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OPINION

¿QUÉ ES DIOS? – José Miguel Ruiz Valls

¿QUÉ ES DIOS?

Si se lo preguntas a un creyente, puede que quede momentáneamente traspuesto. Pasado el estupor, seguro le vendrá a la cabeza alguna imagen: Puede que lo imagine como un hombre mayor, barbado, sentado en una nube; o puede que imagine a un hombre más joven y atractivo, paseando sobre el mar. ¿Puede que imagine también a una mujer, a una diosa? Por poder, hay quién imagina, simplemente, una luz parlante. En cualquier caso, todas esas imágenes le dirán lo mismo: “Sé bueno, no seas malo” pero ¿Quién tiene el poder de hacer maldades? ¿Lo tienes tú?

Si formulamos la pregunta al revés (¿Qué no es Dios?) se lo pondremos más fácil al creyente. -Ésta me la sé- Dirá, sin duda: -El diablo, obviamente, no es Dios, pues es su antagonista- Para el creyente, Dios es el que hace el bien y Satán es el que hace el mal, pero entonces ¿Por qué le recomienda Dios al creyente que no haga mal? Si el demonio tiene el poder de hacer mal y el humano tiene el poder de hacer mal ¿Puede que demonio y humano sean la misma cosa? -¡Qué barbaridad!- Exclamará el creyente -¿En qué me parezco yo a un cabrón?-

Para el creyente, los conceptos Dios y Diablo tienen que ver siempre con la imagen, con la forma en que los imagina, no con su poder. En algún momento, el creyente acogió en su mente una imagen de Dios y del Diablo y, desde entonces, rechaza cualquier información que pudiera desvirtuar esa imagen que considera suya. ¿Que hará para salvaguardar su propia imagen? Matar al mensajero, indignarse, enfadarse con todo aquel que le aporte algún dato que no encaje con su creencia.

Lo cierto es que, a lo largo de la historia, tanto Dios como el Diablo han tenido muchas imágenes y muchos nombres: Para los mayas eran animales, para los egipcios eran medio-animales, para los griegos, tenían apariencia cien por cien humana. En realidad, hay tantas imágenes como imaginadores. Es un hecho que los humanos han estado miles de años matándose entre ellos por no estar de acuerdo con la imagen de Dios que otros acogieron. La pregunta que se impone aquí es ¿Pensamos seguir matándonos, por los siglos de los siglos, por cuestiones de imagen? Para el que cree tener, en su mente, la imagen verdadera, la única respuesta posible es -¡Por supuesto!- Al que cree tener la imagen perfecta de Dios, solo le cabe matar o convertir a todos los demás a su imagen. Así han venido actuando los creyentes, a través de los siglos: -Dame la razón o muere-

Solo si dejo de dar importancia a algo tan superficial como “la imagen” puedo profundizar en el asunto. Sé que tengo el poder de hacer mal, y lo sé, porque hice mal. Lo sé por propia experiencia y nadie duda de lo que sabe por propia experiencia. Si el Dios que imagino me dice “Haz el bien y no hagas mal” ¿No está dando por supuesto que tengo la posibilidad de hacer ambas “cosas”? Eso es el libre albedrío ¿No? Pero si mi Dios me dice “Haz el bien y no hagas mal” ¿No me está aconsejando que prescinda del “libre albedrío”? Si lo ideal es que todo sea bien y nada sea mal (Que el mal sea nada, que no exista) ¿Cómo se podría lograr eso, conservando el libre albedrío, que incluye el poder hacer mal?

Si lo que agrada a Dios es que siempre haya bien y yo quisiera agradar a Dios ¿No debería prescindir del poder actuar mal? Conservar el libre albedrío es conservar el poder de hacer mal, contrariando la voluntad de Dios. ¿No estoy actuando pues como su antagonista? ¿No es el libre albedrío lo que me da la posibilidad de actuar como un demonio? ¿Es pues un derecho divino, el libre albedrío, o solo un autopermiso que me doy, para poder llevar la contraria a Dios, para poder ser su antagonista, su opositor, cuando me plazca? ¿Quién soy yo cuando me enfrento a Dios sino el Diablo?

