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OPINION

MÁS ALLÁ DE LA FÍSICA – José Miguel Ruiz Valls

MÁS ALLÁ DE LA FÍSICA

Todo el mundo sabe que nuestro mundo está siendo dirigido por unos pocos individuos (Llámalos illuminati o simplemente banqueros internacionales) que se han apropiado de todas las materias primas y de todos los medios de transformación de esas materias primas, utilizando unos pequeños papeles impresos que llamamos billetes. Todo el mundo sabe que los medios de comunicación de masas pertenecen a esos mismos banqueros. ¿Qué se supone que van a comunicarnos sino aquello que interesa a sus dueños?

Todo el mundo ha visto, en alguno de estos medios, algún programa sobre experiencias cercanas a la muerte (ECM). Bien podemos decir que “la luz al final del túnel” nos es tan familiar como los “platillos volantes”. ¿Qué interés pueden tener los banqueros en comunicarnos esas cosas?

Imagina que estás muriendo y ves ese famoso túnel y esa deslumbrante fuente de luz: ¿Qué haces? ¿Vas hacia ella? ¿Por qué? ¿Porque has visto en un documental que es eso lo que hay que hacer? Los entomólogos saben que, para cazar insectos, no hay nada mejor que utilizar la luz como trampa. Los pescadores también saben que es la mejor forma de atraer peces. ¿Y si esa luz al final del túnel fuera, tan solo eso, una trampa? Todo el mundo sabe que los medios de comunicación de masas mienten sistemáticamente. ¿Quién nos asegura que, en este tema, nos dicen la verdad?

Según escribió Mateo en su evangelio (Cap. 7:13.14) Jesús dijo a sus discípulos “Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición y muchos son los que entran por ella… porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”. ¿No les estaba advirtiendo para que no se dejaran deslumbrar por las apariencias? ¿Qué relación puede tener, dicha advertencia, con la luz al final del túnel?

Los físicos nos dicen que todo lo que hay en este mundo es energía vibrando en diferentes longitudes de onda y que, por tanto, la única diferencia entre los distintos materiales es la frecuencia con la que vibran. Lo mismo es aplicable al sonido y a la luz. Los físicos saben que el sonido se desplaza (O se comunica) a través del “espacio” e incluso saben a qué velocidad. La luz también es energía vibrando en ciertas frecuencias, que determinan su “color”, y también se mueve, a través del espacio, a cierta velocidad. La luz necesita pues un espacio de no-luz, para ser visible, al igual que el sonido necesita un espacio de no-sonido para ser audible. La luz necesita el contraste que le da la oscuridad mientras que la oscuridad no tiene ninguna necesitad de luz. ¿Y qué es más importante, aquello que necesita o aquello que es necesitado? La luz sin la oscuridad es nada y la oscuridad sin la luz es todo.

Un concepto inseparable de la luz al final del túnel es la reencarnación. Todos los creyentes, da igual su credo, creen en la reencarnación, sean o no conscientes de ello, pues nadie puede imaginar una vida futura sino como prolongación de la actual. Es por eso que cualquiera que se atreva a imaginar el paraíso post-mortem imagina banquetes interminables, sexo con bellas vírgenes y otros “placeres terrenales”. En un mundo de carencias como éste ¿Qué nos puede parecer el cielo sino un lugar donde los placeres no tienen fin?

Si me preguntas si la reencarnación es real, lo primero que te responderé es ¿Qué significa real? Si tratas de responderme tú, quizá te des cuenta de que, a menudo, pretendemos comunicamos con palabras cuyo significado no tenemos nada claro (De ahí que nos resulta tan difícil ponernos de acuerdo). Según la Real Academia de la Lengua, “real es lo que tiene existencia objetiva”, es decir, lo que existe por sí mismo, lo que no tiene necesidad de nada más para existir. Siendo que, tanto el sonido como la luz, necesitan espacio ¿Podemos asegurar que son reales? Si “real” es aquello que existe por necesidad (Aquello que no puede no-existir) y vemos que la luz necesita a la oscuridad mientras que la oscuridad no necesita a la luz, ¿Qué es real, la luz o la oscuridad?

Si filmamos una chispa de luz a cámara lenta y luego visionamos lo filmado, foto a foto, veremos que la luz nace, crece, mengua y desaparece. Veremos que, a más potencia, se extenderá más en el espacio y en el tiempo pero siempre acabará retrocediendo. La oscuridad puede “tragarse” toda la luz pero la luz no puede tragarse toda la oscuridad. Podemos percibir que toda luz llega hasta un límite en el espacio-tiempo pero no podemos percibir el límite de la oscuridad. ¿Qué es infinito pues, la luz o la oscuridad?

La existencia humana es como un destello de luz que parece nacer, crecer, menguar y desaparecer; y es, precisamente, el temor a desaparecer, lo que nos induce a creer en la reencarnación. Identificamos desaparición con no-existencia y no-existencia con muerte. Ello nos lleva a percibir la no-existencia como un “hecho objetivo”, como algo real, y nos lleva a temer la muerte. Pero siendo cierto que la muerte es un suceso, ¿Podemos inferir que también es un estado? ¿Alguien puede comprender lo que sería no existir? Por supuesto que no.

