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OPINION

“La Doxa” – Teresita Ávila

  • Escrito por Teresita Ávila, colaboradora habitual de #EuskalNews
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“La Doxa1” -Teresita Ávila

B2

1. Pues bien, yo (te) diré -tú preserva el relato después de escucharlo-

2. Cuáles son las únicas vías de investigación que son pensables:

3. Una, que es y que no es posible que no sea.

4. Es la senda de la persuasión, pues acompaña a la verdad.

5. La otra, que no es y que es necesario que no sea.

6. ésta, te lo señalo, es un sendero que nada informa

7. pues no podrías conocer lo que, por cierto, no es (porque no es factible)

8. ni podrías mostrarlo.

https://juanfermejia.files.wordpress.com/2010/04/parmenides-poemadelanaturaleza.pdf

Llevaba semanas con una idea rondándome en la cabeza, en realidad meses, sobre la desnaturalización de la verdad, cuando terminé de escribir El ojo de Polifemo, artículo que terminaba con una cita de la entrevista realizada por Laurent Mucchieli al genetista francés Christan Vélot en la que ponía sobre el tapete la que es la cuestión esencial de nuestro tiempo: Estamos en una dictadura de pensamiento, y esto me preocupa mucho más que el Covid-19.2

El desafío aparenta ser desigual por la enorme ventaja que proporciona el saberse arropado por los poderes en todas sus manifestaciones, no solo las que atañen a la política. Se infiltra en todos los órdenes de la vida, desde el más elevado -intelectual o científico- a los aspectos menores -que no lo son tanto- que derivan en el ocio o en el entretenimiento. Las sucesivas ventanas de Overton han funcionado bien, succionándole la sesera al ciudadano medio que ha aceptado, encantado y colaborador, cuantas violaciones del sentido común se han cometido desde las altas instancias. Al fin y al cabo, “el buen ciudadano obedece”, y no es grato posicionarse como una rara avis delante de la grey.

La demolición del saber, por ejemplo, disfrazada de progreso, lleva décadas sufriendo el ariete de todos los gobiernos desde el advenimiento de la democracia. Llevo un cuarto de siglo dedicada a la docencia y puedo afirmar que son unos auténticos héroes los alumnos de clases más desfavorecidas que alcanzan el bachillerato, cuando debería ser prioritario fomentar planes que impulsaran su salida de la rueda del fracaso escolar en lugar de arrojarlos -violentamente, además- a la escala más básica de la formación menos cualificada, por tanto, de menor empleabilidad.3

Resultan indecentes, por su obviedad, los empeños dedicados a la promoción de las políticas de género, de la mal llamada “salud reproductiva” que se dirigen tanto al sector infantil o juvenil como al adulto a través de la programación extraescolar o del ocio-entretenimiento. Poco a poco, han conseguido que aniden en las mentes más maleables ideas que no les convienen, pero que aceptan como si lo fuesen -el logro más notable de todos, sin duda- porque se defiende como “valor” lo mismo que destruye y aniquila. Violada esta percepción, dado la vuelta el pensamiento como si fuera un calcetín, lo demás viene solo: normalización de lo mediocre e ínfimo en lo social, aupado por la televisión y ciertas figuras “de relumbrón”, para mantener en una difusa inconsistencia -una suerte de dopaje- a los todavía humanos.

La escasa respuesta o reacción por parte del sector social que bien internamente, bien de palabra, asume la gravedad de este trabajo de ingeniería social es índice de la incomodidad que consiguen crear a aquellos que cuestionan, retan abiertamente la miseria moral a donde pretenden conducirnos. Verse tildado de reaccionario o de cavernícola no es plato de gusto para nadie. Además, la mayoría desea vivir tranquilamente y no situarse dentro de ese foco con el que apuntan sin piedad los dueños del “relato” o “narrativa”.4 Y hablando de ella, no hay más que ver atentamente el vídeo de Klaus Schwab para atisbar hacia dónde dirigen sus planes los líderes que modelan la realidad, mientras -miopes- la confusa y mayoritaria grey se deja vivir, o mejor asustar, como venimos observando desde hace tiempo (ya antes de la crisis del “corona” era evidente el Plan).

