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Japón analiza «opciones» para «prepararse» ante una posible invasión china a Taiwán

En una conferencia de prensa el 5 octubre pasado, el ministro de Asuntos Exteriores japonés Motegi Toshimitsu dio a entender que Japón tomaría un rol más agresivo contra la amenaza del Partido Comunista Chino en la región y en vez de solo monitorear la situación, buscarán activamente opciones ante una posible invasión china a Taiwán, según BLes.

Cuando los reporteros le preguntaron al ministro japonés sobre la reciente provocación del PCCh que envió casi 100 aviones de guerra a sobrevolar sobre el espacio aéreo de Taiwán, dijo que esperaba que “este asunto se resolviera pacíficamente entre las dos partes mediante conversaciones directas”.

Japón, donde acaba de asumir un nuevo gobierno con Fumio Kishida un exministro de exteriores también, dijo adoptaría una postura más agresiva que solo observar el conflicto: “Además, en lugar de limitarse a supervisar la situación, esperamos evaluar los distintos escenarios posibles que pueden surgir para considerar las opciones que tenemos, así como los preparativos que debemos hacer”, dijo el Sr. Toshimitsu.

Según un reporte de Reuters, las declaraciones del alto funcionario japonés marcan un contraste con sus predecesores que hasta entonces utilizaban un lenguaje menos confrontativo y más diplomático y señalan un enfoque más agresivo para contrarrestar la amenaza que presenta la dictadura comunista china en la región.

“Esa parte siempre fue tácita… pero esta vez, están adoptando una postura más firme”, dijo Yoichiro Sato, profesor de relaciones internacionales en la Universidad Ritsumeikan Asia Pacific.

“Está trazando una especie de línea y creando así expectativas”, dijo Robert Ward, profesor de Estudios de Seguridad Japonesa en el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos. “El nuevo gobierno continuará con la línea más dura, como está demostrando Motegi. Esto encaja con el impulso más amplio de Japón para equilibrar a China desde una posición de fuerza”.

Las declaraciones también llegan en momento en que tanto Estados Unidos como Japón han reafirmado sus compromisos como fuertes aliados y ambos gobiernos han advertido al PCCh sobre sus avances en la región, especialmente sus amenazas sobre Taiwán.

Después de asumir como primer ministro de Japón, Kishida dijo que habló por teléfono con el presidente Joe Biden por veinte minutos.

“Afirmamos la fortaleza de la alianza entre Estados Unidos y Japón, así como nuestro compromiso de trabajar juntos para hacer realidad un Indo-Pacífico libre y abierto”, declaró el primer ministro japonés.

Conferencia de prensa del Ministro de Exteriores de Japón, MOTEGI Toshimitsu – 1 de octubre de 2021 (MOFA/YouTube).

Afirma haber recibido un mensaje “firme” de Biden sobre el compromiso de Estados Unidos de defender los islotes del Mar de China Oriental, conocidos como las islas Senkaku, en Japón, que el PCCh llama Daioyus y reclama su soberanía.

Por otro lado, el ministro de defensa de Japón, Kishi Nobuo, volvió a reafirmar los dichos de Toshimitsu sobre un escenario ideal donde el conflicto se resuelva pacíficamente pero que Japón está obligado a actuar ante la creciente hostilidad del PCCh.

“La postura de Japón es que esperamos que la cuestión de Taiwán se resuelva mediante el diálogo directo entre las partes implicadas”, aseguró Kishi a los periodistas según un reporte de Breitbart.

“Como estamos cerca geográficamente, lo que pueda ocurrir en Taiwán podría ser un problema para Japón, y en ese caso, Japón tendrá que dar la respuesta necesaria a esa situación”, dijo Kishi a la CNN el 16 de septiembre.

Con Japón afirmando su compromiso a actuar militarmente, el PCCh se enfrenta a una alianza entre Estados Unidos, Australia, Reino Unido y Japón, India y Taiwán.

A diferencia de los ejércitos estadounidense, británico y australiano, que cuentan con una amplia experiencia de combate real y con la tecnología militar más avanzada, el ejército chino, por muy numeroso que sea, no tiene ninguna experiencia militar real y la mayor parte de su actividad consiste en la represión de sus propios ciudadanos inocentes y desarmados, como es el caso de los uigures de Xinjiang y de los millones de practicantes de Falun Dafa, tibetanos y otros presos de conciencia que son perseguidos por el régimen comunista chino utilizando el aparato del Estado.

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