún momento fastidiar a las familias vascas y a su vida social, cuando la realidad es que si lo ha hecho desestructurando de forma alarmante la sociedad vasca, y, lo que es peor, sin aplicar ciencia y si aplicando un ejercicio del poder con modos dictatoriales como jamás hubiese creído que iba a verlo en un Lehendakari. Este fracaso se ha plasmado de forma palpable cuando el Sr. Lehendakari pidió ampliar el pasaporte covid a otros sectores y el TSJPV se lo denegó porque no había justificación alguna de que la medida sea proporcionada, para posteriormente quitar todas las medidas, o como fue su decisión en el consejo Interterritorial de Sanidad donde Vd. Sr. Lehendakari apostaba por mantener la mascarilla en el exterior frente al resto de las Comunidades Autónomas que votaron que no, para al final abstenerse porque sus propuestas en ningún momento estaban avaladas por criterios científicos, luego Sr. Lehendakari si que ha fastidiado la vida social y a las familias vascas, ha creado recelo en las mismas y, en definitiva ha llevado a la sociedad vasca a ser mucho menos empática y solidaria de lo que era antes de la pandemia.

Igualmente, los partidos de la izquierda estatal e independentista, así como los sindicatos por no darse o no haber querido darse cuenta que esta pandemia estaba encubriendo unos déficits de la sanidad pública que ya venían de años anteriores, colaborando con los cierres de la atención primaria, la reordenación de la actividad de los profesionales sanitarios en otras actividades, algunas de los cuales estaban relacionadas con la histeria de las pruebas de PCR y los cribados los cuales solo servían como herramienta para seguir con un relato pandémico pseudo científico y enmascarar una privatización encubierta de la sanidad pública, así como su colaboración con las campañas de vacunación al más puro estilo dictatorial donde esos partidos y sindicatos en ningún momento han alzado la voz para pedir explicaciones y responsabilidades a los partidos del gobierno vasco por el chantaje del pasaporte covid y la inoculación de los menores, por lo que se puede afirmar que han colaborado con esa estrategia totalmente antidemocrática de hacer una vacuna obligatoria de algo que siempre tenía que haber sido voluntaria, y de avalar un relato de pandémico en la que el denominador común es la ausencia de valores democráticos.

Colaboradores especialmente agresivos han sido los medios de comunicación, verdaderos tanques de la inoculación de la verdadera pandemia que nos queda en nuestra sociedad que es la de un virus neuronal del miedo y no de un virus respiratorio, creando tal nivel de pánico entre la población vasca que la ha llevado a ser una sociedad miedosa, recelosa y con total falta de empatía, con el consiguiente problema de la herencia pandémica en la que dichos medios tienen mayoritariamente la responsabilidad de esa inoculación del virus neuronal, al estar continuamente trasladando un mensaje constante de miedo y utilizando continuamente la denominación de “negacionistas” a aquellas personas disidentes con el relato oficial y que lo que pedían era debatir sobre la pandemia y las medidas que se deberían haber llevado a cabo. En esa utilización de la palabra “negacionista” los medios de comunicación se han colocado al mismo nivel que los nazis cuando utilizaron esa semántica con los judíos.

Otros colaboradores y estos en un lugar destacado han sido los profesionales sanitarios (medicina, enfermería), que lo primero que nos han enseñado con esta pandemia es que muchos de ellos han equivocado la profesión ya que han demostrado tener miedo a la enfermedad y a la muerte, perdiendo con ello el crédito social de una profesión que antes de la pandemia estaba especialmente bien valorada. La profesión sanitaria en esta pandemia tiene varios delitos por los que dar cuentas, como ha sido la mala praxis médica en la época de marzo-abril de 2020, el permitir que una enfermedad se diagnostique con una técnica de “screening” de manera que se hayan creado enfermos imaginarios, el haber admitido el cierre de la atención primaria, el haber permitido retrasar revisiones y operaciones quirúrgicas de otras patologías con los consiguientes problemas que ello ha conllevado, el no haberse planteado la mínima duda razonable sobre si las vacunas estaban siendo eficaces y sobre los efectos adversos que éstas ocasionaban, el no haber hecho exenciones de la utilización de la mascarilla, el no haber alzado la voz contra la imposición y el distanciamiento social de los menores en las escuelas e ikastolas, así como el inocularles la vacuna a los menores, el haber permitido el abandono de las personas mayores en las residencias imponiendo medidas propias de sistemas de épocas pasadas penalizándoles no sólo a ellas sino también a sus familiares, el no permitir a pacientes la salida de hospitales por voluntad propia, el utilizar protocolos donde lo que primaba era la deshumanización al no permitir el acompañamiento de familiares, el no haber prescrito en ningún momento al paciente, de forma escrita y firmada como colegiado las razones por las que tiene que vacunarse una persona, y, finalmente el mayor borrón de esta profesión el que no se hayan alzado la voz contra los políticos con el fin de poner fin a este despropósito, porque si esta profesión sanitaria hubiese comunicado a la población que la pandemia se había terminado, los políticos no hubiesen tenido otro remedio que aceptarlo.

