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POLITICA

El ex Decano del Colegio de Biólgos de Euskadi considera que “la política tradicional ha quedado obsoleta”

  • Escrito por Jon Ander Etxebarria, ex Decano del Colegio de Biólogos de Euskadi
  • Enlace a su blog: El Dato Mata el Relato

La política tradicional ha quedado obsoleta

Hay que reciclarse y abandonar los esquemas antiguos de más o menos fiscalidad preguntándonos ¿realmente esa fiscalidad repercute y soluciona los problemas socioeconómicos de nuestra sociedad?

Con la guerra de la política fiscal estamos viendo cómo tanto el conservadurismo como el progresismo están anclados en los viejos paradigmas de bajar o subir impuestos, en establecer una fiscalidad progresiva o no, siendo todo ello elementos de una política de otros tiempos, y más cuando lo que tenemos delante de nosotros es una crisis energética y económica de alto nivel.

Por supuesto que en épocas anteriores mi postura estaba en lo que se consideraba progresismo, como es el que pague más quien más tiene y, en definitiva, en una redistribución de la riqueza.

Con el tiempo, y, más después de esta crisis económica, sanitaria, social y política, mi opinión es que el análisis que se debe hacer de la fiscalidad, como de otros elementos de la política, es diferente, y, estando del lado del progresismo, lo que hoy en día se requiere es un cambio de estrategia con el fin de buscar soluciones a los problemas económicos actuales y a conseguir que la mayoría de las personas tengan la posibilidad de vivir mediante la consecución de un trabajo digno.

Si nos centramos en la fiscalidad, y con los tiempos que tenemos hoy en día, creo que la disyuntiva “subida o bajada de impuestos” está obsoleta, y que de lo que de verdad se debe hablar es de una redistribución del gasto.

En primer lugar, una subida de impuestos a los más ricos no va a tener la efectividad que se pretende, ya que ese sector social es el que tiene más recursos para aplicar la ingeniería financiera en sus beneficios.

Por otra parte, en cuanto a esta ingeniería financiera, aún en el caso de que se diesen las circunstancias de demandarla, el Estado tendría que gastar recursos públicos para llevar a cabo los trámites judiciales que ello requiere, entrando en un bucle sempiterno. Además, hay que tener en cuenta que, precisamente, no se distingue este Estado por tener una separación de poderes, por lo que, como mínimo, tendríamos un coste de incremento de gasto público, pudiéndose incluso llegar a que no se recuperase lo demandado.

Otro elemento a considerar, sería el hecho de que estaríamos llevando el asunto a unos niveles que nos alejarían de la sostenibilidad entre empresa-trabajadores, de manera que quien realmente se iba a resentir, sería la propia sociedad, con posibles incrementos de paro y, por consiguiente, de gasto social para paliarlo. Entraríamos, pues, en una espiral cada vez más grande de aumento de gasto público, requiriendo con ello el correspondiente incremento de la fiscalidad.

Con lo expuesto, mi postura no es que no tengan que pagar más quien más tiene, mi postura es que en estos tiempos de crisis, hay que reciclarse y abandonar los esquemas antiguos de más o menos fiscalidad y, en cambio, preguntarnos ¿realmente esa fiscalidad repercute y soluciona los problemas socioeconómicos de nuestra sociedad?

Por ello, esta nueva fiscalidad, en mi opinión debe basarse en dos ejes principales:

  • Más que aumento de fiscalidad, lo que se debería hacer es Redistribuir el Gasto, y lo que expongo vale tanto a nivel estatal como para Euskadi.

Redistribución del Gasto basado en el gasto que tenemos actualmente por parte de los políticos, con sus retribuciones, dietas, gastos de representación, etc.

Redistribución del Gasto disminuyendo el número de parlamentarios.

Redistribución del Gasto donde, y dada la situación de crisis que tenemos, no se incremente el sueldo de los parlamentarios.

Redistribución del Gasto disminuyendo el gasto que de nuestros impuestos representa la monarquía.

Redistribución del Gasto disminuyendo el incremento que se va a realizar en gasto armamentístico para la OTAN.

Redistribución del Gasto disminuyendo determinadas infraestructuras como es el TAV, reconociéndose como se ha reconocido por parte del Estado y del gobierno vasco, que no va a servir para transporte de mercancías.

Con este nivel de reducción de gasto en determinadas partidas, se podría perfectamente redistribuirlo aumentando, sin incremento impositivo, el gasto social, el gasto educativo y el gasto sanitario.

  • Trabajar en pro de una política fiscal de consenso con los empresarios, en la que su fiscalidad se incremente no en base a los beneficios, sino en base a la no creación de empleo estable y de calidad.

Estando en el sistema liberal en el que estamos, y si no se cambia el mismo, lo que hay que apostar es por llegar a una sostenibilidad entre beneficios empresariales y creación de empleo, de manera que la fiscalidad a los empresarios sea aumentada cuando no se dé incremento de empleo y, en cambio, pueda ser disminuida, siempre que se cree empleo y este sea de calidad.