Uno de los métodos más burdos y eficaces para “desactivar” cualquier respuesta que pudiera hacer palidecer a nuestros elitistas enemigos ha consistido en el acoso directo, en la destrucción de sólidas reputaciones e incluso en la muerte civil de cuantos se hayan atrevido a poner pies en pared ante las falsedades e inconsistencias. Son numerosos los intelectuales, periodistas, científicos, caídos en desgracia. Por citar algunos, Jordan B. Peterson, David Thunder, Julie Ponesse, Joe Rogan, Peter Doshi, Robert W Malone, Sucharit Bhakdi, Luc Montaigner… El efecto de la manipulación que se ejerce bajo el paraguas de lo políticamente correcto, con su lenguaje adobado de una infumable retórica cursi, es capaz de conducir al cadalso a cualquiera de las cabezas pensantes que osen hacer exactamente eso: pensar. Y, sobre todo, disentir. El colmo del atrevimiento. La neurosis colectiva que ha hecho del miedo la víctima y el verdugo ha llevado a los campus universitarios, a la arena política, a los medios y a las redes sociales sus pataletas infantiles. The Objective publicó el 21 de febrero de este año un interesantísimo artículo de Joakim Book: Cómo los niños mimados se graduaron, pero nunca maduraron5que analiza la deriva de la conducta juvenil universitaria. En esencia, la sobreprotección ha armado un ejército de intolerantes egocéntricos que está sirviendo devotamente a los fines de la política woke:

(…) Durante los siguientes dos años, el establishment político woke, siempre atraído por la idiotez, tomó ese desafío en serio. El año pasado, y lo que va de 2022, han sido tiempos de medidas drásticas. Cualquiera que pronuncie palabras inaceptables para las autoridades debe ser «verificado», censurado por algoritmos y sujeto a una «destrucción editorial devastadora», como nos enseñó Francis Collins. Cualquiera que piense, hable o escuche palabras que otros encuentren ofensivas o incorrectas, debe estar difundiendo «información equivocada y peligrosa» (o «desinformación» como ha calificado de manera tan terriblemente orwelliana el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos). Todos los que estén en condiciones de detenerlos tienen la obligación moral de hacerlo. Cualquiera que no siga la línea del «woke party» será cancelado.

Michael Shellemberger, candidato a gobernador de California, en el programa de Joe Rogan, declaraba lo siguiente: “en la política y la academia, la principal limitación para una buena política y el avance del conocimiento es el miedo”.6

Recientemente, FranceSoir ha publicado una entrevista al periodista y escritor Radu Portocală quien no duda en utilizar la palabra dictadura para describir los tiempos que vivimos:

“Dictadura” es una palabra voluntariamente prohibida a quienes se alarman por los ataques a las libertades, acusados ​​de todos los excesos. Radu Portocală lo utiliza, sin embargo, por la situación que estamos viviendo, el que lo ha conocido, indiferente a este mandato. Nos recuerda que muchas dictaduras se han escondido detrás de democracias de apariencia, y detrás del simulacro, descubre que nos deslizamos hacia una “Ciudad Total” – título de una obra de su compatriota Constantin Dumitrescu-. El miedo, el deseo de hacer felices a las personas “a pesar de sí mismas”, la “privación de la libertad” por faltas que no se han cometido… ¿Está bien aquí la comparación?

La entrevista del medio francés acertadamente titulada “La opinión pública puede aceptar cualquier cosa, si está bien presentada y si es conmovedora” refuerza la tesis de todo lo anteriormente expuesto. Si se me permite, voy a acuñar esta expresión, la “primatización” de la sociedad, para describir cómo los poderes han conseguido realzar lo instintivo sobre lo analítico, el desorden caótico de lo emocional que traspasa fácilmente desde esa sensiblería que se prodiga desde las tribunas más diversas. Al parecer, una buena parte del mundo ignora a qué intereses obedecen los pasos dados hacia atrás. Y termino con esta cita:

Friedrich Nietzsche llamó a los depredadores aristocráticos que escriben las leyes de la sociedad “la espléndida bestia rubia” precisamente porque a menudo se comportan como si estuvieran fuera del alcance de la moralidad elemental. A su modo de ver, estas élites han abierto un camino hacia un cierto tipo de excelencia que consiste principalmente en el ejercicio del poder a expensas de los demás. Cuando se trata de personas comunes, dijo, “vuelven a la inocencia de los animales salvajes… Podemos imaginarlos regresando de una orgía de asesinatos, incendios, violaciones y torturas, jubilosos y en paz consigo mismos como si hubieran cometido una broma de fraternidad. —convencidos, además, de que los poetas tendrán por mucho tiempo algo que cantar y alabar.”7

1 En el ámbito de la filosofía, se entiende como doxa al conocimiento que no brinda una certeza absoluta. La doxa, por lo tanto, es un saber aparente y no un dato objetivo. Dicho de otro modo: la doxa no constituye un verdadero conocimiento de la realidad.