También hay que incluir aquí como colaboradores a los profesionales de la ciencia como biólogos, por no haber explicado a la población, por una parte, que la herramienta de la técnica de la PCR utilizada es una técnica de “screening” de laboratorio y que antes de dar un resultado positivo hay que realizar un cultivo viral en este caso en células del epitelio del respiratorio, y, por otra, en comunicar a la población que estas vacunas de nuevo diseño no han tenido suficiente tiempo de estudio para conocer los efectos adversos que pueden ocasionar y los efectos a futuro en el caso de que se diera una recombinación genética ARN/ADN, siendo el principal problema que ha tenido esta profesión los conflictos de interés lo cual, en ningún momento les exime de responsabilidad.

Un colaborador que con esta pandemia ha quedado, en mi opinión, en fuera de juego han sido las fuerzas de seguridad (Ertzaintza, Policía Municipal), ya que han desarrollado su trabajo con un celo excesivo, aplicando la famosa Ley Mordaza, para al final quedar su trabajo en entredicho con las decisiones del Tribunal Constitucional sobre los dos estado de alarma. Esto ocurre cuando las policías en un sistema democrático siguen siendo policías de corte militarizado y no civil, es decir, policías represivas y no protectoras de la población. Estos cuerpos tendrán que plantearse si su función es proteger a los gobernantes o proteger al pueblo.

Respecto a la Ley Mordaza aplicada por las fuerzas de seguridad, lo primero que hay que decir es que el Parlamento Vasco en 2016 por mayoría acordó no aplicarla y, como hemos visto se ha aplicado durante esta pandemia con absoluto celo, siendo nuevamente los partidos que acordaron no aplicarla los que han tenido una callada por respuesta siendo responsables de actuaciones policiales propias de sistemas antidemocráticos.

Esta es la historia del relato pandémico pseudo científico que ha trasgredido los valores democráticos de la sociedad vasca y los responsables y colaboradores de dicha transgresión, curiosamente partidos de ideologías diferentes pero que todos han estado al unísono con lo que dictaba el globalismo neoliberal.

Como en su momento pronostiqué esta pandemia terminará en marzo con el final de la epidemia estacional de la gripe, una vez conseguido altos porcentajes de vacunación, pero ante la posibilidad de que nuestros dirigentes, políticos y sectores profesionales de la sociedad vuelvan a tener la tentación de seguir las directrices de lo que a futuro tuviese previsto el poder del globalismo neoliberal es el momento de que la sociedad pida explicaciones y responsabilidades de este deterioro social que han conseguido con sus decisiones no científicas y si con tintes de políticas dictatoriales, donde han primado sobre todas las cosas el desaforado recorte de derechos y libertades bajo el pretexto de una crisis sanitaria, por lo que es primordial la apertura de una investigación sobre la gestión política, periodística, sanitario-científica, enseñanza y fuerzas de seguridad con el fin de que se depuren las responsabilidades que a cada elemento colaboracionista del oficialismo pandémico le corresponda.

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Karlo
Karlo
2 meses

Zorionak. Dokumentu istorikoa izango da. Zoritxarrez, esan behar dugu, homo “sapiens”erentzat.!

Alan
Alan
2 meses

Este hombre se merece una estatua. Menudo ejemplo…

Gracias por existir Jon

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