La cuestión es que, en lugar de hacernos ese tipo de preguntas, preferimos imaginar una cadena interminable de vidas, y creer que, de ese modo, podemos convertir una fila de chispas en una luz perpetua; pero si pudiéramos hacer eso ¿No perpetuaríamos esta vida con todas sus carencias? ¿Crees que no te cansarías de desvirgar vírgenes? ¿Qué fue de ese lugar de placeres sin límite llamado cielo?

Tendemos a creer que la eternidad es un tiempo estirado hasta no tener fin pero la eternidad es no-tiempo, es decir, no percepción del tiempo. Todo el mundo ha saboreado alguna vez la eternidad. Cualquiera ha tenido alguna experiencia en la que no fue consciente del paso del tiempo, Suceden cuando el observador presta toda su atención, cuando admite plenamente lo que observa, sin pretender rechazar nada, sin pretender modificar nada. En ese estado de aceptación, de entrega, el observador se diluye en aquello que está observando y al no sentir ninguna necesidad de llegar a otro momento o a otro lugar, es capaz de prescindir del espacio y del tiempo. Podemos llamarlas “experiencias de amor o de belleza” ¿Modificarías lo que percibes bello?

¿Por qué nos suena todo esto tan novedoso? ¿Porque no hemos visto ningún documental sobre esto en los medios de comunicación de masas? Todos sabemos que los políticos (Esos individuos que se ofrecieron para representarnos) entregaron a los banqueros internacionales el privilegio de fabricar esos pequeños papeles impresos que llamamos billetes. Ellos los fabrican y distribuyen desde un banco privado que llamaron Reserva Federal (o FED) cuyas acciones ninguna democracia puede controlar. Nuestros representantes les vendieron el mundo y a cambio recibieron unos cuantos billetes. ¡Hay que ser muy inconsciente para hacer algo así!

Teniendo pues los banqueros el poder de fabricar dinero, es obvio que no tienen necesidad de ganarlo, como nosotros. Lo que necesitan los banqueros, y por extensión los políticos, que imitan su sistema de vida, son secretarias, chóferes, cocineros, sastres, mayordomos, jardineros, limpiadores, personas que les entretengan o simplemente les hagan la pelota, que satisfagan su ego. Para continuar parasitando este mundo, necesitan que continuemos dando importancia a sus papeles pintados. En el mundo material que ellos dirigen todos los deseos se pueden satisfacer con dinero, si bien nadie tiene suficiente dinero para satisfacer sus deseos, Y como todos sentimos carencia ¿En qué podemos pensar sino ganar más dinero? Y si morimos sin haber conseguido eso que nos falta ¿Qué podemos imaginar sino reencarnar para tener otra oportunidad de conseguirlo? Pero ¿Y si lo que nos falta no fuera material y no se pudiera, por tanto, comprar con dinero?

Mira alguno de esos medios de comunicación que compraron los banqueros y dime: ¿Qué tienen en común casi todas las noticias que ofrecen? Guerras, hambrunas, violaciones, asesinatos, pandemias. Todas infunden temor. ¿Qué tienen en común las creencias mayoritarias? Demonios, castigos, muertos que resucitan. Todas infunden temor. ¿Qué es pues lo que sobra? Temor. ¿Qué es lo que falta? Amor.

¿Cómo puede ser que, en todas las películas que producen esos medios, se identifique siempre la oscuridad como algo que produce temor y la luz como algo que lo elimina, cuanto es evidente que esos medios sirven a aquellos que no tienen ningún interés en eliminar nuestro temor sino todo lo contrario? Incluso cuando comparten “noticias humanitarias”, de refugiados por ejemplo, su intención no es otra que provocar temor pues al verlas es inevitable pensar “Estoy mal pero aún se puede estar peor, así que mejor no rebelarse”.

Da igual que los llamemos illuminati o banqueros; lo importante es que nos controlan a través del temor. El temor es útil para ellos por cuanto impide la calma, que es lo único que se necesita para observar la realidad; y es por carecer de calma para observar la realidad, que caemos en lo irreal, en lo fantasioso. ¿Cómo puede ser que historias como Harry Potter, cuyo valor literario es discutible y su falta de originalidad indiscutible, sean las más promocionadas por los medios de masas y, por tanto, las más vendidas, las más leídas? Pues porque si logras que los niños crean en magos armados con varitas mágicas, no tendrás problema en hacerles creer cualquier otra fantasía, cuando sean adultos, y podrás mantenerlos atrapados por el temor.

El caso es que todos nacemos con una mente racional; con una mente que disfruta experimentando y observando el resultado de las experiencias ¡Fíjate en los niños! Experimentar y observar es lo que llamamos “el método científico”. Todos nacemos científicos y lo somos hasta que logran comunicarnos sus fantasías. Entonces empezamos a tener por ciertos sucesos que nunca nos sucedieron, y a eso lo llamamos “creer”. Entonces nuestra mente se desestabiliza y es a esa sensación de inestabilidad mental, de falta de equilibrio. a lo que llamamos miedo.

