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OPINION

“Necesito ayuda: Soy negacionista” (Parte IV) – Mara U. Conde

Necesito ayuda: Soy negacionista

PARTE 4 LA MASCARILLA

Hoy me he levantado con un mal día, no tengo ganas de hacer nada y mi dosis de televisión he notado que altera mi armonía. ¿Veis? Son las consecuencias de ser negacionista, por un lado te da cierta euforia, pero por otro, tienes ganas de disfrutar de los paseos o comprar sin enmascarados, ir a un restaurante o al cine para disfrutar, en definitiva ejercer mi libertad sin discusiones ni enfrentamientos, que es mía y nadie puede disponer de ella.

Hace dos años si te cruzabas con un enmascarado te cambiabas de acera, porque ¿qué bueno podía traer un ser humano que oculta su rostro?, ahora es al revés, si no llevas mascarilla, si te muestras al mundo, te miran mal y huyen de ti.

La mascarilla me produce ansiedad, mareos, alguna vez he llegado a pensar que perdía el conocimiento. Señores, como buena negacionista, nunca he llevado la mascarilla en exteriores y en interior ha sido un no parar de subir y bajar, nariz al descubierto, nariz tapada, pero bueno, no es más que una molestia.

Ahora, en el proceso que he iniciado hacia la buena ciudadanía, me he propuesto usar la mascarilla cada vez que salga de casa, desde el mismo momento que atraviese la puerta y todo esto a pesar de haber visto en la página web de la OMS que solo la deben usar las personas enfermas y en ambiente sanitario, además de ser peligroso si se usa mal (en mi vicio de observar la mayoría hacen mal uso de ellas). Dicen que es cuestión de acostumbrarse, yo me pregunto cómo se acostumbra uno a tragarse su propia porquería, la que el cuerpo decide que no le hace falta, virus, bacterias, anhídrido carbónico, tampoco entiendo cómo una mascarilla quirúrgica puede eliminar o desactivar todos esos deshechos en un ambiente húmedo, la verdad es que el cuerpo es muy inteligente y es cierto que se adapta a la mayoría de situaciones adversas, si no fuera así, estaríamos todos muertos. Cada día cojo una mascarilla, me la engancho a las orejas, con las cuerdas cruzadas, como debe ser, me la subo hasta los ojos y me aprieto bien el alambre que hay arriba, compruebo que no queda ningún hueco por el que pueda entrar el virus infernal (esto último tampoco lo tengo claro, parece que el virus es mucho más pequeño que los poros de la mascarilla) y enciendo el cronómetro:

—5 segundos: Todo va bien, pero en mi cabeza empieza a surgir un pequeño malestar, no lo entiendo, yo no quiero llevar mascarilla, pero me convenzo a mi misma y sigo.

—10 segundos: No puedo evitar respirar por la boca, necesito que entre en mi cuerpo la mayor cantidad de aire posible y entonces el interior de la mascarilla se llena de humedad y calor, mis gafas se empañan (esto me mosquea, si puede salir todo ese vapor de agua que empaña mis gafas, cómo es posible que evite que salga el virus), empiezo a imaginarme todas esas bacterias que mi cuerpo no quiere multiplicándose y volviendo a entrar él y empiezo a agobiarme, pero me concentro, vuelvo a respirar por la nariz, que me resulta más soportable y vuelvo a relajarme.

—15 segundos: ¡A tomar por culo!, me arranco la mascarilla, respiro profundamente y reflexiono. Si todo el mundo la lleva ¿Por qué a mi me cuesta tanto?, ¿por qué me genera tanta ansiedad? Y como cuando me hago una pregunta, me viene la respuesta, me doy cuenta de algo muy importante: ¡NO TENGO MIEDO! Y sin miedo es imposible aceptar lo inaceptable. Así que decido que he de trabajar el miedo, recuerdo ligeramente lo que era, me costó mucho eliminarlo de mi vida. No quiero ser una psicópata sin empatía, pero cada día veo el camino de mi redención mas complicado, porque vivir con miedo es fácil, pero una vez que eres capaz de eliminarlo de tu vida no sé si se podrá recuperar.

