OPINIÓN POLÍTICA

Grande-Marlaska: ¿Ministro prevaricador o simple alfil en un juego orquestado desde Moncloa?

GRANDE-MARLASKA: ¿MINISTRO PREVARICADOR O SIMPLE ALFIL EN UN JUEGO ORQUESTADO DESDE MONCLOA?

Frecuentemente las noticias que se leen en prensa no son más que simples tapaderas para encubrir otras realidades de fondo más desagradables. En este sentido, periodistas y redes sociales se asemejan a los historiadores: su misión no es descubrir la verdad, sino ocultarla. Claro ejemplo de este sucio, pero entretenido juego, nos lo facilita el culebrón que se ha montado en torno a la sentencia del Tribunal de lo Contencioso Administrativo Nr. 8 de Madrid en virtud de la cual se obliga al Ministro de Interior a restituir en su cargo al Coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos, cesado hace algunos meses por orden de Fernando Grande-Marlaska. Según dicha sentencia, el Ministro de Interior habría prevaricado con una actuación que, según se describe, ya resulta lo bastante inicua como para que en cualquier país serio -pongamos que Alemania- costaría el puesto a cualquier político o alto cargo, sino que además lo llevaría a la cárcel.

Pero estamos en España. Lo último que un Ministro de Interior hará por tan poca cosa es dimitir, sobre todo si es socialista. De modo que guste o no, y hagan lo que decidan hacer con el destituido tricornio, Marlaska se queda. Lo más que podemos hacer es especular acerca de los acontecimientos y las repercusiones que toda esta historia pueda tener de cara a un futuro que ya se adivina lo suficientemente complicado por otros problemas más importantes.

Existen dos versiones acerca de la destitución del coronel Pérez de los Cobos. En la más presentable de ellas, la prevaricación de Fernando Grande-Marlaska se debe a la negativa del mando de la Guardia Civil a facilitar al ministro informaciones relativas a la investigación del 8-M que por ley estaban destinadas al Juez y a nadie más. En tal aspecto el cese del alto mando fue sin duda ilegal, tal y como lo deja bien claro la sentencia. En teoría el Ministro, si no fuera tan socialista y tan cabrón, debería dimitir. La otra versión del drama es mucho más oscura, morbosa, conspiranoica y de mal gusto, y tira de presuntas diferencias personales entre las partes implicadas durante los tiempos en que ejercían sus competencias profesionales en Bilbao, hace más de 20 años. No la glosaremos aquí.

A juicio del que esto escribe, la verdadera causa de la destitución de de los Cobos y el sarao en que se ha metido el Ministro de Interior no tiene nada que ver con lo que se cuenta en los referidos mentideros. Tiene más bien que ver con el problema catalán, que es también la razón de que hoy nos gobierne Pedro Sánchez y no Mariano Rajoy. Pérez de los Cobos, destacado por la Fiscalía de Cataluña y el Ministro de Interior de Don Pantuflo, fue el coordinador de la actuación judicial y policial contra el Procés en el año 2017. Ofrecer una víctima propiciatoria al nacionalismo catalán, en busca de apoyos parlamentarios para prolongar la legislatura, así como de cauces más empáticos para la recuperación de la sintonía entre el Estado y uno de sus principales territorios periféricos, era algo a lo que Moncloa se consideraba obligada. Para ello decidió sacrificar al alto mando de la Guardia Civil, y si fuera preciso, a un Ministro de Interior tan corrupto y prescindible como cualquier otro. Esa es la verdad, aunque nadie se atreva a hablar del tema por vergüenza ajena.

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