Solo si dejo de dar importancia a la imagen, puedo entender a Dios como “Aquello que quiere nuestro bien y solo nuestro bien” pero el caso es que, para la imaginativa mente humana, desprenderse del libre albedrío es desprenderse de un poder. A la mente le gusta sumar, nunca restar; para ella, tener dos opciones es siempre mejor que tener solo una.

Dios es solo bueno. El humano es bueno y malo. A la parte mala del humano es a lo que llamamos Diablo, o Demonio, o antagonista. Si el bien y el mal están en lucha, y yo tengo mi parte buena y mi parte mala ¿No estoy luchando yo contra mi mismo? ¿No está la guerra, el conflicto, dentro de mí? ¿No escucho una voz interior que me dice “Dale” y otra que me dice “No le des”. ¿Son Dios y el Diablo luchando? ¿Dentro de mí?

Al acto de “dar” lo llamamos actuar con amor y al pensamiendo de “no dar” lo llamamos miedo, codicia, egoismo, o simplemente ego, porque es más corto. ¿Por qué no daría yo sino porque temo que me puede faltar? Dios es la voluntad de hacer el bien, de actuar con amor, de dar, de compartir; y el ego es su antagonista, es la voluntad de hacer mal, de actuar sin amor, de acaparar. El ego es pues un pensamiento que no está en la mente de Dios pero sí puede estar en la mente humana ¿Piensa más el humano que Dios? ¿Tiene el humano facultades que Dios no tiene?

Actuar con amor lleva a sentir amor, y sentir amor es sentirse Dios, porque Dios es amor como amor es Dios, porque Dios y Amor son lo mismo, porque sentir y ser son lo mismo. El creyente, más que “ser”, prefiere “tener”, y así tiene amor y tiene ego, y quiere seguir teniendo ambas cosas porque su mente imaginativa cree que tener dos posibilidades siempre es mejor que tener solo una. Mientras eso crea, se guardará, como un tesoro, la posibilidad de tener miedo de aquello que imaginó.

José Miguel Ruiz Valls

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CLOWNWORLD
CLOWNWORLD
7 días

No hay amor si uno acumula bienes para si, está el redactor fuera de ese estado? Sin cuentas sin cosas registradas a su nombre..? Y dispuesto a defender ese su status Quo con furia (es decir una idea, la idea ilusoria de la propiedad)? Y por supuesto no tenerlas tampoco significa lo contrario, un mendigo no por ser mendigo está exento, el mendigo acapara territorios cajeros para dormir o bancos (de los de sentarse) donde pedir limosna, de manera territorial. De igual forma los curas con voto de pobreza , estos acumulan feligreses engañandoles. Y se piensan que la verdad se puede organizar.

En fin…lo primero de todo hay que tener es la humildad de decir; soy un cobarde vivo con miedo y no sé nada nisiquiera quien soy.

josé miguel ruiz valls
Respuesta a  CLOWNWORLD

Cierto, empieza por “lo primero” y podrás llegar a “lo segundo”. Y si crees que saber algo sobre mi vida te puede servir de ayuda, tienes a tu disposición los más cien textos que llevo publicados en este periódico.

CLOWNWORLD
CLOWNWORLD
7 días

Si tienes mas de 100 textos publicados en el periodico me callo, con 98 no desde luego, pero con mas de 100 no me queda otra

Haddock.
7 días

Me sorprende la riqueza teológica que rezuma el autor de este bodrio de artículo, pero más me admira su conocimiento de la psicología “del creyente” que como todo el mundo sabe es uno solo en el mundo.

No obstante, realizando una obra de misericordia, le aconsejaría que sólo opinase de los concursos provinciales de paellas. Más que nada para que no haga pública su ignorancia.

josé miguel ruiz valls
Respuesta a  Haddock.

¿Censura disfrazada de misericordia?.. ¡Típico del creyente!

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