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Confinan una ciudad situada a 1.300 km de la más cercana… por un único «caso positivo»: ¡En Australia se les va la olla!


Creía Usted que ya había leído toda clase de imbecilidades sanitarias relacionadas con la pandemia? Se ha equivocado. La histeria es imparable. La ciudad australiana de Alice Springs ha sido completamente confinada porque han detectado un único “caso” nuevo de coronavirus, según adelanta mpr21 citando como fuente un rotativo del país de Oceanía. La ciudad de 30.000 habitantes, situada a 1.300 kilómetros de la más cercana, no la consideran como suficientemente aislada. En todo el Territorio del Norte, donde se encuentra, sólo hay 6 “casos” de coronavirus en total.

A los vecinos les han dicho que deben permanecer en sus casas durante tres días. Sólo se les permite salir para comer, recibir atención médica, hacer ejercicio, trabajar y cuidar a los demás. La decisión llega después de que un hombre que transitaba por el aeropuerto de la localidad haya dado positivo en una prueba del coronavirus. La población está ahora secuestrada porque quizá el virus se ha escapado corriendo desde el aeropuerto a las calles, aprovechando cualquier descuido.

Es la estúpida política que en Australia llaman “covid cero”, es decir, un empeño absurdo de erradicación total, que contrasta con otros que hablan de “convivir” con él. Los “expertos” ya no saben ni qué inventar para estirar este delirio y en unos países dicen una cosa y en otros la contraria. Todo depende. Casi la mitad de la población australiana está de nuevo confinada debido a la incapacidad de los “expertos” de aceptar que los virus estaban en este planeta antes de que la humanidad hiciera su aparición y que lo seguirán estando, por más que inventen aparatos de aire acondicionado que “desinfectan el ambiente”.

En Australia los confinamientos han sido los más draconianos del mundo desarrollado. El gobierno se otorgó a sí mismo la facultad de ordenar a la policía que retire a los padres la custodia de sus hijos, a fin de garantizar el cumplimiento de las restricciones sanitarias. Una mujer embarazada fue detenida en su propia casa simplemente por ejercer un derecho constitucional: el de organizar una protesta contra el confinamiento.

La policía de Melbourne ha anunciado que utilizará drones de vigilancia para atrapar a las personas que no lleven mascarillas y para rastrear los coches que se alejan más de 5 kilómetros de sus domicilios, al tiempo que se ejerce la facultad de entrar en los domicilios sin orden judicial y realizar controles aleatorios de cuarentena. La paranoia ha llegado a tal extremo que los intentos de suicidio entre los jóvenes de 5 a 25 años se ha duplicado en Australia con respecto a años anteriores.

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