2Entrevista leída en el blog de Dennis Riches, que actualmente Mucchielli ha publicado en un libro.

https://blogs.mediapart.fr/laurent-mucchielli/blog/080721/covid-19-vaccins-experimentaux-strategie-vaccinale-entretien-avec-christian-velot

https://www.editionseoliennes.fr/livre-171-la-doxa-du-covid-tome-2

3 Citaré aquí un fragmento del artículo de David Cerdá “Si Condorcet levantase la cabeza”, publicado en Disidentia https://disidentia.com/si-condorcet-levantase-la-cabeza/ que resume a la perfección el espíritu de cuanta ley de instrucción pretenda tener vocación de servicio: «La sociedad debe al pueblo una instrucción pública». Sin eso, afirmaba, toda pretensión de igualdad social es vana. Remachó la idea en su Informe y proyecto de decreto sobre la organización general de la instrucción pública, donde escribió que esta ha de servir para «establecer entre los ciudadanos una igualdad de hecho y hacer real la igualdad política reconocida por la ley». No se limitó Condorcet a los aspectos civiles de la enseñanza; hizo especial énfasis en la instrucción profesional. Con una notable visión de conjunto, diseñó el modo en que las distintas capacitaciones profesionales debían conjugarse para proveer a Francia de todo el talento operativo que necesitaba.

4 https://www.weforum.org/press/2022/01/klaus-schwab-releases-the-great-narrative-as-sequel-to-the-great-reset/

5 https://disidentia.com/como-los-ninos-mimados-se-graduaron-pero-nunca-maduraron/#:~:text=Estos%20ni%C3%B1os%20brillantes%2C%20acreditados%20y,masivas%20y%20ejemplos%20de%20ambos

6 https://twitter.com/MythinformedMKE/status/1509315762338648073

7 Christopher Simpson, The Splendid Blond Beast: Money, Law and Genocide in the Twentieth Century (Common Courage Press, 1995), 11-12, 308-309:

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Dr.fin
Dr.fin
1 mes

“La opinión pública puede aceptar cualquier cosa, si está presentada y si es conmovedora”… La ingeniería social lo sabe y se Observa perfectamente desde 2020 con los ancianos, el peligro… y ahora Ucrania.

El telediario en TV es como una liturgia, termina igual todos los días, con una música emotiva y el nombre propio “de alguna víctima del cabrón de Putin”…

Empleemos sus métodos para concienciar a la Sociedad o esto irá para largo.

Teresita
Teresita
1 mes
Respuesta a  Dr.fin

Muchas gracias por leerlo.
He leído recientemente un artículo que hacía apología sobre la cultura de la cancelación. Lo comentaré en Twitter porque merece la pena analizarlo.
Un saludo.

John Henry Kurtz
John Henry Kurtz
1 mes

Un único dato que nos habla de la contundente realidad (verdad) de la dictadura de lo políticamente correcto: Twitter bloquea la cuenta del hombre más poderoso de la tierra, el presidente de los EE. UU., Donald Trump. Tradicionalista y antiglobalista, con su “America First”.

Aquí, en la piel de toro, el coronel Baños ayer corrió la misma suerte en Twitter. Sólo daré un dato sobre él: fue Jefe de Contrainteligencia y Seguridad del Cuerpo de Ejército Europeo, en Estrasburgo. En sus tertulias y libros nos advierte cómo dominan nuestra mente los ingenieros de esta arquitectura social. Dos personajes para añadir a tu lista de estigmatizados por no acomodarse y mimetizarse con el paisaje, renegando de la comodidad y el calorcito que se siente al ser aceptado socialmente.

Das en el clavo: el quid de la cuestión está en la educación académica, se suprime el pensamiento crítico. Los centros del saber se rigen teocráticamente… lo políticamente correcto es incuestionable como si de una verdad teológica se tratase. El colmo no es que no se valore el mérito y el esfuerzo sino que se penaliza.

El periodismo mercenario te obliga a estas incursiones de intrusismo profesional.

Teresita
Teresita
1 mes
Respuesta a  John Henry Kurtz

La supresión de la indagación por el dogma, muy bien dicho, John Henry. Por eso se permiten condenar a la desaparición a cualquiera que les haga sombra. Muy triste.
El producto del parto de la falsa democracia.

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