OPINIÓN

«La lacra de las vacunas y el dinero que compra el silencio» – Luisa Vicente

La opinión de Luisa Vicente, asesora jurídica y económica en materia socio laboral, empresarial y en RRHH; Colaboradora habitual de euskalnews.com.

EL DINERO QUE  COMPRA EL SILENCIO

Hace unos días el diario digital Euskalnews publicó una noticia sobre el conflicto de intereses entre el Institut Catalá de la Salut- ICS-  y las Farmacéuticas. Presuntamente, su presidente Xavier Trias, ex Alcalde de Barcelona, recibió 315.000 euros de Janssen y 5.120 de Pfizer tan solo en 2020

Xavier Trías, ex Alcalde de Barcelona.

Tal y como se esperaba, Trías no es el único comisionista en este kártel criminal del Covid. El mismo día Euskalnews informó que presuntamente El Diputado Steegman de Vox en Madrid, responsable del área de la Salud,  también recibió 222.000 uros de Pfizer  y 636.000 de J&J.

A estos dos casos se suma la Asociación de Oncología. En el digital Consalud.es  aparecía este titular: «Los oncólogos defienden que la vacunación de la COVID-19 sea prioritaria en los pacientes con cáncer». La Asociación Española de  Oncología Médica -SEOM- por boca de su Presidente Álvaro Rodríguez comentaba: «No hay ningún dato hasta la fecha de hoy que nos diga que la vacuna de AstraZeneca no se pueda administrar a los pacientes oncológicos, por lo que la mejor vacuna contra la COVID-19 es cualquiera de ellas»Alvaro Rodriguez Presidente del SEOM.

Cuadra perfectamente con las declaraciones de su Presidente aconsejando las vacunas, que SEOM cobrara 322.615 euros de J&J y 9.000 de Pfizer, ambas cantidades entregadas en 2020. Se espera que  en 2021 la Asociación siga recibiendo sobornos  de la Farmacéuticas. No cabe duda que la lista de comisionistas será larga y aparecerán muchos otros partidos políticos, Consejerías de Salud, Colegio de Médicos, Centros hospitalarios, académicos  y médicos. 

A menudo asociamos la corrupción al dinero obtenido de forma ilícita, pero el concepto de corrupción abarca mucho más que los sobornos y los pagos ilícitos. Comprar un bien o una práctica social significa darles un valor inferior al que les corresponde, equivale a degradarlo. Un ejemplo sería cobrar la asistencia a las conferencias del Congreso, por tanto la labor del Congreso queda convertida en un negocio y  deja de ser la institución del Gobierno representativo para convertirse en una lacra.

La riqueza y la usura permite a las personas dar rienda suelta a actitudes viles que siempre se redimen por su condición de personas  con status y poder. El dinero cuando se concentra en cantidades ingentes destruye las barreras erigidas por los escrúpulos, los cuales desaparecen.  El dinero que se consigue como un salario a fuerza de trabajar juega un papel muy distinto. Este  ingreso no laxa la moral, el otro en cambio  financia la represión del poderoso  que  obliga a  callar a quien lo recibe.

EL VIDEO QUE DELATA LA COMPRA DEL SILENCIO

La ex Ministra de Sanidad y el Presidente del Colegio de Médicos de Madrid. Ambos abandonan el debate científico ante la falta de argumentos. Ambos deben silencio y obediencia a las Farmacéuticas (enlace para ver el mencionado vídeo).

Aclaro que a los diez minutos de haber colgado el Video, Youtube lo  censuró  y no podréis verlo. La  ex Ministra de Sanidad y el Presidente del Colegio de Médicos no defendieron su posición con argumentos. Se levantaron del debate y se marcharon dejando a tres doctores avergonzados de su actitud. ¡Lamentable que tengan tanto miedo!

Que el dinero compra el silencio saltó a la vista en este debate. Ser rico significa por tanto, que has de estar reprimido toda tu vida si quieres mantener el status que deseas. Poca libertad veo yo en este intercambio. La represión supone contener una intención una y otra vez durante un largo periodo de tiempo, sin dejar que se cuele por error o descuido nada de lo que te obligan a callar. Es una forma de ir disfrazado lo bastante para que no puedas ser tu mismo y estar obligado a mantener una apariencia distinta a lo que eres. Es lo que hace Pedro Sánchez, tantos políticos y profesionales  de la Salud.

El que políticos y médicos estén cobrando comisiones por las vacunas, ha degradado la función política, ha prostituido la vocación médica, ha convertido a los pacientes en mercancía y las vacunas en una lacra, porque aparte de no inmunizar ni acabar con el virus, están marcadas por la usura de quienes se han dejado corromper lucrándose  con cada persona que se ha inyectado el fármaco ecperimental. 

Pobres diablos que aún siendo ricos, tendrán que vivir toda su vida  reprimidos, callados y obedientes como esclavos.

Luisa Vicente

2 COMENTARIOS

  1. Muy buena reflexión, Luisa Anderea. Porque si les pagan las farmacéuticas trabajan para las farmacéuticas. No trabajan para nosotros. Algo que deberíamos de revcordar cuando nos vuelvan a acosar con la inyección.

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