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La actualidad sin censura

OPINION

¡Y CON ESTE VAN CIEN! – José Miguel Ruiz Valls

Con este suman cien los artículos que llevo publicados en “El Diestro” y en “Euskalnews”, en los que he hablado de todo lo que he querido hablar. ¡Quién lo diría, en tiempos de censura y dictadura! Nunca tuve tanta voz, ni tantos lectores, y eso se lo debo a sus valientes directores Javier y Jordan, dos “raras avis” que, si algo me han dejado claro, es que defienden, por encima de todo, la libertad de expresión, eso es, la libertad de la mente, sin la cual el cuerpo no puede ser libre.

Cuando empecé mis colaboraciones, mi única intención, igual que ahora, fue y es compartir la información que poseo, fruto de mis reflexiones e investigaciones. Es justo lo contrario de lo que haría un cura, un médico, un político, o un maestro. Ellos están acostumbrados a “ganarse la vida” como intermediarios y, para perpetuarse en “en el cargo”, se ven obligados a guardar silencio. ¿Qué mejor manera de aparentar que son “listos”, que mantener a sus seguidores atontados? Lo que, a mí, me motiva, es algo muy distinto, y me he propuesto revelarlo aquí, por si le sirve a alguien, para su propio proceso.

Hace años que dejé mi trabajo, mi oficio, que abandoné mi carrera. Me negué a seguir “actualizando” mi memoria, como un vulgar robot, con las nuevas normas que, cada día, se van sacando de la manga, pues entendí que tan solo se trata de un truco para mantener, a los operadores jurídicos, pendientes de lo urgente e ignorantes de lo importante. Es por lo mismo que cargan de deberes a los niños: Para robar el tiempo a los padres. El sistema sabe cómo mantenernos ocupados: Cada día trabajo, gestiones, autoliquidaciones, reclamaciones, subvenciones, penalizaciones… En cada impreso, repeticiones. –Ponga nombre, dni y domicilio en todas las páginas- Trucos y más trucos para hacernos perder un tiempo que podríamos dedicar a investigar qué es y cómo funciona el sistema. ¿No lo tienen todo informatizado? Al volver a casa, a hacer los deberes del niño y, si al final nos queda un momento, ¡Que menos que relajarse con algo de que no nos haga pensar demasiado!.. Y así van pasando los días, los meses, los años.

Por algo el sistema se llama sistema. Está todo conectado. Llevan cientos de años perfeccionándolo. No se puede salir “a medias”. Hay que ser radical (Una palabra que, como muchas, se ha pervertido, pues si radical era el que llega hasta la raíz -el sabio-, ahora llaman radical al fanático, o al terrorista). Cuando entendí que el sistema está completamente podrido, dejé de pagar impuestos, cancelé mis tarjetas y hasta mis cuentas bancarias. Me hice pobre y ahora sé que la pobreza es lo que posibilita la auténtica riqueza. Vivir pobremente no es otra cosa que restar importancia al dinero, a la fama, a la reputación. Es quitar importancia a lo externo para que cobre relevancia lo interno. Es fijarse menos en lo superficial para poder apreciar lo profundo, Es estar menos pendiente de lo material para que poder percibir lo espiritual. (También pervirtieron ese concepto, confundiendo pobreza y miseria, que es lo que causan los miserables). Si el materialista niega su alma es, simple y llanamente porque, al prestar toda su atención a la materia, se le escapa todo lo demás. Es la ignorancia lo que lo convierte en un desalmado.

Para sentirse profundamente rico hay que dar pues, quien no da ¿No es por miedo a que le falte? ¿Es compatible sentirse rico con sentir miedo a que te falte? Dar comida al hambriento es, sin duda, una expresión de riqueza, como lo es perdonar las deudas pero, por encima de todo, la mayor riqueza está en compartir lo que entiendes que puede ser útil a los demás. ¿Acaso compartir información sobre el dióxido de cloro no está salvando vidas? Todos sabemos que, “Si das un pez, comerá un día, y cada día si enseñas a pescar”. Los curas, los médicos, los políticos, los maestros, los intermediarios en general, no quieren que sus seguidores sepan pescar. Ellos prefieren racionar el pescado y negártelo si te portas mal. Lo llaman “poder” (aunque solo sea miedo), y para obtenerlo, necesitan miseria.

La verdadera riqueza se siente cuando ofreces todo lo que sabes, sin guardarte nada pues ¿No es una media verdad otra forma de mentira? Al hacerlo manifiestas ausencia de miedo, y eso es paz. Es como vaciar un vaso para que se vuelva a llenar, una y otra vez, como así sucede, pues la naturaleza odia el vacío (Eso lo saben todos los científicos). Desde otro punto de vista, riqueza es no tener jefe, no tener que soportar vejaciones ni coacciones. no recibir ni cumplir órdenes de miserables, ¿Cuántos jefes cargan muertos sobre sus espaldas por haberse prestado a coaccionar a sus empleados para que se dejaran inocular?

Rico es el que se acuesta y se levanta cuando le da la gana, y eso hago yo desde hace años. Obviamente, no gano para hacer turismo, como hacía antes, pero eso también tiene su lado bueno: Ni siquiera tuve que plantearme aquello de “Pincharse para viajar”. Estoy en casa ¡Pero sano! Al fin y al cabo ¿Para qué sirve viajar sino para darse cuenta de lo bien que está uno en casa?

