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POLITICA

El Futuro de la Socialdemocracia: Izquierda e intereses populares

El Futuro de la Socialdemocracia

IZQUIERDA E INTERESES POPULARES

⦁ Lamentablemente, el término “izquierda” es uno de los que más confusos han terminado volviéndose durante las últimas décadas. Por su evidente contenido ideológico y su relevancia social, ha terminado convirtiéndose en un término permanentemente manipulado y malinterpretado, desde unas u otras posiciones ideológicas y políticas.
⦁ El punto de partida del concepto de izquierda es un proyecto de cambio social a favor de los intereses populares frente a los intereses oligárquicos dominantes. Éste era el contenido de la “izquierda liberal” desde el inicio del siglo XIX –en su oposición a los intereses aristocráticos- y también el de la “izquierda obrera” durante los siglos XIX y XX.
⦁ Sin embargo, el siglo XXI –en particular, en Occidente- ha empezado a trastocar el concepto de izquierda, haciendo casi irreconocible este concepto.
⦁ La primera causa de esta distorsión ha sido, evidentemente, la manipulación política. Por un lado, forzando los contenidos semánticos de las palabras. Todos los términos con fuerza ideológica tienden a ser manipulados sistemáticamente, atribuyendo sus enemigos a los mismos características negativas de todo tipo y sus partidarios características positivas.
⦁ Por otro lado, también es constante en la lucha política la apropiación de términos que consideramos que tienen una imagen positiva, a la vez que rechazamos su utilización por nuestros oponentes. E, igualmente, es habitual el rechazo de que se nos apliquen los términos que tienen una imagen negativa, a la vez que se los atribuimos a los grupos contrincantes.
⦁ Este tipo de dialécticas electorales ha tenido un impacto directo durante las últimas décadas en el concepto de izquierda, con una distorsión radical del término, proveniente fundamentalmente de Estados Unidos. Recordemos que el carácter claramente oligárquico del debate político en este país implicaba la práctica inexistencia de la izquierda obrera, socialdemócrata o socialista, que tanta fuerza alcanzó en Europa en el siglo XX.
⦁ Esta situación facilitó en Estados Unidos la utilización de los términos “izquierda”, “derecha” y “centro” para calificar a las distintas tendencias oligárquicas de los partidos demócrata y republicano.
⦁ El segundo factor tiene relación con el final de la guerra fría. A partir de los años 90, también en Europa, las grandes corporaciones se hacen con el control de los medios de comunicación, la cultura, la educación, el arte, etc.
⦁ Sin embargo, que la población siga pensando que hay opciones políticas realmente diferentes e incluso contradictorias es fundamental para mantener el control social. La solución ha sido bastante evidente: Europa ha incorporado rápidamente el concepto de “izquierda” utilizado en Estados Unidos y canalizado a través del Partido Demócrata y de distintas fundaciones y grupos de interés de la oligarquía financiera / Wall Street.
⦁ De esta forma, la supuesta “izquierda” europea se ha transformado progresivamente en un instrumento más de la oligarquía corporativa, a la vez que el modelo neoliberal dominante se convertía en el modelo inevitable tanto para esta nueva “izquierda” como para la “derecha” o el “centro”.
⦁ La cuestión clave es hasta qué punto es posible denominar “izquierda” a grupos políticos o ideológicos al servicio de los intereses de la oligarquía financiera y, por lo tanto, enemigos objetivos de los intereses populares.
⦁ La respuesta es que, lamentablemente, las palabras significan lo que la gente entiende por ellas y, por lo tanto, que es gramaticalmente posible llamar “izquierda” a cualquier cosa, siempre que tengamos la fuerza social o comunicativa suficiente para extender la nueva interpretación del término.
⦁ Aceptar como “izquierda” a toda persona y grupo político que se considere como tal es la primera forma de desvirtuar el concepto. Pero también es el instrumento dialéctico utilizado para engañar a los ciudadanos precisamente con ese fin. Siguiendo la estela del Partido Demócrata de EEUU, nos venden como izquierda a los medios y los grupos más afines a Wall Street y a la oligarquía financiera. Cualquier día nos dirán que, puesto que los que coleccionan sellos dicen que son de izquierda, ser de izquierdas es coleccionar sellos y los que no coleccionan sellos son de derechas.
⦁ Evidentemente, todavía hoy, difícilmente puede haber algo más absurdo y sinsentido que una supuesta “izquierda” al servicio de la oligarquía corporativa. Pero la confusión intencionadamente creada durante las últimas décadas ha encaminado en esa dirección a la práctica totalidad de los grupos políticos que se autodenominan como “de izquierda” en Europa.

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eduardo
eduardo
2 meses

El consumismo nos volvió imbéciles (más aún). Ahora el terreno está abonado para cualquier cosa que nos quieran colar. Las iluminaciones de la “izquierda” vienen de USA y coinciden con las iniciativas del partido demócrata y los intereses de las oligarquías de ese país. Las ideas de las “derechas” también coinciden con dichos intereses pero en este caso, con el partido republicano y sus oligarquías (que vienen a ser las mismas)

Patxiku
Patxiku
2 meses

Gracias por el artículo.

La linealidad del argumento es clara, pero el último punto, que podría ser la conclusión final, es equívoco. Los grupos políticos que se autodenominan de izquierda en Europa no se habrán puesto al servicio de la oligarquía financiera por la confusión lingüística, eso sería demasiado simple. Mi opinión es que sirven a los intereses de esa oligarquía porque no son capaces de rebatir los sofismas de la opinión insuflada en el público por los propagandistas que están al servicio de la propia oligarquía, en el sentido de que unos valores distintivos de izquierda sean ya indefendibles.

Todo ello, acompañado de la falta de elaboración de nuevos argumentos y nuevos objetivos para el mundo actual (los tradicionales nos pueden parecer muy heroicos, pero seguramente ya no son vigentes, ya que, por ejemplo, existe la clase obrera si atendemos a ciertos parámetros, pero el sentimiento de pertenencia a ella está mucho más difuminado que hace siglo y medio), y de que no todos los que se dicen izquierdistas no están comprados, de una u otra manera.

Juan
Juan
2 meses

El análisis de EKAI Center es acertado, da en el clavo. Para más información, lean “Pensar lo que más les duele” (2020), de Adriano Erriguel. Todo lo que se dice en este artículo, desarrollado a fondo.

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