OPINIÓN POLÍTICA

“Ellos” son buenos y tú, un idiota

  • La opinión de Andrés Pérez Carvajal
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“Ellos” se contagian, porque tú te contagias. Por tener la maldita desgracia de no sufrir síntomas. Esta clarísimo. La bakuna la hicieron muy rápido. Hicieron lo que pudieron en el tiempo que pudieron. No hay nada que reprocharle a Pfizer. Aunque ellos proyecten embolsarse 33 mil M$, en un producto que no garantiza ni siquiera inmunidad y que no se responsabilizan de las consecuencias de unos efectos secundarios conocidos por “ellos” mismos. Es el precio a pagar por una emergencia mundial. Nadie se esperaba esto. (Salvo los de Moderna, que previeron este desastre sanitario planetario). “Ellos” empezaron a trabajar contra el tiempo y las mareas de lágrimas, una vez detectaron la necesidad de la humanidad de ser salvada de una epidemia para los más viejos. De una pandemia, para los más “jóvenes”.

Por lo que, el responsable es el irresponsable que, a pesar de “ellos” bakunarse con todo en su contra, por el bien de la humanidad, tú, no lo has hecho. Entonces tú, que no estás bakunado, te contagias. Y eso provoca que, a pesar del esfuerzo titánico y altruista de la industria farmacéutica, tú, los contagies. Y mueran. O su bisabuela. O su tío con cáncer de colon. Porque hay que ser bien idiota, para no permitir ser inoculado con una sustancia sintética, autorizada ilegalmente (al existir otros tratamientos) y promovida por Lady Gaga y Emilio Butragueño. Pasando por Arnold Schwarzenegger.

Hay que ser bien idiota, para no temer a una enfermedad que registra una mortalidad inferior a la de la gripe. Hay que ser bien idiota, para abandonar a su suerte a los niños que gozan de un sistema inmunológico de diamante y no protegerles de una enfermedad que su tasa de mortalidad en estos, es del 0%, sin alguna grave patología preexistente. Hay que ser bien idiota, para pretender creer en otras eficaces soluciones, científicamente demostradas. Menos invasivas. De nula toxicidad y, muy muy económicas.

Es verdad que hay que ser bien idiota, para creerles a unos tipos, cuya profesión es manipular, siendo este, el más inocente de sus pecados. Puesto que la manipulación es un arte el cual practicamos todos de alguna manera u otra. Consciente o inconscientemente y, que los resultados pueden ser positivos o negativos según nuestras intenciones o las de “ellos”. De esta íntima afirmación, me surgen algunas preguntas: “¿Conocemos las intenciones de los políticos que hoy conocemos? Sus acciones, ¿nos han beneficiado a todos justamente? A corto, medio y largo plazo. ¿Es acaso eso posible?”

Quizás es que hay ser mucho más idiota para no ver que, lo que “ellos” pretenden, es que, nos organicemos mejor. Que seamos menos cantidad de seres humanos en el planeta, para que distribuyamos mejor la riqueza. Que no haya pobreza, miseria e injusticias. Como la República Popular China. En serio! Si una familia china, cuenta con unos ingresos diarios superiores a 2,30$, no es pobre. Los chinos por tanto, han acabado con la pobreza, la miseria y la injusticia. Y hasta pueden tener tres hijos. Mientras, por aquí ensalzamos el aborto, dicho sea de paso. Estos estudios y posteriores decisiones, la toman personas que saben mucho de economía, de sociología, de salud, tanto física, mental como espiritual. De ciencia, historia, religión, etc, etc.

Hay que ser muy pero que muy idiota para dudar de “ellos”. Y de sus grupos de “expertos”. ¿No es maravilloso? Además, viviremos más ordenadamente. Trabajaremos y nos entretendremos, gastando lo más mínimo de los recursos naturales. Para que “ellos” puedan usarlos y fabricar en sus sofisticadas industrias de tecnología avanzada, todo tipo de chismes súper vanguardistas. Desde un coche, una nevera que te haga la lista de la compra y, te recuerde bakunarte cada mes, por supuesto. Hasta un chip, que te advierta, estar acercándote demasiado a algún sospechoso. También hay que pensar que son personas muy ocupadas. Que sufren de mucho estrés. Tienen que viajar mucho y muy rápido. Necesitan jets privados, mercedes, yates. Todos esos vehículos necesitan, para desplazarse más rápido y cómodamente. Que tú quemes gasolina y gas-oil, sería una flagrante irresponsabilidad. Un sacrilegio. Un insulto a la madre tierra. Una idiotez en toda regla.

¿Y qué me dices, de no ver jamás a personas atendiéndote en ninguna parte?. No tener que tolerar su mal o muy buen humor. Incluso su sudor o aroma de perfume barato. Habrán servicios públicos, claro. Pero habrá menos público que en las gradas olímpicas de Tokio. Es lo que siempre deseamos,¿no? No colas, no gritos, no cajeras chillando pidiendo refuerzos por megafonía o quejándose del compañero que siempre, “hace lo mismo”. Si ya lo dicen nuestros camaradas de Davos. “No tendrás nada y serás feliz”. Y hay que ser un grandísimo idiota, para rechazar semejante proposición.

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