Cuando entiendes lo que es el sistema y cómo funciona, entiendes lo qué puedes hacer para derrotarlo: Nada. Lo único que se puede hacer es “Nada”, es decir, no colaborar, de ninguna manera. Es lo que yo hago y lo que intento explicar a quien aún tiene algo de fe en el sistema, con argumentos fáciles de entender (Aunque comprendo que muchos no me entiendan, pues hasta en mi propia familia hay quién piensa que soy un vago, después de haber escrito cien artículos y dos libros. No lo consideran trabajo porque no da dinero. No se puede obligar a entender a quién no quiere hacerlo).

Cuando fui consciente de cómo funciona el sistema, comprendí que se avecinaba algo muy gordo. No pude deducir la naturaleza de lo que iba a suceder pero sí que sucedería pronto, tal vez en cuestión de pocos meses o años. Hubo algún investigador que coligió que simularían una falsa invasión alienígena, basándose en ciertas palabras de Kissinger. Finalmente, como todos hemos visto, simularon una pandemia. No lo vimos venir. ¿Quién iba a pensar que repetirían la payasada de la gripe-A? En cualquier caso, tuve claro que no me quedaba mucho tiempo para disfrutar de la riqueza más grande que existe: La libertad.

Hoy vivo pobremente, en una casita en el campo (Más barata que cualquier pisito en la ciudad), rodeado de huerta y de árboles frutales, escribiendo y tocando la guitarra, cuando me apetece. A veces leo textos que publican otros colaboradores. Los hay que dicen que la mejor opción es luchar pero ¿Contra quién? ¿No están luchando unos negacionistas contra otros? ¿No hay una lucha dentro de cada familia? ¿Luchar contra el dueño de Windows utilizando Windows? ¿Luchar contra la Farmafia? Si el sistema te ha convencido de que los médicos y los hospitales son necesarios, de que tarde o temprano enfermarás y te verás obligado a recurrir a ellos ¿Cómo vas a luchar contra sus vacunas? De ninguna manera. Antes tienes que perder tu miedo a morir.

¿Cómo se pierde el miedo a morir? Haciendo lo que te da la gana y no haciendo lo que no te da la gana. El miedo a la muerte no es más que el miedo a dejar cosas “a medias”. Yo hice todo lo que quise hacer y lo que no hice fue por falta de interés. Así quedé en paz, tranquilo, satisfecho, un sentimiento incompatible con el miedo. Incluso perdoné las deudas a mis clientes morosos y eso me hizo sentir la mayor satisfacción, la mayor liberación imaginable. ¿Puedes hacerte cargo del tiempo que consumía persiguiendo deudores? ¿Puedes valorar los enfados, los disgustos, la “mala vida”, que eso me ocasionaba? ¡Muerto el perro acabó la rabia! ¿Puede haber una manifestación de riqueza más grande que perdonar las deudas? ¿Crees que está al alcance de los “amos del mundo”?

¿Cuánto va a durar esta película distópica que estamos protagonizando? No lo sé. ¿Cuánto tiempo voy a poder mantener mi actual estilo de vida? Tampoco lo sé. ¿Quién puede adivinar eso? ¿Vas a poder mantener tú mucho tiempo el tuyo? ¿No nos han dicho ya los miserables que, dentro de ocho años, no tendremos nada? ¿Quieres seguir trabajando y ahorrando mientras la inflación lo devora todo? ¿Cómo se lucha contra la inflación galopante?

Yo estoy igual que tú. No tengo soluciones mágicas ni brillantes estrategias, pero tengo paz y sé, por eso, que ningún diputado me representa, pues todos han aplaudido la guerra, y sé, por eso, que no debo darles dinero, para que monten sus batallas. ¡Llámalo “no trabajar”! Yo prefiero llamarlo “huelga”. Yo estoy en “huelga general” desde hace años. ¿Qué piensas hacer tú? ¿Asaltar la tele? ¡Miles de televidentes se te echarían encima! Orwell tuvo un fallo importante: En su novela 1984, los ciudadanos estaban obligados a tener la pantalla encendida. En la realidad, ni siquiera hizo falta obligarnos.

En cualquier caso, “Qué hacer” no es una cuestión que me preocupe. Es mucho más sencillo regirse por “Qué no hacer” ¡Te confundes menos! Sé que no debo alimentar a la bestia, y eso hago; y espero que la bestia muera de inanición, escribiendo y tocando la guitarra, que es lo que me gusta, y plantando tomates, y pepinos, y berenjenas, y calabacines, y cebollas, y comiendo fruta madurada en el árbol. ¿Crees que el rey, o sus señorías, viven mejor con sus bozales de esclavo bien puestos? Cuando uno vive mejor que un rey; mejor que los políticos, curas, médicos y maestros; cuando siente la verdadera libertad, la verdadera riqueza, la verdadera paz, cuando manifiesta un poder que no tienen los “amos del mundo”, ¿Entiendes que esté dispuesto a hacer “Nada” para que perdure su estilo de vida?

Nota: Mientras escribía, me he dado cuenta de que, a algunos de mis clientes morosos, no les dije expresamente que estaban perdonados (Solo saben que dejé de reclamarles las deudas). Les pido perdón, si mi olvido, de alguna forma los mantuvo “en vilo”. Espero que les alegre y compense el hecho de saber que tienen ganado el pleito, presentado este papel en el juzgado, en el caso de que les demande.

José Miguel Ruiz Valls

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Teresita
Teresita
1 mes

(…)
Dichoso el humilde estado
Del sabio que se retira
De aqueste mundo malvado,
Y con pobre mesa y casa,
En el campo deleitoso
Con solo Dios se compasa,
A solas su vida pasa,
Ni envidiado ni envidioso.

Mi sincera enhorabuena por todo, por tus cien.
Recibe mi admiración y un abrazo.

Última edición 1 mes por Teresita
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