En definitiva, lo importante no es el aumento impositivo a los que más tienen, sino redistribuir el gasto, de modo que se vehiculen partidas presupuestarias para atender las necesidades de la sociedad, y, por otra parte, incidir en el elemento esencial para que las personas puedan desarrollar una vida en condiciones como es el tener un empleo digno.

Con ello se fomentaría algo esencial para el progresismo como es la creación de empleo, y, de este modo, se evitarían incrementos de gasto social a través del subvencionismo; los cuales no dejan de ser meros parches sujetos al albur de los cambios políticos. En cierta medida, de esa manera, se evitaría el que se asegure un voto cautivo, elemento que, a mi parecer, no tiene cabida en un sistema verdaderamente democrático.

La concepción de que la creación de empleo sea meramente pública mediante el funcionariado no se soporta en ninguna sociedad, ya que entonces no existirían elementos productivos y, por ende, esa sociedad quedaría anquilosada y, en cierta medida, cautiva del poder político del momento.

Esto debe consistir en intervenir los sistemas productivos, no desde un punto de vista fiscalizador, para recaudar cuantos más impuestos mejor, (recuerdo que estoy a favor de un sistema impositivo justo, pero en estos momentos hay que readecuarse a la situación real en la que vivimos), sino desde el punto de vista de realizar un ejercicio de sostenibilidad entre empresa y sociedad, de manera que ese intervencionismo favorezca a quien cree empleo estable y de calidad y penalice a quien no lo haga.

A fin de cuentas, lo mejor que se le puede ofrecer a una sociedad es el empleo, en condiciones apropiadas, ya que eso hará que consigamos una sociedad más libre y con una mayor capacidad de poder ejercer un libre pensamiento al no estar sujeta a las ataduras de un subvencionismo que, al fin y a la postre, no deja de ser “el estar cautivo del poder instituido”.

La apuesta por el empleo digno y de calidad es la mayor apuesta que se puede hacer por el progresismo y, en definitiva, por la sociedad, ya que el empleo crea libertad y, por lo tanto, capacidad de pensamiento libre.

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Quiendamas
Quiendamas
1 mes

Zapatero a tus zapatos

Isabel
Isabel
1 mes

La política no ha quedado obsoleta sino que hay que echar a estos políticos a los leones y que nunca salgan de la cárcel que los pongan con los presos violadores y comunes y devuelvan hasta el último céntimo y encabezando LISTAS IÑIGO URKULLU.

Última edición 1 mes por Isabel
Theos
Theos
1 mes

…no entiendo porque insistes en la palabra Redistribucion del Gasto cuando esta claro que lo quieres decir es Reduccion del Gasto a lo minimo necesario, lo cual no es que sea progresista, ni mas justo, sino que es de sentido comun. Lo demas es “tirar con polvora del rey” y aboga por aquello que decia cierta ignorante del PSOE de que el dinero publico no es de nadie.

El problema es que hay un adagio latino que se repite, guste o no, siempre, y que viene a decir que “lo que se posee en comun no se cuida”. Y esa es la causa del despilfarro…

Tampoco me enamora eso de que redistribuir por redistribuir sea progresista, amen de que progresar queremos todos…sino mas bien que hacer con el dinero comun y cuanto ponemos y para que…eso es toda la politica hoy en dia.

Theos
Theos
1 mes

tampoco me parece a fin de cuentas correcto decir que la politica tradicional se ha quedado obsoleta, porque si nos ponemos asi, tambien la medicina tradicional se ha quedado obsoleta, el periodismo tradicional se ha quedado obsoleto, la religion tradicional se ha quedado obsoleta, el deporte tradicional se ha quedado obsoleto, la TV, etc…osea todo esta enmerdado por el materialismo economico, lease, maldito dinero, que es la unica cosa que queda si quitamos los valores y principios tradicionales de la civilizacion cristiana de occidente, cosa que ya ha pasado y la sustituimos por la tecnologia y el afan de poder y el ineteres por el dinero. Eso es todo !que no es poco!

El problema es, pues, el hacer las cosas mal, no la tradicion, hermano…

El ogro cabreado
El ogro cabreado
1 mes

Lo que hay que hacer es adelgazar al leviatan estatal, cada dia mas hambriendo.

Porque nada hay mas miserable que gastar a cuenta de la deuda que pagaran nuestros hijos, y aun tener los huevos de llamarlo “generosidad intergeneracional”.

Por otro lado, imperativo redefinir las politicas de europa, que ahora mismo nos lastran al abismo via el cuento del cambio climatico por causas antropogenicas.

Y con eso, y libertad, la sociedad saldra adelante cada vez mas prospera. El resto, cuentos de socialistas, o de socialdemocratas.

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