Lo de la mascarilla en interiores lo voy sobrellevando con mis truquillos, al igual que lo de lavarse las manos y el gel desinfectante, no se lo digáis a nadie, pero disimulo y no me echo nada, una vez me pillaron e inmediatamente les llevé la mano a la nariz y les dije: “Claro que me he echado, mira, huele” y salió corriendo, diciendo ¡Vale! ¡Vale!, a ver, quién quiere oler mas que lo necesario esos geles repugnantes.

¡Madre mía! Hay que ver como se invierten las cosas (Esto de la inversión de las cosas me suena muy mal). Hace tan solo dos años el que se lavaba y desinfectaba las manos compulsivamente se decía que tenía un trastorno obsesivo compulsivo, pero como en una democracia la mayoría manda, ahora ya son normales y la trastornada soy yo.

No voy bien, he de reconocerlo, me va a costar mucho más de lo que pensaba reconvertir mi situación de negacionista.

Hasta la próxima, me voy a ver a mis padres. Les he dicho que ni me voy a hacer test de antígenos (me puedo tomar un par de cañas con mis amigos con lo que me cuesta cada uno), ni me voy a poner mascarilla y que quiero darles un gran abrazo, que últimamente les veo muy poco, les ha parecido muy bien y me han recordado mi heroína de las navidades, la señora del vídeo viral, que en la comida de navidad (creo), les dijo a sus hijos y nietos, separados dos metros por lo menos y con las mascarillas hasta las cejas:

“SOLO QUIERO DECIR UNA COSA, QUE, SI LAS DEL PRÓXIMO AÑO SON ASÍ, ¡PREFIERO MORIRME ANTES!”

El hijo se enfada y dice que ya les está fastidiando las navidades, imagino que durante la comida mandarían a la madre, para protegerla, a comer a la cocina. Yo me imagino, después de toda una vida trabajando por mis hijos, entre otras cosas, en un mundo distópico en el cual no puedo ver la cara de mis descendientes, abrazarles, besarles, reírme con ellos y desgañitarme cantando villancicos como una niña y tampoco tendría ganas de vivir. ¡QUE LLEVAMOS CASI DOS AÑOS! ¿Cuándo estará bien parar?

Pensar que el miedo a la muerte te impide vivir, es otro pensamiento que debo eliminar de mi cabeza.

¡Cuánto trabajo me queda por hacer!

Mara U. Conde

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Julio Suárez
Julio Suárez
3 meses

No hace falta tanto, aunque no está mal.
Veras cada tapabocas tiene dos códigos, uno el ISO y otro el UNE.
Toma nota de los dos. Ve a Internet y busca por el código ISO lee y verás que no valen para nada contra nanovorus y que contienen Niquel, algunas óxido de grafeno, etc como componentes en su fabricación. Ahoa haces lo mismo con el código UNE de tu tapabocas, verás que para empezar la normativa es de antes de que apareciera en escena el virual SASR-CoV-2, y que esa normativa carece de estudios científicos que la acrediten como un EPI capaz de ofrecer un filtrage de cualquier tipo de virus tanto de entrada como de salida. Tampoco especifica una certificación cientifica que demuestre que no tiene retención de los gases de tu prooia exhalación, solo hicieron pruebas certificadas con la resistencia a la repiración en pasacales pero no de los gases retenidos. Tampoco encontrarás una ARNOR de dicho tapsnocas que certifique a tu tapabocas como un EPI virucida 100%.
Asi tiraras por el retrete dicha mierda y si te multan por no usar semejante ridiculez, presenta un recurso con esos codigos UNE, ISO y si tiene el AENOR, y demostrará ante cualquier tribunal como los peleles de Black Roc, Vanguard, etc son unos mierdas que no tienen ni puta idea al imponer medidas estúpidas. Deja el tapabocas para los TRAGACIONISTAS, esos indoctos y aborregados que se tragan una y otra vez el aire de sus propios rebuznos. Tú no eres un negacionista, eres un racionalista objetivo, la ciencia no tiene nada que discutir con nadie es lo que es, tampoco es una cuestión de creencias, la ciencia es evidencia, comprobación y demostración, quien no quiera o no pueda comprender el hecho científico o es retrasado o está en el negocio de joder al prógimo a base de delitos y engaños.

Adriana
Adriana
3 meses

Preciosa, gracias a Dios hay personas como tú. Te admiro. Dios te cubra.

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