El temor nos impide la calma, y sin calma no podemos observar ni reflexionar. Si la muerte es inevitable ¿Se te ocurre una actividad más provechosa que prepararte para afrontarla con calma, cuando llegue? ¿Y cómo podríamos hacer eso? Pues es evidente que, si la muerte nos infunde temor y no podemos eliminar la muerte, tendremos ocuparnos de eliminar el temor. Es pura lógica. Lo mejor que se puede hacer en la vida es pues ir superando temores, a fin de que, cuando llegue el momento de morir, tengamos la suficiente calma para observar, reflexionar, discernir; pues si como dijo Jesús, hay dos pasadizos (El ancho y el estrecho) ¿Cómo es que los que vieron la luz al final del túnel solo vieron uno? ¿Les faltó calma? ¿Les sobró miedo?

Puede que, si has llegado hasta aquí, pienses que esta historia también da un poco de miedo; puede que pienses que yo también estoy al servicio de los banqueros. Es normal que no me creas pues la mente está diseñada para experimentar, no para creer. La mente solo siente miedo cuando cree. Así pues, no creas nada de lo que te he contado. Investígalo con tu mente. Este texto no es más que el resultado de mi propia investigación pero tú debes hacer la tuya. En cualquier caso, piensa que, si lo que he dicho es cierto, te he dado la información más valiosa que te han dado en tu vida, y si no lo es, nada te he hecho perder. En todo caso, esta lectura te habrá servido para estirar un poco el espacio-tiempo necesario para observar y reflexionar; y también para perder el miedo a la oscuridad.

Antes hemos dicho que utilizamos, con frecuencia, palabras cuyo significado no tenemos nada claro. Observa que, con la misma palabra muerte, nos referimos tanto a un suceso como a un estado pero ¿Qué se supone que es “estar muerto”? ¿Puede ser real el “estado muerto”? ¿Puede existir la muerte por sí misma? ¿O para existir necesita eso otro que llamamos vida? Si la muerte necesita a la vida y la vida no necesita a la muerte ¿Qué es eterno, la muerte o la vida? Si, sintiéndonos a nosotros mismos, ahora, sentimos que estamos vivos ¿Qué podemos temer?

Todo el mundo ha tenido alguna experiencia en la que no fue consciente del paso del tiempo; las podemos llamar experiencias de amor, o de belleza y también “de eternidad”. Suceden cuando el observador presta toda su atención, cuando admite plenamente lo que observa, sin pretender rechazar nada, sin querer modificar nada. En ese estado de aceptación, de entrega, el observador se diluye en aquello que está observando y al no sentir ninguna necesidad de llegar a otro momento o a otro lugar, es capaz de prescindir del espacio y del tiempo. Tan solo se trata de observar la vida, ahora; de sentir la vida, ahora. Pues si ahora sientes vida, ahora no puedes sentir muerte. ¡Y siempre es ahora!

José Miguel Ruiz Valls

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Uzturre
Uzturre
7 meses

Buen artículo , sobra lo de desvirgar vírgenes , un pequeño resabio machista terriblemente implantado en los hombres por muchos siglos de mala educación patriarcalista.
El 50 % de la humanidad son mujeres , hay que tenerlo en cuenta todo el tiempo.

José Miguel Ruiz Valls
José Miguel Ruiz Valls
7 meses
Respuesta a  Uzturre

Entiendo que te haya chirriado el ejemplo. Tan solo pretendí que alguno de esos maleducados, a los que te refieres, pueda comprender que su cielo no es más que una ilusión. Un abrazo.

Uzturre
Uzturre
7 meses

¿ Qué ha pasado con mi comentario ?
¿ Me podéis explicar a qué obedece su desaparición ?

Betsy
Betsy
7 meses
Respuesta a  Uzturre

Hola
Yo puedo ver tu comentario anterior, y la respuesta de Jose, a ese.

nomecomaselcoco
nomecomaselcoco
7 meses

Bonita ensalada. Tiene de todo, carne, pescado, frutas, nocilla… Es edificante ver que aún se piensa, aunque se piense francamente mal, por lo menos se piensa. Ánimo…

Última edición 7 meses por nomecomaselcoco
José Miguel Ruiz Valls
José Miguel Ruiz Valls
7 meses
Respuesta a  nomecomaselcoco

¿Censurando nos enseñarás a pensar bien?

Vincent
Vincent
7 meses

Buena reflexión!!.
Disiento moderadamente sobre el “papel” de la fantasía en los niños. Y sobre cargar las tintas en la aparente dualidad luz- oscuridad ( totalmente comprensible mente)

Teresita
Teresita
7 meses

Buenas tardes, José Miguel.
Muy buena reflexión para caer en la cuenta de hacia dónde pretenden llevar la mirada. En efecto, la actualidad informativa es una sucesión de datos negativos que consumen y agreden. Y diría que limitan.
Un saludo cordial.

José Miguel Ruiz Valls
José Miguel Ruiz Valls
7 meses
Respuesta a  Teresita

Yo apagué la tele hace muchos meses. Pensé en venderla pero mi voz interior me dijo “no quieras para los demás lo que no quieres para ti” y frustró el negocio… Que tengas también un buen día.

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