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Los vínculos con el Partido Comunista chino de la nueva subsecretaria de Estado nominada por Biden

Una de las personas nominadas por el presidente estadounidense, Joe Biden, como subsecretaria de Asuntos Políticos es Victoria Nuland, exsubsecretaria de Estado, y antigua propagandista de los polémicos Institutos Confucio, utilizados por el Partido Comunista de China (PCCh) para interferir en el gobierno estadounidense, y vetados por la administración Trump, tal como adelantan nuestros compañeros de BLes (información de la que nos hacemos eco en euskalnews.com).

Nuland, como vocera de la administración Obama en el 2012 apoyó la expansión de esas instituciones en las universidades, a pesar de conocer las implicaciones del “poder blando” a través del cual el régimen trata de parecer atractivo, informó The Washington Free Beacon el 1.° de marzo. 

Ante las preguntas de un periodista sobre si “la expansión del Instituto Confucio en Estados Unidos como el poder blando chino más fuerte”, preocupaban a la administración, Nuland respondió: “No, esto [el Instituto Confucio] es algo que apoyamos. Es parte del entendimiento entre personas”, fue su respuesta.

Ahora Nulan podría obtener el tercer puesto más alto del Departamento de Estado, y pasaría a aumentar la nómina de 14 altos funcionarios vinculados con el PCCh en quienes Biden apoya parte de su administración. 

“Cualquier nominado que haya hablado a favor de los Institutos Confucio es extremadamente preocupante”, dijo un vocero de la senadora Marsha Blackburn (R-Tenn.), citado por The Washington Free Beacon. 

Y agregó: “No podemos tener individuos que sean ingenuos -o incluso que simpaticen- con la amenaza que supone Pekín en altos cargos de seguridad nacional”.

Una carta de la semana pasada, dirigida por los senadores republicanos Rob Portman (Ohio). Mitt Romney (Utah). Marco Rubio (Fla.) y Chuck Grassley (Iowa) a Biden para que implemente a los Institutos Confucio reglas propuestas por la administración Trump, se refería a ellos como una amenaza.

“Entre la multitud de amenazas que enfrentamos provenientes de China, el abuso del PCCh del sistema académico estadounidense para robar la investigación y la tecnología sensibles, limitar la libertad de expresión y hacer propaganda de nuestros estudiantes es una preocupación particular. Los Institutos Confucio son un elemento de esta amenaza para la academia estadounidense”, expresó la carta.

En el 2011 Nuland también elogió la escalada del PCCh como el “ascenso de una China próspera y exitosa”, e insistió en que: “No vemos el ascenso de China como una amenaza, ni buscamos contener el ascenso de China”, dijo Nuland.

No obstante, las administraciones anteriores favorecieron tanto la influencia del PCCh que en repetidas ocasiones ha sido calificado como “la mayor amenaza”, no solo para Estados Unidos sino para el mundo. 

Victoria Nuland, exsubsecretaria de Estado de EE. UU., en la 23ª Mesa Redonda Gubernamental de The Economist, julio de 2019. (Toma de pantalla YouTube/The Economist SE Europe Events)

La política exterior de los gobiernos anteriores a Trump se caracterizaron por el intervencionismo y el impulso hegemónico, adoptando el papel de dirigir el mundo, y los analistas asumen que Nuland retornará a ese camino, dado su historial con Obama.

Por su parte, el reconocido autor Robert W. Merry, define con precisión el alma que animó las políticas y estrategias del expresidente, Donald Trump, siempre fiel al lema MAGA, desde el principio de su campaña presidencial en el 2016 hasta la actualidad. 

“Se diga lo que se diga de Donald Trump, no era un abstraccionista. No se obsesionó con un orden global vagamente definido bajo los auspicios de Estados Unidos, ni lanzó conceptos de ‘buenismo’ estadounidense que se transformaron en llamamientos a la hegemonía de Estados Unidos”, expresó Merry en Responsible Statecraft, el 2 de marzo. 

Y agregó: “Puso a Estados Unidos, y no al mundo, en el centro de la política exterior estadounidense y trazó una línea directa entre las relaciones internacionales y el bienestar de los ciudadanos estadounidenses”.

Merry reseña algunas de las labores bélicas en las que se involucró Nuland, entre ellas cuando “ayudó a derrocar al presidente ucraniano Viktor Yanukóvich en un sangriento golpe de Estado”.

También “desató una guerra civil ucraniana e indujo a Rusia a amenazar con una respuesta militar si Ucrania era arrancada de la esfera de influencia rusa y colocada en la OTAN”, mientras se desempeñaba como subsecretaria de Estado para Asuntos Europeos y Euroasiáticos en el 2014. 

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