OPINIÓN POLÍTICA

«El Gobierno Vasco fracasa miserablemente en la campaña de las vacunas» – La opinión de Patxi Lázaro

EL GOBIERNO VASCO FRACASA MISERABLEMENTE EN LA CAMPAÑA DE LAS VACUNAS

La versión oficial es que hay dos malos de la historia: José Luis Sabas y Eduardo Maíz, recién dimitidos directores de los hospitales de Santa Marina y Basurto. A Sabas le insultan en las calles de Bilbao, lo cual saca de quicio a este antiguo responsable de urbanismo del Ayuntamiento. Y con toda la razón, porque la realidad es mucho más compleja. Sabas obró de buena fe y es fácil entender por qué. El director de un centro hospitalario, sobre todo de uno como Santa marina, en el que se tratan los casos más dramáticos de infección por Covid-19, ha de tener cierto grado de independencia a la hora de desempeñar su cargo. Si no se le deja esa libertad de mando para tomar decisiones sobre la marcha y según su criterio, ¿entonces para qué está ahí? Si decidió vacunarse, por algo sería. ¿O es que el director de un centro hospitalario no forma parte del personal?

La triste realidad es que la autoridad sanitaria vasca, al igual que el resto de las instituciones vascas, está demostrando una incompetencia colosal para gestionar no ya la crisis del Covid-19 y las campañas de vacunación, sino la misma tarea de comunicación de cara al público. No se establecieron criterios claros, ni un plan de vacunación, ni nada de nada. Se dio por hecho que todo eso ya existía. Los de abajo (por ejemplo Sabas y Maíz) dieron por hecho que los de arriba (Urkullu y Sagardui) ya se habían ocupado de ello. Y los de arriba supusieron que los de abajo tenían la situación controlada. Y de este modo, el vacío normativo se tradujo en episodios bizarros, desencuentros, malentendidos y algunas noticias distorsionadas que se hicieron virales. Y de un grano de arena, los medios hicieron la montaña de costumbre.

¿Que dos políticos de barrio se han vacunado saltándose un orden establecido por funcionarios de Lakua en base a criterios electoralistas y sentimentaloides? ¿Que también se vacunaron un par de enlaces sindicales y hasta los operarios de las máquinas de vending? ¡Pues vaya cosa! ¿A qué viene tanto escándalo? Seguramente existían buenas razones para dedicir que se hiciera así. Sobre todo cuando se tiene en cuenta el papel fundamental que las máquinas de café juegan en cualquier organización moderna. Pero estos detalles no interesan a la gente. Lo que el público quiere es una historia moralista de batzoki. Y eso es lo que se le está dando, al mejor estilo vasco de respuestas fáciles a cuestiones complejas.

En justicia, quienes deberían dimitir no son Sabas o Maíz, sino sus superiores en Osakidetza y la Consejería de Sanidad. Pero es precisamente eso lo que se intenta evitar. En política no hay justicia, sino tan solo razones de conveniencia. Si no, que me expliquen por qué en la edición digital de El Correo las alegaciones de la Consejera aparecen en abierto mientras nos remiten al papel para dar tribuna a las protestas del pobre José Luis Sabas por los insultos que le dedican cuantro garrulos de Bilbao cuando baja por las mañanas a buscar el pan.

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